28 ago. 2016

24 horas de gloria olímpica para Chile

«Hace 2.400 años, el notable intelectual griego Aristóteles decía: “Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas” —escribió el periodista chileno Carlos González Lucay en el diario La Tercera en agosto de 2014—. Para el deporte chileno, la frase cobró sentido, justo en Atenas, dos milenios después. Ahí, [el «Vampiro» viñamarino] Nicolás Massú entró en los libros al convertirse en el único tenista [masculino de la era abierta1] en conseguir dos medallas de oro en unos mismos Juegos Olímpicos, en partidos que simbolizaron perfectamente el espíritu de la Antigua Grecia.»2

Pero fue su pareja de dobles, el «Bombardero de La Reina» Fernando González, quien dio inicio el 21 de agosto de 2004 a 24 horas de gloria olímpica para Chile. Tras perder en las semifinales debido en parte a una lesión en el tobillo, le ganó en un maratónico partido por el tercer puesto al estadounidense Taylor Dent, adjudicándose con sobrados méritos la medalla de bronce.

Con una sola hora de descanso, Fernando no tuvo más remedio que volver a cobrar valor, pues tenía que jugar cinco sets junto a Nico en la final de dobles contra los tenaces alemanes Nicolas Kiefer y Rainer Schüttler, que llevaban dos días esperando ese partido. Los dos aguerridos chilenos, que por algo tenían los apodos de «Gladiador» y «Mano de piedra», en ningún momento se dieron por vencidos sino que, en la muerte súbita (el tie-break) del cuarto set, lograron sobreponerse a cuatro puntos de partido (match points) en contra. «Cuando ganamos el cuarto set —comentó Massú años después—  fue un nuevo despertar para los dos.»3 Así conquistaron la primera medalla de oro para Chile en su historia.

Con pocas horas de sueño, Massú se levantó la mañana siguiente «totalmente contracturado», según él mismo lo recuerda. Sin embargo, gracias al supremo esfuerzo que hizo por vencer el cansancio, sacando fuerzas para ganar el cuarto set tras perder el tercero, obtuvo un épico triunfo sobre el estadounidense Mardy Fish, por 6-3, 3-6, 2-6, 6-3 y 6-4. «Cuando gané el cuarto set —cuenta Massú—, me miré al espejo y [me dije]: “Es ahora o nunca.... ¡Anda y lucha hasta el final, hasta morir!” Salí corriendo y... le quebré una vez, y gané el partido.»4

Esa tarde todo Chile se paralizó durante las cuatro horas que duró el partido, y luego salió a la calle a festejar la victoria. En medio de la celebración, el presidente Ricardo Lagos comentó: «Las cosas se vieron difíciles, pero lo sacó de adentro, como lo hemos hecho siempre en Chile.» Y anunció que se realizaría un gran homenaje en la casa de gobierno.5

Cuando ambos tenistas regresaron a su país, fueron recibidos como héroes por la multitud que los esperaba para vitorearlos. Desde el aeropuerto fueron directo al Palacio de La Moneda, donde junto al señor Presidente se asomaron al balcón del segundo piso para saludar a miles de personas.

Gracias a Dios, así como aquellos deportistas chilenos sacaron fuerzas para vencer los obstáculos y la fatiga, también nosotros podemos lograrlo. Porque según el profeta Isaías, si confiamos en el Señor nuestro Dios, que «fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil», Él renovará nuestras fuerzas.6

Carlos Rey

1     Wikipedia, s.v. «Tenis en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004», Redacción BBC Mundo, 10 marzo 2015 <https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Tenis_en_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Atenas_2004> En línea 24 febrero 2016.
2     Carlos González Lucay, «Nicolás Massú recuerda Atenas 2004: “Pasé a la historia del deporte mundial”», La Tercera, 18 agosto 2014, Deportes <http://www.latercera.com/noticia/deportes/2014/08/ 656-591764-9-nicolas-massu-recuerda-atenas-2004-pase-a-la-historia-del-deporte-mundial.shtml> En línea 24 febrero 2016.
3     Ibíd.
4     Ibíd.
5     «En Chile todo es tenis», Redacción BBC Mundo, 23 agosto 2004 <http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2004/atenas_2004/newsid_3591000/3591394.stm> En línea 24 febrero 2016.
6     Is 40:29,31
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27 ago. 2016

Ir a Getsemaní

La audaz fe de Pedro le permitió caminar sobre el agua para llegar a Jesús en el mar. Pero cuando Pedro miró las olas crecientes en torno a él, empezó a hundirse, y de repente este discípulo intrépido entró en pánico y gritó: "¡Señor, sálvame!" (Mateo 14:30).

