Fiesta que no termina

A fin de vivir la vida carente de crítica y queja, pero llena de celebración, necesitamos tener una perspectiva celestial.

Versículo: Proverbios 15:15

Si usted ha estado cerca de una persona negativa sabe lo desgastante que es. No importa cual es la circunstancia en la que se encuentra, esta persona siempre encuentra algo de qué quejarse. Sus comentarios están repletos de lamentos, críticas y observaciones depresivas con respecto al futuro. Uno se siente tentado a huir de tal persona, porque su actitud lentamente va apagando toda manifestación de alegría o esperanza en los demás.

Pocos de nosotros manifestaríamos este tipo de comportamiento en nuestra propia vida. Es importante, no obstante, que tengamos en cuenta cual es la esencia del error de esta clase de personas, porque la semilla de esta actitud yace en cada uno de nuestros corazones. Esto no tiene por qué sorprendernos, pues estamos inmersos en un sistema cultural que se esfuerza por hacernos creer que la verdadera felicidad depende de lo que está a nuestro alrededor, la abundancia de nuestras pertenencias, lo abultado de nuestro sueldo, lo agradable de nuestras circunstancias y lo extenso de nuestra lista de amigos.

Como esta no es nuestra realidad, podemos pasarnos todo nuestro tiempo procurando conseguir estas cosas que son las que, nos dice la filosofía popular, definirán nuestra felicidad.

Estamos inmersos en un sistema cultural que se esfuerza por hacernos creer que la verdadera felicidad depende de lo que está a nuestro alrededor.

El autor de Proverbios, con sabiduría incisiva, nos está señalando que la alegría de vivir no tiene nada que ver con lo que tenemos, ni tampoco con lo que está pasando a nuestro alrededor. La posibilidad de ver la vida con gratitud y alegría, viene de una realidad que se ha instalado en la profundidad de nuestro corazón, y no hay circunstancia que la pueda desalojar. Por esta razón, el de corazón alegre, siempre encuentra motivos para celebrar, aun en medio de las más adversas circunstancias. El afligido, en cambio, puede encontrarse rodeado de una realidad envidiable e igualmente concentrarse solamente en lo que lo desagrada.

¿Cómo cultivar esto? ¡Estamos hablando aquí de una actitud de celebración desenfrenada! El de corazón alegre encuentra motivos en todo para compartir su gozo y alegría con los demás, y esta actitud de celebración no puede tener otro origen que una profunda certeza de que Dios está presente siempre, obrando en cada circunstancia y procurando lo mejor para mi vida. Esta persona ve la bondad de Dios en todos lados, y esto lo motiva a ofrecer continuas expresiones de gratitud y gozo. Bendice, ¡porque se siente bendecido! ¿Será, entonces, que necesitamos sentirnos bendecidos para irrumpir en esta clase de vida de continua celebración? De ninguna manera, pues ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús (Ef 1.3).

Lo que necesitamos es recuperar una perspectiva celestial de la vida. Y esto solo será posible si hacemos de la celebración una disciplina, que contrarreste el espíritu de queja y crítica tan prevaleciente en nuestros tiempos. «Regocijaos en el Señor siempre», nos dice Pablo. «Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!»

Para pensar: 
Richard Foster, autor de Alabanza a la disciplina, escribe: «El estar libre de la ansiedad y la preocupación es el fundamento de la celebración. Como sabemos que Dios tiene cuidado de nosotros, podemos echar todas nuestras ansiedades sobre él. Dios ha cambiado nuestro lamento en baile.»

Christopher Shaw
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Un dia especial

Me imagino al celoso fariseo Saulo al comienzo de aquel día especial en el que la misericordia brilló sobre él. Él había pedido una audiencia con el sumo sacerdote;

El joven que persigue la multitud de Jesús pide permiso para llevar su cruzada a Damasco. Él promete meter a la cárcel a todos. De hecho, piensa que va a ser capaz de apagar todo este fuego por Jesús.

Imagínate la escena cuando Saulo y su banda de hombres cabalgaron desde Jerusalén hacia su próxima misión. Ellos fueron animados en el camino por el sumo sacerdote y todos los escribas y fariseos. Pero entonces, justo a las afueras de la localidad de Damasco, el brillo radiante de la misericordia cayó sobre Saulo (ver Hechos 9).

¡YO SOY JESÚS!

¿Cómo se presentó la misericordia a este hombre perdido y equivocado? No trató de confundirlo. No lo acusó. No trató de destruirlo. En cambio, la misericordia totalmente pagada y gratuita del Señor puso a Saulo rostro en tierra. Y una voz le habló, diciendo: Saulo, Saulo, Yo soy Jesús. ¿Por qué me persigues?
El mensaje de Cristo a este zelote fue claro: Es a Mí a quien estás tocando, Saulo. Con cada cristiano que has encarcelado, me lo has hecho a Mí.

