martes, julio 7

Hombres de Fe, Bernabé y Saulo

Enfoque
El ministerio evangelístico es perseguido por una intensa guerra espiritual.

Hacía el relato:

Un día, Satanás convocó a una reunión. Los espíritus malignos se reunieron para deliverar sobre como hacer para causar mayor odio entre los hombres y así hacerlos caer en la perdición. Así que comenzaron a dar ideas para hacer que los hombres desconfíen de Jesús. Luego de un a intensa reunión, llegaron a establecer siete métodos o pensamientos para sembrar en la mente y el corazón de las personas. Son los siguientes:

  1. "Es un pecado que cometen todos. Yo soy uno más"
  2. "Aún soy joven, así que me preocuparé de la fe mas adelante"
  3. "No hace falta sentir cargo de conciencia en cosas miseláneas"
  4. "Es la primera vez que lo hago, así que... ¡no pasa nada!"
  5. "He trabajado arduamente, así que... ¡me lo merezco!"
  6. "Se me ha regalado esta oportunidad. ¡No me la puedo perder!
  7. "Nadie me está mirando... ¡No pasa nada!"

Estas son las 'siete tentaciones de Satanás'. La persona que cae en sus trampas vivirá una vida negativa, más que positiva. Terminaría viviendo una vida infeliz.

* ¿De qué manera estoy enfrentando las tentaciones de Satanás?... esta es una respuesta que tienes que evaluar, verdaderamente muchas veces se piensa en hacer cosas que están en completa contradicción lo que nuestro amado Pastor nos enseñó en su Palabra, amados hermanos la decisión es tuya.

Hacia el Pasaje, Lea Hechos 13:1-12

  1. En la iglesia de Antioquía había profetas y maestros. ¿A quiénes dijo Dios que separen para la obra m isionera? (vv. 1-2)
  2. ¿A qué lugar llegaron primero Bernabé y Saulo para predicar el evangelio? (vv 4-5)
  3. ¿Quién se interpuso cuando el procónsul Sergio Paulo quiso escuchar la Palabra de Dios por medio de Bernabé y Saulo? (vv 6-12)

Hacia la vida.

4. Uno tiene que estar dispuesto al sacrificio para poder cumplir el llamado. ¿Está dispuesto a ser perjudicado al predicar el evangelio?

5. ¿Ha experimentado dificultad o ha sido obstaculizado por Satanás por predicar el evangelio?

Hacia el Mensaje;

Estas son las 10 cosas por las que un creyente debe luchar:

  1. Luche contra la naturaleza pecaminosa que está escondida en usted (Ro. 7:23 - conflictos internos)
  2. Luche contra las tentaciones del mundo (1P. 5:8 - conflictos externos)
  3. Luche contra la pereza (Ahorre en tiempo)
  4. Luche contra el complejo de inferioridad (¡Mire al Señor!)
  5. Luche contra lo que considera infeliz (Supere las dificultades de su entorno)
  6. Luche contra la enfermedad que padece (Supere el aguijón en el cuerpo)
  7. Luc he contra el mal hábito de derrochar los bienes materiales (Administre sabiamente sus bienes)
  8. Luche contra el deseo de querer siempre estar cómodo (2Tim. 1:7)
  9. Luche contra el negativismo (Os. 12:3-4)
  10. Luche contra el deseo de confiar en personas más que en Dios (Sal. 146:5)

Satanás teme a la persona que está unida al Señor. Si vivimos nuestra vida diaria unidos al Señor Jesús, llegaremos a ser soldados fuertes y llenos del poder del Espíritu Santo. Viva cada día en íntima comunión con el Señor, y ¡Sea un vencedor en la guerra espiritual!

Hacia el Mundo:

  • Comience el día con una oración. Ore temprano en la mañana por la guerra espiritual. Ore para poder salir victorioso de la guerra espiritual del día.
  • Planifique una estrategia para las áreas débiñes de su vida.

Que el Señor te guarde y su Santo Espiritu sea contigo cada instante de tu vida.

Tu hermana en Cristo Jesús

Amelia García

concienciacristiana.blogspot.com

Oh Dios de los ejércitos has resplandecer tu rostro


¿Cómo te va? No hay nada mejor que empezar el día con un pensamiento bíblico.
Escogí hoy Sal. 80:7. “Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.”
El otro día hablé con el hijo de un empresario de éxito. Hijo único, tenía todo para continuar haciendo crecer la empresa del padre. Pero, lamentablemente, se juntó con las personas equivocadas y terminó prisionero de las drogas.
El hombre tenía cuarenta años. Ya no era joven, y mirando hacia atrás, decía: "Fueron más de veinte años de mi vida tirados a la basura".
Pero un día se encontró con Jesús. Era el último recurso y se aferró a Él con las fuerzas que todavía le quedaban. Hoy, cuesta creer en la transformación operada en la vida de este joven. Volvió a los estudios y comenzó a trabajar en la empresa del padre.
A eso, exactamente, se refiere la súplica del salmista hoy: "Restáuranos". Restaurar es arreglar lo que está destruido. Muchas veces, restaurar es "hacer de nuevo". Tú tomas un jarrón hecho añicos y lo reconstruyes pedazo a pedazo, de modo que nadie nota que un día estaba roto.
Pero el salmista va más allá. Él dice: "Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos". El hombre de nuestra historia, me contaba que mientras estaba prisionero en las garras del vicio, tenía vergüenza de mirar la cara de sus padres. El padre le decía: "¿Por qué, hijo, si nunca te dejé de amar, a pesar de todo lo que hacías?" Y el hijo responde: "Me sentía sucio, indigno y por eso desaparecía durante meses".
Así es el sentimiento de culpa. Dios nunca abandona al hijo rebelde. Nunca "esconde su rostro", pero el pecado crea en el ser humano tal sentimiento de culpa que él cree que Dios está enojado.
Si por algún motivo, tú fuiste herido por algún dardo envenenado del pecado, no tengas miedo ni vergüenza de ir al Padre celestial. Él está con los brazos abiertos dispuesto a recibirte. El salmista apela hoy al Señor de los ejércitos. En hebreo, el nombre de Dios en este versículo es Jehová. Este nombre denota todo el poder controlador de los cielos y de la tierra. Todo ese poder está disponible para ser usado en tu favor, para restaurar lo que parece humanamente imposible de ser restaurado.
Clama hoy en tu corazón: "Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos". Amén.
Oración:
En este día que la misericordia y amor maravilloso de nuestro gran Dios Padre, Hijo y espíritu Santo nos llene de valentía y humildad para entregarnos a los brazos del altísimo y decirle heme aquí señor, vengo arrepentido y humillado ante tu presencia para que tú poderoso Dios cambie y tranforme mi vida, has de mí un vencedor y resplandece Señor en mi debilidad, cambia y gobierna mi vida, te lo pido en el poderoso nombre de Cristo Jesús, mi Señor y Salvador. Amen y Amén.

Con afecto cristiano.
Tu hermana en Cristo Jesús
Amelia García
concienciacristiana.blogspot.com