Jesús extendió la mano y agarró a Pedro, diciéndole: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (14:31). No cometamos errores; Cristo no llevaba una sonrisa cuando le dijo estas palabras a Pedro. Estaba muy triste por la incredulidad de su amigo cercano y le estaba demandando: “¿Por qué dudaste de mí, Pedro? ¿Acaso no soy yo el Señor Todopoderoso?”

NO ESPERAR UNA CRISIS

Al igual que Pedro, nos podemos mover valientemente en fe durante años hasta que viene una crisis que nos hace poner los ojos en nuestra situación. El empeoramiento de las circunstancias puede hacer que la sensación de pánico nos sobrepase, y creamos que vamos a hundirnos. Sin embargo, todo el tiempo Dios está al alcance.

Le pedí al Espíritu Santo que me mostrará cómo sacar la incredulidad de mi vida, orando: "Señor, ¿cómo puedo sacar esta montaña de mi corazón? ¿Cómo quito de mi alma todo lo que es un impedimento para tu poder que obra milagros?". Él me susurró: "Si quieres autoridad sobre toda duda y todo miedo, hay un lugar al que debes ir".

EL LUGAR DE LAS RESPUESTAS

La respuesta se encuentra en un solo lugar: Getsemaní.

Getsemaní era el jardín donde Jesús fue a orar cuando su prueba se volvió devastadora y su copa lo abrumó (Ver Mateo 26:36-46).

  •     Lloró sus más profundas penas ante el Padre
  •     Ganó la batalla sobre todo principado y poder maligno.
  •     Es el lugar donde todos los obstáculos deben obedecer Su Palabra.

Puede que tengas que encontrarlo en un lugar de lágrimas, pero vencerás.

David Wilkerson
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26 ago. 2016

Una, dos, tres ¡basta!

Fue algo relativamente leve: un pequeño robo de treinta y siete dólares. La policía y el sistema judicial lo calificaron de «robo de segundo grado». No hubo amenazas, ni hubo violencia ni sangre: sólo el arrebato de una billetera de un desprevenido transeúnte.

Sin embargo, era la tercera vez que el hombre había sido convicto de robo. Y según la ley de su país, al que comete tres veces el mismo delito lo encierran en la cárcel de por vida. Por eso condenaron a cadena perpetua a Paul Rivers, de veintiséis años de edad.

De ser primera vez, Rivers hubiera recibido, a lo sumo, una pena de un año. Tal vez aun podría salir libre bajo palabra. Pero era la tercera vez, y eso agraviaba triplemente el delito.

No nos corresponde a nosotros juzgar si una u otra ley de cualquier país es, o no, justa, pero este caso nos lleva a una reflexión espiritual. ¿Tendrá Dios, así mismo, límites en su trato con el hombre? ¿Qué hará Dios con los que no se contentan con pecar tres veces sino muchas más? ¿Hasta cuándo tolerará a los que mienten una y otra vez? ¿Qué de la lengua difamadora que en el transcurso de una vida vierte miles de calumnias? ¿Hasta dónde alcanzará la paciencia de Dios con el adúltero que continuamente repite su infidelidad? ¿Qué del hipócrita, del engañador, del ladrón, del homicida, en fin, del pecador que constantemente quebranta las leyes de Dios?

Dios es en extremo paciente, y quiere que todos los hombres se arrepientan (2 Pedro 3:9). Él siempre extenderá su perdón y su gracia, pero el pecador contumaz, aquel a quien poco le importa si altera o no su comportamiento, termina agotando la paciencia del Creador. Dios, dice la Biblia, no soportará al hombre para siempre (Génesis 6:3).

El sabio Salomón añade: «El que es reacio a las reprensiones será destruido de repente y sin remedio» (Proverbios 29:1). Dios es muy paciente, pero es peligroso poner a prueba su paciencia.