REVELACIÓN Y REDENCIÓN

Saulo se sintió abrumado por esta revelación. Al quedar temporalmente ciego, fue llevado a  casa de un hombre de oración, lleno del Espíritu Santo en Damasco, llamado Ananías. En una pequeña habitación allí, Saulo invocaba el nombre de Jesús. Ananías le explicó confiadamente el alto costo de la misericordia que él había recibido y le dijo: Ahora, Saulo, tú vas a padecer por causa de Su nombre.

Con una conciencia afligida, Saulo seguramente pensó en la lapidación de Esteban, los numerosos creyentes que él había echado en la cárcel y las multitudes de las que él había abusado. ¡Pero este hombre recibió misericordia aquel día!

David Wilkerson
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La cura para la muerte

Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: «¡Tabita, levántate!». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él le dio la mano y la levantó; entonces llamó a los santos y a las viudas y la presentó viva. (Hechos 9:40-41)

Este es un milagro maravilloso: una restauración de entre los muertos. Aquí hay una mujer que es conocida por su ministerio de amor y abnegación, y entonces este ministerio fue interrumpido por la muerte. Pero ahora, por la mano de Dios y el poder de Jesucristo, es restaurada al ministerio y resume su buena obra. Claro que más tarde volvió a morir, porque esto es una imagen con la intención de enseñarnos que esto también le puede ocurrir al espíritu humano. Algo puede interrumpir el progreso de una vida espiritual que está comenzando a florecer, a prosperar y producir fruta, a crecer y a ministrarle a otros. Algunas circunstancias, algún acontecimiento o experiencia, puede interrumpir y cambiarla y causarla morir. La persona pierde ese fervor, sinceridad, entusiasmo, y se vuelve fría y dura, indiferente y despreocupada, amarga de espíritu. Literalmente es como alguien que está muerta.

Muchas personas son así. Algunas personas han estado muertas durante años, pero todavía están andando por ahí. Eso me recuerda del famoso comentario por Dorothy Thompson, la periodista, cuando oyó de la muerte de Calvin Coolidge. Dijo: “¿Cómo se notó?” Muchos son así. Su vida de servicio ha sido interrumpida por algún incidente que ha sido como la mano de la muerte puesta sobre un ministerio ferviente y sincero. Se han vuelto fríos e indiferentes, la misma imagen de la muerte.

Esto puede seguir durante años. Edwin Markham, el gran poeta cristiano, una vez conoció a un banquero a quien confió la liquidación de una herencia. El banquero le traicionó, y Markham perdió todo su dinero y se quedó sin un duro por esta acción. Se volvió amargo, y durante varios años no podía escribir poesías. Entonces un día según estaba intentando escribir, estaba sentado a su mesa garabateando unos círculos. Al garabatear, dibujando estos círculos, de pronto pensó en el gran círculo del amor de Dios, de cómo nos toma. Se inspiró y escribió estas palabras:

Dibujé un círculo dejándole fuera;

Hereje, rebelde, despreciado.

Pero el amor y yo pudimos ganar:

Dibujamos un círculo pidiéndole entrar.
Perdonó al banquero y fue capaz de resumir su ministerio. Después de eso escribió algunos de los mejores de sus poemas. Esto es lo que Jesucristo puede hacer. Puede sanar un espíritu muerto, volverlo a la vida y restaurarlo. Puede sanar la amargura que puede que esté en tu vida, volviéndote frío e indiferente a las necesidades de otros.

Señor, te pido que Tu espíritu me mantenga vivo y receptivo a Ti, confesando mi pecado y permitiendo que Tu vida obre por medio de mí.

Aplicación a la vida

“El fijar la mente en la carne es muerte, pero el fijar la mente en el espíritu es vida y paz.” ¿Estamos eligiendo vida, buscando la renovación de nuestras mentes por medio de la honesta confesión de pecados nombrados? La alternativa es la muerte espiritual, el precio pagado por el pecado.

Ray Stedman
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Alcanzado por la misericordia

“Pero de día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida”  (Salmo 42:8)

Iba por la calle oyendo a mi cantante favorito en mi viejo Mp3. Con los audífonos puestos intentaba llegar a tararear en la nota que el cantante daba, aunque sin mucho éxito, lo confieso. Estaba especialmente feliz y me dirigía a mi congregación después de una jornada gratificante junto a unos misioneros amigos que han estado en las misiones por más de 50 años. Revivía en mi mente las charlas amenas, los consejos valiosos y las anécdotas familiares que Larry y Dorothy Cederblom habían compartido ese día conmigo. Me sentía agradecido de Dios por darme el privilegio de, junto a mi esposa e hija, ser continuador de la labor fabulosa de llevar el evangelio de Jesús al mundo perdido. El torrente de pensamientos y canciones tarareadas fue paralizado de repente por la voz de alto de un fornido policía. En ese momento me di cuenta que iba manejando mi bicicleta con los auriculares puestos y que el peso de la ley caería sobre mi indefectiblemente.