La única vía segura es arrepentirnos, sincera y profundamente, al sentir ese golpe de conciencia, y pedir, humildemente, perdón por nuestros pecados.

No hay duda de que Dios siempre está dispuesto a perdonar. Pero al pecador perdonado le advierte que no vuelva a pecar (Juan 8:11). Ser perdonado, y abandonar para siempre el pecado, es la clave salvadora.

Hermano Pablo
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25 ago. 2016

Mayores obras

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).

¿A qué se refiere Jesús cuando dice que haremos obras mayores que las que hizo Él? Encontramos una clave en la última frase de este versículo: “Porque yo voy al Padre”. ¿Que fue lo que pasó exactamente cuando Jesús ascendió al Padre justo después de su muerte?

  •     La tierra tembló, literalmente.
  •     Las tumbas se abrieron y los muertos volvieron a la vida
  •     Jesús predicó las buenas nuevas a los muertos en el Hades

Y luego Jesús hizo esto por nosotros: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (14:16).

Al ir al Padre, Jesús salvaría a todos los que le invocaran. Él proveería la vida de resurrección a sus seguidores y los llenaría con su mismísima presencia a través del Espíritu Santo. A todo lo que hizo en el breve tiempo después de su muerte se suma esto: Él nos hizo uno con Dios. Eso sólo podía pasar "porque yo voy al Padre."

Esto explica las mayores obras que Cristo dijo que haríamos. En nuestra carne tendemos a pensar en "mayores obras" en la misma escala de los milagros impresionantes de Jesús:

  •     La alimentación de vastas muchedumbres con unas pocas sobras
  •     Caminar sobre el agua
  •     Realizar sorprendentes demostraciones de poder sanador

Pero Jesús nos mostró lo que son las "mayores obras": llevar la luz de su Evangelio -el evangelio que salva, libera y transforma vidas - al mundo.

Gary Wilkerson
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24 ago. 2016

Dios no falla

¿Cuántas veces has dudado de lo que Dios hará en tu vida?, ¿Cuántas veces al ver que las circunstancias no te favorecen has pensando que hay cosas en tu vida que ya no podrás cumplir?, y es que a veces por alguna extraña razón nos olvidamos quien fue quien prometió aquello de lo cual hoy hasta dudamos que se vaya a cumplir.

Durante mi vida he recibido diferentes promesas de parte de Dios, ha habido momentos largos de desiertos y anonimatos, tiempos en los que he llegado a pensar que ciertas promesas quizá no se cumplirán, no porque Dios no tenga el poder para cumplirlas, sino porque he visto que el panorama no me favorece y mi mente me ha creer que las cosas no van a mejorar.

Pero a través de esas experiencias a veces un tanto incomodas, esos tiempos de espera a veces más prolongados de lo que yo en realidad quisiera, he visto la mano poderosa de Dios asomarse siempre, léelo bien: SIEMPRE.

A pesar que no todo ha sido fácil en mi vida puedo dar testimonio firme y verdadero que Dios nunca ha dejado de asomar su poder sobre mi vida, aun en aquellos momentos que pienso que no merezco su intervención, Él siempre ha estado allí. Y es que es a través de esas experiencias que me he dado cuenta que Dios no falla, que Él siempre cumple y que a pesar del tiempo o los imprevistos que se presenten, Él tiene escrito un plan especial para mi vida que se ha de cumplir si o si.

Sigo siendo el mismo ser humano imperfecto y desesperado que quisiera ver las respuestas de Dios lo más rápido posible, pero también he aprendido que la espera vale la pena, que no hacer las cosas a la ligera trae ventaja y que no olvidar la aprobación de Dios en todo lo que vaya a hacer me da seguridad de éxito.

Quizá el panorama no pinte bien en tu vida los últimos días, quizá tu mente te quiera hacer creer que no mereces que Dios cumpla con su promesa para con tu vida. Quizá el desierto por el que has estado pasando se a convertido en un camino muy largo o el tiempo de espera ha sobrepasado tu paciencia, pero aun y con todo eso tienes que estar seguro que Dios no falla, que el ha de cumplir y de la forma menos pensada.

Hoy te invito a que juntos podamos renovar nuestra fe, que la espera aparentemente larga la podamos sobrellevar a través de la confianza de que Él ha de cumplir porque Dios nunca falla.

No importa el panorama, el tiempo, las circunstancias que te rodeen, los comentarios de las personas cercanas a ti, ni lo que tu misma mente te quiera hacer creer, lo que realmente importa es que DIOS NO FALLA y Él hará en tu vida lo que ha prometido hacer, pase lo que pase, Dios cumplirá.

Recuerda:
¡Dios no falla!

    “El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
    pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre.
    No me abandones, porque tú me creaste.”

    Salmos 138:8 (Nueva Traducción Viviente)

Autor: Enrique Monterroza
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23 ago. 2016

Oración poderosa

Jesús oró una "oración poderosa" en Getsemaní.

Pienso en la oración poderosa de Cristo como en la "oración final". Por final me refiero a la última de una serie de oraciones. A este punto, ya todo había sido tratado y esta era la oración última o final, la que movería montañas y sacudiría al infierno. Era simplemente esta: "Pero no sea como yo quiero, sino como tú" (Mateo 26:39, cursivas añadidas).

Jesús se levanta de la súplica y dice, en esencia: "He orado, he llorado, he ayunado, he hecho todo. Ahora, Padre, descargo mi alma a ti, en total confianza. Hágase tu voluntad".

¿Has presentado alguna vez esta "oración final" al Señor por alguna situación?

  •     He orado, he ayunado y he intercedido sobre este asunto.
  •     He pedido, he tocado la puerta, he buscado y he creído.
  •     Sin embargo, lo que está sucediendo ahora no es lo que quiero.
  •     No creo que pueda manejarlo.

EL LUGAR DE REPOSO

Entonces agregas: "Pero tú eres el Dios Todopoderoso, y pongo todo en tus manos. Ahora, Padre, haz lo que tú quieras hacer, cuando tú quieras hacerlo. Descanso en las promesas que tú me has dado".

Este es el reposo que permanece para el pueblo de Dios hoy, el reposo al que se hace referencia en Hebreos 4. Es entrar en la bendita promesa del Nuevo Pacto, en la que Dios nos declara: "Yo seré para ustedes Padre, y ustedes serán mis hijos".

Amado, hasta que no hagas esta oración final, no puedes mover tu montaña. Pero cuando la hagas, Dios abrirá tus ojos a algo increíble y ya no te perderás la respuesta a tu oración cuando llegue.

David Wilkerson
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22 ago. 2016

«Su abuela lo aplaudió desde el cielo»

Una de las imágenes más emotivas que dejaron los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron las lágrimas de Félix Sánchez tras ganar su segunda medalla de oro en los 400 metros con vallas. Con el oro que había obtenido ocho años atrás en Atenas 2004, le había dado a la República Dominicana la primera medalla dorada de la historia. Y este segundo título, a los treinta y cuatro años de edad, lo convertía en el atleta más viejo que ganara esa prueba.

Tras cruzar la meta, cayó de rodillas, lloró y besó con ternura una foto de él con su abuela que llevaba dentro de su traje rojo. «Quería que ella se sintiera orgullosa, y por eso llevo su nombre en mis zapatillas. El día que murió, cuando yo estaba en Pekín, se me rompió el corazón. Es por ello que llevo su fotografía en mi pecho, pegada al corazón», señaló.1

Sánchez se refería al día 15 de agosto de 2008. Horas antes de correr en las eliminatorias de primera tanda de los 400 metros con vallas en los Juegos Olímpicos de Pekín le había llegado por correo electrónico la terrible noticia de que había muerto su abuela materna, Lilián Peña, de setenta años, quien lo había criado. Luego de llorar en su habitación de la Villa Olímpica tras recibir semejante golpe a las siete de la mañana, había competido tan afectado por la noticia que no había podido superar esa primera ronda de eliminación.2

«Este deporte es noventa por ciento mental, y yo no tenía el ánimo», había explicado entonces. Pero se había hecho la promesa de que un día volvería a triunfar, por su «ABUELA», que fue lo que escribió a mano cuatro años después en sus zapatillas fluorescentes.