Apagué el Mp3, dejé de tararear y mi mente solo podía pensar que había sido muy tonto al cometer esta infracción (bueno, en eso y en los 200 euros de penalización que me correspondía por la trasgresión). El policía me espetó un merecido discurso de seguridad vial, y cuando pensé que sacaría su imponente talonario para prescribir la merecida multa, hizo todo lo contrario. Me despidió, se fue a su moto y yo, anonadado, solo pude decir: muchas gracias oficial.

Mientras seguía en la bicicleta experimenté vívidamente la sensación extraordinaria de ser perdonado. Cuando pensé que debía pagar por mi mal proceder, fui absuelto. En lugar de castigo, había hallado misericordia y uno no está acostumbrado a este tipo de experiencias. John Newton tampoco lo estaba. Fue uno de los más despreciables traficantes de esclavos de su tiempo. Capitaneó su propio barco negrero cometiendo todo tipo de fechorías a tal punto que su tripulación lo aborrecía y lo consideraba un animal. No obstante a todo ello, las palabras de su madre, quien muriera cuando Jonh tenía solo siete años, seguían grabadas en su mente. Ella le había enseñado la Biblia con la esperanza de que John algún día se apropiara de sus palabras. Cuando ese momento llegó, John estaba demasiado sucio como para creer que Dios podría perdonarlo, sin embargo experimentó la misericordia y la gracia de Dios en una forma que lo hizo convertirse en pastor y compositor de himnos. Su himno más cantado es el que precisamente cuenta su historia de conversión, su encuentro con la misericordia de Dios y el perdón. “Sublime gracia del Señor/que a un infeliz, salvó/yo ciego fui, mas veo ya/perdido y él me halló”.

La misericordia no se merece, es un acto soberano de quien la otorga. Se aprecia y agradece cuando te perdonan una multa de tránsito, pero si te perdonan la vida y borran todo tu historial pecaminoso, entonces uno no puede hacer menos que dedicar la existencia a servir a Aquel que únicamente es capaz de tanta bondad: Dios.

La misericordia de Dios me alcanzó un día sin que lo mereciera, me arropó y me dio sentido y propósito para una nueva vida.

Como el rey David, hoy puedo decir:

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan”

(Salmo 86:5)

Osmany Cruz Ferrer
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El respeto del mundo

«[En Atenas 2004] Puerto Rico hizo historia al convertirse en el [primero] en derrotar a un equipo de [baloncesto de] Estados Unidos compuesto por jugadores de la NBA durante unos Juegos Olímpicos. Periódicos, canales de televisión, páginas de Internet y emisoras de radio de todas partes del mundo reprodujeron parte de este magno acontecimiento cuando los boricuas se impusieron 92-73 a un Dream Team [Equipo de los Sueños] que muchos vislumbraban invencible. Fue el día en que David venció a Goliat de manera onvincente —comentó el diario PRIMERA HORA de Puerto Rico—. Y quien mejor lo recuerda es el dirigente que logró la gesta, Julio Toro.

»“Ese es el mejor juego que haya dirigido en mi vida —dijo Toro—.... Fue una victoria clara, y por ese momento en particular jugamos mucho mejor que ellos. Prohibido olvidar”, sostuvo Toro al recordar que nadie antes del partido le daba opciones de triunfo.

»“Para muchos era imposible ganar ese juego. Era un equipo que tenía mucho más arsenal que nosotros. Pero el insumo más importante que sacamos del partido es que por ese día todo el mundo en esta Isla se sintió orgulloso de ser puertorriqueño, sin importar su afiliación política, raza o credo. Fue un día de unidad”....

»Estados Unidos llegó a pegarse a siete puntos en la segunda mitad. Pero los boricuas no se amilanaron.... “Carlos Arroyo metió un bombazo de tabla que les sacó el aire —explicó Toro—.... En un abrir y cerrar de ojos nos pusimos en doble figura otra vez y los estadounidenses se desanimaron. Luego fue todo alegría. Tuvimos la oportunidad de ser niños de nuevo y celebrar a todo dar....

»”Al ganar realmente no me imaginé el impacto que habría de tener. Fue algo que recorrió todo el mundo. Lo vine a asimilar con el tiempo”, dijo Toro.

»”Al llegar a la Villa Olímpica, aquella noticia se había regado como pólvora y nos dieron un gran recibimiento, en especial los argentinos. Su dirigente Rubén Magnano, sus asistentes y los que lo acompañaban nos abrazaron y nos felicitaron muy efusivamente. Fue un gran momento y le dio confianza a otros equipos de que ellos también podían vencer a Estados Unidos.”

»La celebración apenas duró un día, pues 24 horas más tarde tuvieron que enfrentar a Lituania, que contaba con un equipo formidable y [gran] estatura.

»“Cuando entramos a la cancha los lituanos se nos quedaron mirando algo pasmados, como queriendo decir: ‘... No se ven tan grandes, ni tan fuertes ni tan rápidos. ¿Cómo le ganaron a Estados Unidos?’ Fue algo jocoso”, sostuvo Toro, quien además se ganó el respeto de otros dirigentes y figuras internacionales que previo a ese juego ni lo saludaban.

“Gente que quizá no me conocían bien, ahora me estrechaban la mano con respeto y [me felicitaban]. Dirigentes [notables de la NBA y otros técnicos europeos]... que estuvieron allí presentes me saludaron con emotividad. Esa noche Puerto Rico se ganó el respeto del mundo.”»1

Quiera Dios que así como, según el técnico Julio Toro, aquella noche Puerto Rico logró ganarse el respeto del mundo por su modo de jugar, también nosotros, sobre todo los que somos seguidores de Cristo, determinemos todos los días ganarnos el respeto del mundo por nuestro modo de vivir. Pues según el apóstol Pablo, es por nuestro modo de vivir que nos ganamos el respeto de los que no son creyentes.2

Carlos Rey

1 «Esa noche Puerto Rico se ganó el respeto del mundo», PRIMERA HORA, Deportes: Baloncesto
15 agosto 2008 <http://www.primerahora.com/deportes/baloncesto/nota/esanochepuertoricoseganoelrespetodelmundo-220135/> En línea 28 marzo 2016.
2 1Ts 4:12
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El costo de la misericordia

Incluso en tu esclavitud pecaminosa, el clamor de tu corazón alcanzó a Jesús y Su tierna misericordia te encontró. Él abrió tus ojos, te cambió y te llenó de Su Espíritu Santo. Luego, te hizo un vaso de honra para anunciar Su Evangelio.

No te equivoques: Es una costosa misericordia, la que has recibido. Predicamos que la misericordia de Dios es gratuita, que es inmerecida y que el precio por ella fue pagado en su totalidad por la sangre derramada de Cristo. Y, de hecho, todo esto es cierto. Dios está plenamente satisfecho por el precio que Jesús pagó para traernos Su misericordia, darnos la herencia de los cielos y asegurarnos que tenemos la vida eterna.

Sin embargo, hay un precio en el lado humano, nuestro lado de la misericordia de Dios. ¿Cuál es el costo para nosotros? Es el alto costo de convertirse en un verdadero testigo del poder de la misericordia que hemos recibido. El hecho es que, el ofrecer la misma misericordia que se nos ha dado nos va a costar mucho aquí en la Tierra. Es un costo que podemos esperar pagar en nuestra vida diaria.

EL EJEMPLO DE CRISTO

Como puedes ver, Jesús nos manda: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:36). Y, como Cristo mostró con Su ejemplo, ser misericordiosos como el Padre es misericordioso es muy costoso. Cuanto más es exaltado Cristo en nuestras vidas, más experimentaremos lo siguiente, por parte del mundo:

  1. Rechazo total
  2. No aceptación de nuestras palabras
  3. Ridiculización y rechazo de la Misericordia de Dios

Jesús pagó el precio de la misericordia en Su carne y tú y yo podemos esperar pagar un precio, también.

David Wilkerson
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Aprendiendo mansedumbre

Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarlo; pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarlo. Entonces los discípulos, tomándolo de noche, lo bajaron por el muro, descolgándolo en una canasta. (Hechos 9:23-25)

¡Qué humillación! Aquí estaba Pablo, equipado para ganar el día para Jesucristo. Iba a mostrar al mundo cuánto podía hacer para este nuevo Señor que había encontrado. Pero en cambio se encuentra humillado, desechado, rechazado, repudiado. Sus propios amigos han de llevárselo de noche y bajarlo por una muralla. Camina hacia la oscuridad en completo y miserable fracaso y derrota.