Nacido en Nueva York, pero criado por su abuela en San Diego, California, a causa del abandono de su progenitor, de niño Félix soñaba con ser beisbolista. Pero durante la adolescencia descubrió no sólo que era veloz, sino que su especialidad eran los 400 metros con vallas. Y ya como licenciado en Psicología de la Universidad del Sur de California (USC) llegó a ser tan especial en esa modalidad que conquistó dos campeonatos mundiales y acumuló una racha de 43 victorias consecutivas antes de subir a lo más alto del podio olímpico por primera vez en Atenas 2004 con la «S» de Supermán y de Sánchez tatuada en el brazo derecho.3

A pesar de las lesiones y de otros obstáculos que afrontó antes de Londres 2012, Súper Sánchez no bajó los brazos sino que se propuso dedicarle el triunfo a su abuela Lilián. «Estoy triste porque ella no está aquí para que pueda vivir este momento conmigo», dijo tras ganar cómodamente su serie en Londres. Y en la ceremonia de entrega de medallas, subió al podio y se quebró en un llanto que conmovió a los ochenta mil espectadores en el Estadio Olímpico. De ahí que en el extremo sur de las Américas el diario La Nación de Argentina concluyera con broche de oro: «Su abuela Lilián Peña lo aplaudió desde el cielo.»4

Quiera Dios que, así como Félix Sánchez se propuso dedicarle el resultado de otro máximo esfuerzo a su querida abuela en el más allá, también nosotros nos propongamos dedicarle nuestros mayores esfuerzos a Dios de modo que Él nos aplauda desde el cielo y nos diga al igual que le dijo a su Hijo Jesucristo: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo.»5

Carlos Rey

1     José Luis Sánchez Pando, «Las emotivas imágenes del triunfo de ‘Súper Félix’», Vívelo Hoy, Deportes <http://www.vivelohoy.com/deportes/8122298/las-emotivas-imagenes-del-triunfo-de-super-felix> En línea 1 marzo 2016.
2     «El eterno Félix Sánchez y la emotiva dedicatoria a su abuela», La Nación, canchallena, Juegos Olímpicos, 7 agosto 2012 <http://canchallena.lanacion.com.ar/1496902-el-eterno-felix-sanchez-y-la-emotiva-dedicatoria-a-su-abuela> En línea 1 marzo 2016.
3     Sánchez Pando
4     «El eterno Félix Sánchez y la emotiva dedicatoria a su abuela»
5     Mr 1:11; Lc 3:22
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21 ago. 2016

Como "bicho bolita"

El “bicho bolita” como le denominamos en mi país, conocido popularmente como “cochinilla de humedad”, “chanchito de tierra”, ”marranito”, “bicho bola”, “bicho de humedad”, es un suborden de crustáceos isópodos terrestres de unas 3.000 especies conocidas. Tiene un exoesqueleto rígido, segmentado y calcáreo, y posee siete pares de patas. Algunas especies tienen la capacidad de enrollarse sobre sí mismas, formando una bola cuando se sienten amenazadas. Su exoesqueleto presenta una forma de acordeón que les facilita este enrollamiento. De ahí su nombre popular de “bicho bolita”.

Suelen hallarse en lugares oscuros y húmedos como debajo de madera en descomposición, en rendijas y grietas o debajo de las macetas en el jardín o el patio, debido a que necesitan estar en contacto con una superficie húmeda para poder respirar. El intercambio de gases se realiza a través de unas laminitas ubicadas en la parte del vientre.

Cuando era niño me divertía levantar las macetas del patio, ya que entre la variada “minifauna” que encontraba, quedaban al descubierto los “bichos bolita” que se enrrollaban rápidamente sobre sí mismos cuando les daba la luz o los tocaba y percibían alguna clase de amenaza. Y conmigo cerca… ¡seguro quetenían un problema a las puertas! No más retirar las macetas -algunas bastante pesadas para un niñito, por cierto, pero me las arreglaba para hacerlo- los pequeños bichitos se enrrollaban sobre sí mismos quedando del aspecto de una diminuta bolita, o canica.

Este recuerdo de mi niñez, me trajo al presente esta reflexión. Es que así ha sido la mayor parte de mi vida, hasta hace muy poco en que Dios tuvo a bien sanar una vieja herida del alma que me impedía establecer nuevas relaciones, edificantes y saludables.