Lo más asombroso es que muchos años después, al escribirle a los corintios y al reflejar sobre su vida, recuenta este episodio. Dice: “¿Me pides que me gloríe del acontecimiento más importante de mi vida? El más grande acontecimiento de mi vida fue cuando me llevaron de noche y me descolgaron sobre los muros en un canasto. Esa fue la experiencia más significativa que jamás he tenido desde el día que conocí a Cristo” (2 Corintios 11:32-33).

¿No es asombroso? ¿Por qué sería esto? Porque fue ahí en ese momento que el apóstol comenzó a aprender las verdades que graba para nosotros en el tercer capítulo de Filipenses, donde dice: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” (Filipenses 3:7-8a). O sea: “Todas las cosas que sentí fueron tan necesarias para hacer lo que Dios quería, tuve que aprender que eran absolutamente inútiles, sin valor. No las necesitaba para nada. Todo lo que pensé que tenía y necesitaba para servirle, tuve que aprender que no las necesitaba para nada. El comienzo de esa gran lección fue la noche en la que me descolgaron en un canasto de las murallas. Ahí empecé a aprender algo. Tardé bastante tiempo en entenderlo. Pero ahí empecé a aprender que Dios no necesitaba mis habilidades; necesitaba sólo mi disponibilidad. Sólo me necesitaba a mí, como una persona. No necesitaba mi trasfondo; no necesitaba mi linaje. No necesitaba mi conocimiento del hebreo. No necesitaba mi conocimiento de la ley. No necesitaba ninguno de estas cosas para nada. De hecho no tenía ninguna intención particular para utilizarlas para alcanzar a los judíos; me iba a mandar a los gentiles”. Y aunque no lo entendió plenamente entonces, empezó a asumir el yugo de Cristo y a aprender aquello que Jesucristo dice que cada uno de nosotros debe de aprender si vamos a ser útiles para Él.

Jesús nos informa del currículo: “que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:19b). La ambición y el orgullo deben de morir. Aprendemos que ya no vivimos para engrandecernos a nosotros mismos. No vivimos para ser una persona importante, ni religiosamente ni secularmente. Vivimos sólo para ser un instrumento de la obra de Jesucristo. Y debemos de aprender la verdad que Jesús enseñó a Sus propios discípulos cuando estaba aquí en la carne: “separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5b). ¿Qué es lo que puedes hacer? “¡Nada!” Puede que lo que hagas sea mucho a los ojos del mundo. Puede que lo que hagas sea estimado ahí. Pero en los ojos de Dios, sin Él no es nada. Si estás dependiendo de ti mismo, Dios evalúa todo lo que haces como si no valiera nada. Esto es lo que Pablo comenzó a aprender. Por medio de esta experiencia su orgullo comenzó a morir.

Señor, te pido que aprenda la lección, y que tenga la voluntad de no ser ya una persona que tenga que tener el control del programa yo mismo, sino que esté dispuesto a seguir a donde Tú guías, y a confiar en Tu vida en mí para poder ser todo lo necesario para poder hacer todo lo que necesita hacerse.

Aplicación a la vida

¿Estamos aprendiendo la libertad y la belleza de la humildad, o estamos todavía contando con nuestros propios recursos, reales o imaginados, para lograr la obra de Dios en nosotros y por medio de nosotros?

Ray Stedman
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Querido enemigo

Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: —Ananías. Él respondió: —Heme aquí, Señor. El Señor le dijo: —Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso, porque él ora, y ha visto en visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista. (Hechos 9:10-12)

Pablo ha sido convertido. Ahora es un cristiano. ¿Y qué es lo primero que experimentó como cristiano? La vida del cuerpo de Cristo. Eso es maravilloso, ¿no es así? Dos cristianos desconocidos le son mandados. Se encuentra con ellos e inmediatamente es ayudado por el fortalecimiento que puede venir del cuerpo, de otros cristianos. Primero hay un hombre llamado Judas. Eso es todo lo que sabemos sobre él. Saulo es llevado a su casa, a quien nunca ha conocido antes. Mientras está ahí, un hombre llamado Ananías le es mandado para ministrarle.

¿No hay una ironía alegre y poética sobre esto, que el Espíritu Santo ha elegido dos nombres que son nombres manchados en otros sitios del Nuevo Testamento, Judas y Ananías? Estos nombres pertenecen a otras dos personas: Judas, el traidor de nuestro Señor; y Ananías, el primer cristiano que manifestó el engaño y la hipocresía de una vida irreal. Sin embargo, aquí hay dos personas, que llevan los mismos nombres, que son honrados y utilizados por Dios. Es sólo un pequeño detalle, pero es típico del Espíritu Santo el utilizar nombres de esta manera.

Estos hombres vienen y le ministran a Pablo. Ananías era reacio a venir, como podemos entender. Saulo había estado listo para arrastrar a la gente a prisión y ponerlos a muerte porque eran cristianos, y por lo tanto es de entender que esté reacio. Pero el Señor le calma, diciéndole que vaya porque Saulo está orando.

Esa es la primera marca de un cristiano: comienza a orar. Reconoce que Dios reina y que hay una relación entre el hombre y Dios, así que comienza a orar. Dios le dice a Ananías: “No necesitas tener miedo de un hombre que ora. Ve a él, porque él está orando”. Por lo tanto, Saulo de Tarso comenzó a experimentar el júbilo de la vida del cuerpo por medio de estos otros cristianos ministrándole.

Padre, gracias por esta asombrosa historia de Saulo de Tarso. Gracias por el impacto que su vida ha tenido sobre el mundo como resultado de este encuentro contigo en el camino a Damasco. Gracias por la maravillosa imagen de uno como Pablo siendo incluido en el cuerpo de Cristo. Enséñame a incluir a otros con el mismo espíritu de amor.

Aplicación a la vida

¿Tendemos a pensar de los incrédulos como parias, enemigos, adversarios? ¿Hemos olvidado nuestro propio estado si no por la gracia de Dios? ¿Estamos disponibles para ser los instrumentos de gracia para quien sea a quien Dios nos guíe?

Ray Stedman
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El viento divino

Ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: «Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto». (Hechos 8:25-26)

Un ángel se le apareció de pronto a Felipe. A mí nunca se me ha aparecido un ángel. No conozco a nadie que se le haya aparecido un ángel. Puede que preguntes: “¿Dios todavía obra mediante los ángeles hoy en día?”. Y la respuesta es un resonante “¡Sí! ¡Sí, lo hace!”. Pero no siempre son visibles. El ministerio de los ángeles, de acuerdo a la Biblia, ocurre todo el tiempo. Hay ángeles que ministran mandados a servir a aquellos que son herederos de la salvación (Hebreos 1:14). Todos nosotros estamos siendo tocados y afectados por el ministerio de ángeles, pero no los vemos. Ha habido experiencias bien documentadas e incidentes de la aparición de ángeles grabados en la historia de la iglesia. Yo creo que, al acercarnos más a los días del regreso de Jesucristo, es posible que veamos un regreso de manifestaciones angélicas.

Aquí hay una agencia inesperada mediante la cual obra el Espíritu Santo. Un ángel se le aparece a Felipe y le da una orden inexplicada a que vaya al sur y tome el camino que lleva desde Jerusalén a Gaza. No podía haber elegido un pedazo de carretera más vacío. Es una carretera desierta. No hay ciudades o pueblos ahí. La cosa maravillosa para mí es la bella forma en la cual Felipe obedeció esta orden del ángel. No dijo: “Bueno, pues tengo que orar sobre esto”. No se dijo a sí mismo: “Bueno, me pregunto si este es un llamado a servir en un campo de servicio más grande”. Simplemente fue; eso es todo. Dejó el despertar que estaba ocurriendo en Samaria, con sus demandas de entrenamiento y enseñanza. Se levantó y bajó al camino desierto.

Esta es una bella imagen para nosotros de lo que podemos llamar “el viento de Dios”, la soberana dirección del Espíritu Santo, y de la aventura que siempre es característica de alguien que está siendo guiado por el Espíritu Santo. Los versículos 25 y 26 son crónicas de actividad llena del Espíritu. Pedro y Juan estaban obedeciendo al Espíritu Santo cuando testificaron, profetizaron y evangelizaron. Pero Felipe también está obedeciendo al Espíritu Santo cuando está siendo mandado por el ángel a un sitio desierto. Ambos son parte de la vida llena del Espíritu.

Esto necesita quedar claro porque tenemos una tendencia a irnos a extremos. El Espíritu a menudo guía a través de lo ordinario, lo usual, y puede ser muy efectivo en esa manera. Pero eso no es la única forma. Esta es la lección que Dios nos está enseñando siempre. Esta es la estrategia creativa del Espíritu Santo, la libertad de interferir, la libertad de anular el programa y de cambiarlo y de hacer algo nuevo. La iglesia ha sufrido terriblemente por descontar eso, por organizarlo todo tanto que no dejan espacio para que el Espíritu de Dios se mueva.

Padre, gracias por la soberana habilidad del Espíritu Santo a dirigirme en maneras que no puedo predecir. ¡Qué nota de entusiasmo es esto para mí, Señor! Qué gloriosa sensación de expectación es mía al constantemente preguntarme cuándo vas a interferir y a hacer algo inusual en mi vida de nuevo.