He vivido atrincherado en la oscuridad aislado del mundo que me rodeaba, en la aparente “seguridad” que me proporcionaba debajo de mi maceta. Y conmigo enterré a toda mi familia. He vivido resentido, herido, “protegiéndome” e intentato “proteger” a los míos del mundo que nos rodeaba para que no nos hiciera más daño. Todo esto sin saber que cada vez nos aislamos más y nos fuimos sumiendo en la oscuridad.

Nada más darse cuenta y comenzar a orar por esto, las sacudidas por parte de Dios no se hicieron esperar.

¿Sabes qué hizo Dios?

RETIRÓ LA MACETA.

Nos sacó a la luz, nos sacó de la “zona de confort” en la que aparentemente nos hallábamos. Nos quitó todas las cosas viejas que nos impedían que comenzáramos a caminar en luz, en la senda correcta, reemplazando por cosas nuevas que ya no podemos usar para nuestro propio “beneficio” o como mejor creemos que nos conviene, sino exclusivamente para ministerio, como corresponde a los planes de Dios. En dos semanas me quedé sin computadora (desde la que se escriben estos artículos), perdí mi tel. móvil (había en él una biblioteca, notas de mi libro y unas cuantas reflexiones para futuros artículos) y esta semana fui despedido del trabajo, un lugar donde desde hace casi cinco años sufrí mucho.

Hoy estoy tapando, rellenando las trincheras y aprendiendo a edificar puentes en su lugar. Para construir una casa, un edificio, un puente; es necesario cavar, pero para construir sus cimientos. Hoy Dios ha capitalizado tanto tiempo y esfuerzo malgastado, en que cada trinchera se está convirtiendo en el cimiento de un nuevo puente, para construir, para crear nuevas y mejores relaciones sanas y edificantes.

Toda vez que las TRINCHERAS SE CAVAN, Y ESTO ES HACIA ABAJO.
Los PUENTES SE CONSTRUYEN, Y ESTO ES HACIA ARRIBA.
Las trincheras AÍSLAN. Los puentes COMUNICAN.

no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Heb 10:25 RV1960)

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. (Sal 139:23 y 24 RV1960)

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. (Jer 33:3 RV1960)

Luis Caccia Guerra
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20 ago. 2016

Cuando de repente se pierde la vista

A los nueve años de edad tenía vista de lince, gran aptitud para correr, e inteligencia sobresaliente. Pero a los diez, en un juego de cricket, recibió un terrible pelotazo en el ojo derecho, y a las pocas semanas Cyril Charles, un niño de la isla Trinidad, quedó casi totalmente ciego.

¿Qué hace un niño de diez años de edad que de repente pierde la vista? Hace lo que, por lo general, no hacen los adultos. En esto podríamos nosotros los adultos aprender de los niños.

Cyril Charles, sin amilanarse, comenzó de inmediato a aprender el braille y, mientras lo aprendía, continuó cursando sus estudios. Aunque lo muy poco que veía aparecía borroso, continuó también practicando el fútbol y el atletismo. Con el paso del tiempo Cyril no sólo se convirtió en un estudiante singular, sino que sobresalió en el deporte. Y a los veinte años ganó una maratón para minusválidos.

Al año de ganarse esa carrera, con los adelantos de la ciencia fue operado de la vista, y Cyril recuperó su visión. Había pasado muchos años en sombras, pero resurgió, por fin, a la luz y a esperanzas cumplidas.

Una desgracia física no es el fin de la vida. El mundo no se detiene porque uno haya sufrido un percance. Es cierto que hay que hacer ajustes. A veces es cuestión de enfrentar un nuevo régimen de acción, pero la vida sigue. Y la esperanza, la fuerza de voluntad, la férrea resolución, la tenacidad y la constancia traen, con el tiempo, el triunfo.

No perdamos la fe. La fe en uno mismo y la confianza en los semejantes producen una esperanza que trasciende toda tragedia humana. El cuerpo físico puede nacer contrahecho o débil. Puede deteriorarse. Puede, incluso, perder uno de sus miembros o uno de sus sentidos físicos. Pero si dentro del cuerpo tenemos el alma viva y pujante, triunfaremos porque ésta nos sostendrá.