Aplicación a la vida

¿Es “el viento bajo nuestras alas” el Espíritu Santo, o estamos guiados por el capricho, o por alguna otra motivación menor? ¿Nos estamos perdiendo la maravilla y el asombro de ser guiado por el Espíritu del Dios vivo?

Ray Stedman
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¿Centrado en Cristo o centrado en sí mismo?

Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad y que había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por alguien importante. A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, y decían: «Éste es el gran poder de Dios». (Hechos 8:9-10)

Toda la fe falsa exalta las personalidades; enfatiza demasiado a los hombres. Involucra la inflación de un individuo, normalmente por exaltación de uno mismo. Estos individuos siempre son egocéntricos, siempre están llamando la atención a ellos mismos, exaltándose a sí mismos y utilizando terminología religiosa que llama mucho la atención sobre ellos. Esta es la calidad del falso cristianismo. El cristianismo genuino no llama la atención al individuo. “No nos predicamos a nosotros mismos”, dice el apóstol Pablo, “sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Corintios 4:5). Pero aquí tenemos a un hombre que se exalta a sí mismo.

Me acuerdo que hace unos pocos años asistí a un servicio presentado por uno de los famosos sanadores de nuestro día, que les ha sacado millones de dólares a cristianos sinceros. Fui a esta reunión tan sólo para oír lo que estaba diciendo. Empezó predicando lo que sonaba como un buen mensaje del evangelio. Empezó bien, tomó su texto de las Escrituras, comenzó a desarrollarlo bien, y comencé a relajarme y me dije a mí mismo: “¡Me he equivocado sobre este hombre!”, hasta que llegó a la conclusión. En vez de dar una invitación a los miles que estaban presentes para que vinieran a conocer a Jesucristo, esto es lo que dijo: “Si quieres conocer a Dios, entonces tened fe en mis oraciones. Venid al frente y arrodillaros aquí, y yo oraré por vosotros”. Toda la dirección del mensaje era hacia sí mismo y su oración.

Eso es falso cristianismo. Siempre intenta interponer un mediador entre un creyente y su Dios. Pero, “pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre” (1Timoteo 2:5), ningún otro. El falso cristianismo intenta insertar un sacerdocio de un tipo u otro, un mediador, alguien grande, alguien que tiene “línea directa” a Dios, alguien que tiene un canal especial a Dios que otra gente no tiene. Cuando oyes ese tipo de cosa, sabes que estás oyendo de nuevo el mismo tipo de cristianismo falso que apareció aquí en el libro de los Hechos.

Gracias, Padre, por la exhortación de este pasaje a mi corazón, que debo estar centrado en Cristo en vez de estar centrado en mí mismo.

Aplicación a la vida

¿Por qué es a veces más fácil identificar el egocentrismo en otros y no en nosotros mismos? ¿Entendemos la realidad de nuestra verdadera identidad en Cristo, que nos libera a vivir para Él?

Ray Stedman
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De la persecución a la proclamación

Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y todos, salvo los apóstoles, fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria. Unos hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Saulo, por su parte, asolaba la iglesia; entrando casa por casa, arrastraba a hombres y mujeres y los enviaba a la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. (Hechos 8:1-4)

Fue por causa de la persecución que surgió sobre Esteban que estos cristianos primitivos fueron presionados a salir de Jerusalén, escapados a las áreas circundantes, a Judea y Samaria, y comenzaron a predicar la Palabra, de acuerdo con el programa de Dios. Dios utilizó a Saulo de Tarso, incluso antes de que se convirtiera en un cristiano, para lograr esto. Dios obra para utilizar los mismos obstáculos echados al camino de los cristianos para avanzar Su causa. Te puedes imaginar al joven Saulo, enfurecido sobre lo que él consideraba una herejía, intentando aniquilarla con todas las energías de su carne, entrando en casa tras casa, arrastrando a hombres y mujeres y encarcelándolos. Esta es la ira de una conciencia torturada, que intenta, por actividad ferviente, cubrir la ansiedad, el vacío y el dolor. Sin embargo, Dios utiliza esto como un instrumento para lograr Su propósito.

Dios hace dos cosas con la ira de Saulo: Fuerza a la iglesia a salir de Jerusalén y a Judea y Samaria para cumplir el programa divino que había descrito, y hace que la iglesia primitiva dependa no de los apóstoles sino en los dones del Espíritu distribuidos a todos, ya que estos que fueron dispersados al extranjero no fueron los apóstoles. El Dr. Lucas nos dice esto cautamente. Estos eran cristianos ordinarios y comunes como tú y como yo. Y sin embargo tenían dones del Espíritu. Pero nunca habrían descubierto sus dones si no hubieran sido empujados y puestos a trabajar. Así que Dios utiliza esta presión para ponerlos en circunstancias donde comenzaron a desarrollar los dones del evangelismo, de testificar, de ayudar, sabiduría, conocimiento, enseñanza, profecía y todos los demás dones del Espíritu que se les había hecho disponibles.

A veces pienso que Dios tendrá que hacer esto en nuestros días antes de que la gente comience a creer que tienen dones espirituales y los pongan a trabajar. Quizás tendrá que traer persecución sobre nosotros para que no haya una dependencia sobre un ministerio central, sino que cada uno comience a utilizar los dones que Dios le ha dado.

¿Estás pasando por algún tipo de presión hoy? Bueno, pues quizás no sea un castigo por pecados. La presión, las pruebas y los problemas que se nos vienen encima no son de ninguna forma siempre un resultado del pecado en nuestras vidas. A veces lo son, pero quizás sea la forma en la que Dios te mueve, a presionarte a una nueva experiencia, a un entendimiento de Su verdad y de Su entrenamiento en tu vida, y para darte una nueva oportunidad para ponerlo en práctica.

Gracias, Señor, que eres totalmente soberano sobre mi vida y que puedo confiar que me utilizaras donde sea que lo creas conveniente.

Aplicación a la vida

Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo!” (Juan 16:33). Nuestra confianza no es en las pruebas, sino en Dios, que está obrando, causando que “todas las cosas ayudan a bien” (Romanos 8:28). ¿Descansarás en Dios mientras obre dentro de tus dificultades para hacerte más como Su Hijo?

Ray Stedman
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El primer mártir

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decía: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado». Habiendo dicho esto, durmió. Y Saulo consentía en su muerte. (Hechos 7:59-8:1a)

¿Es una imagen vívida, no? Es digno de ser tenido en cuenta cómo Dios está con Su fiel mártir aquí. Los ojos de Esteban son abiertos, incluso en la presencia del concilio, y ve al Señor Jesús junto a la mano derecha del Padre. Es mi convicción que cada creyente que muere ve este acontecimiento, que cuando un creyente sale del tiempo a la eternidad el próximo acontecimiento para él es la venida del Señor Jesús regresando por los Suyos.

Aquí Esteban le ve esperándole y recibiéndole en unos pocos momentos, cuando sea llevado fuera de la ciudad y apedreado a muerte. Esta es la visión que espera los ojos de aquellos que duermen en Jesús, y Esteban lo ve. Ora en las palabras que hacen eco en las de Jesús mismo en la cruz. Jesús oro: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Esteban dice: “Señor, recibe mi espíritu y no tomes este pecado en contra de ellos”. Cuando dijo esto, se quedó dormido.

Dos veces en este relato nos hemos referido al joven Saulo de Tarso. Todos aquellos que mataron a Esteban dejaron sus vestiduras a sus pies. Se quedó guardando las vestiduras de los demás mientras le apedreaban. Había votado en contra de Esteban en el concilio; estaba consintiendo en su muerte. Pero la idea que el Espíritu Santo quiere que entendamos de este relato es la verdad que hemos ejemplificado aquí y que ha sido manifestada a través de la iglesia muchas veces desde ese día: La sangre de los mártires es la semilla de la iglesia. Cuando la iglesia sufre de esta manera siempre crece inmensamente. De la sangre de Esteban vino la predicación de Pablo. Por la muerte de este primer mártir fue traída a la iglesia el corazón y el alma de este poderoso apóstol a los gentiles, el apóstol Pablo. Pablo nunca se olvidó de esta escena. Fue quemada en su mente y en su memoria para que nunca se pudiera olvidar.

A esta memoria se refirió Jesús cuando le dijo a Saúl, arrestándole en el camino a Damasco: “Saulo, Saulo… Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 26:14). ¿Qué quiso decir? Esta memoria de Esteban era como un aguijón hincándose en la conciencia de Saulo, molestándole constantemente, y preparando su corazón para el momento cuando el Señor Jesús, que había recibido el espíritu de Esteban, aparecería y se revelaría a este joven hombre que sería convertido y sería Pablo el Apóstol.

Padre, este relato me ha hecho darme una seria cuenta de que es una batalla real y que puede conllevar sangre y sudor y lágrimas. Oro que pueda, como Esteban, ser encontrado fiel hasta la muerte, reconociendo que Aquel al que sirvo es el justo Señor de los cielos y la tierra.

Aplicación a la vida

Los héroes de la fe nos han dejado una heredad de apedreamientos, azotes, tortura, encarcelamiento y martirio, quizás más que nunca prevalente hoy en día. ¿Estamos preparados para someternos al sufrimiento que Dios quizás elija para nosotros para que pueda Él lograr Su soberano propósito?

Ray Stedman
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