No perdamos la fe. Creamos, más bien, en Dios. La fe en Dios nuestro Creador produce una fuerza en nosotros mil veces mayor que la fuerza humana. Las competencias deportivas para minusválidos que se realizan ya en casi todas partes del mundo están demostrando que cojos, mancos, paralíticos, ciegos y otros muchos impedidos pueden vencer obstáculos increíbles.

No perdamos la fe. Aferrémonos, más bien, a la mano de Dios. Creamos como creía el apóstol Pablo, que dijo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).

Hermano Pablo
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19 ago. 2016

¡Estamos subiendo!

En medio de las peores pruebas y dificultades, Martin Lutero testificó: "Señor, ahora que me has perdonado todo, haz conmigo como quieras". Lutero estaba convencido que un Dios que podía limpiar todos sus pecados y salvar su alma, ciertamente podía cuidar de su cuerpo físico y sus necesidades materiales.

En esencia, Lutero estaba diciendo:

"¿Por qué debería temer lo que el hombre pueda hacerme? Sirvo a un Dios que puede limpiarme de mi iniquidad y traer paz a mi alma. No importa si todo alrededor de mí se desmorona. Si mi Dios puede salvar y guardar mi alma por la eternidad, ¿porqué no podría cuidar mi cuerpo físico mientras estoy en esta tierra? Oh, Señor, ahora que me has perdonado y puedo estar de pie ante ti en el día del juicio con gran alegría, haz conmigo como quieras."

Te he traído este mensaje para que tu alma esté anclada en Él y preparada para cualquier calamidad inadvertida que pueda ocurrir en los días oscuros que vienen.

Querido santo, regocíjate. Esta vida presente no es la realidad definitiva. Nuestra realidad es la vida eterna en la presencia de nuestro bendito Señor. Así que, guarde la fe. Las cosas están llegando a su fin. ¡Pero nosotros estamos subiendo!

“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21.28)

David Wilkerson
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18 ago. 2016

Sin culpa ante el

Dios ofrece una promesa maravillosa a todos los que eran culpables de pecados horribles:

  • Aquellos cuyos actos eran sanguinarios con el hedor del infierno
  • Aquellos que abusaron de sus cuerpos con alcohol, drogas, perversiones, fornicaciones.
  • Aquellos que tragan su saliva cuando piensan cuán cerca estuvieron de caer de cabeza en el infierno.

La promesa de Dios para ellos es que pueden estar de pie con gran gozo en el día del juicio, sin un rastro de temor. Él garantiza:

"Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana" (Isaías 1:18).

No importa cómo haya sido tu pasado, Dios ya no te ve como eras antes. En lugar de eso, te has transformado en su novia preciosa, agradable y sin defectos. Él está esperando tu presencia en la jubilosa fiesta matrimonial.

¿Podría un novio que espera con ansias el día de su boda, acusar repentinamente de iniquidad a su esposa? Ningún novio haría eso. Puedes preguntarte: "¿Pero acaso Jesús no va a juzgar toda maldad?” Sí, lo hará. Pero el Cristo con el que vas a reunirte en ese día es el mismo Cristo que te ha perdonado, que te ha llamado, que te ha comprado con su propia sangre, que te ha limpiado y que ha intercedido por ti todos estos años.

Cuando estés de pie ante Jesús, vas a verlo como tu esposo, tu redentor, tu amigo, tu abogado y tu intercesor. Y, en ese momento, vas a estar completo en él, sin falta, sin mancha ni arruga, santo y libre de culpa.

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Colosenses 2:13).

David Wilkerson
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17 ago. 2016

El libro de la vida

"Y vi un gran trono blanco … y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. " (Apocalipsis 20:11-12).

MUCHOS LIBROS

Note que Juan dice que hay muchos libros y también hay "un libro" en el juicio. Los primeros libros son los archivos de la vida de cada pecador que está de pie ante el juez. Toda persona incrédula tiene un libro de obras y hechos que están siendo grabados en el cielo y cada página es un registro de cómo vivió.

¿Puedes imaginar cómo va a ser para un trasgresor cuándo esté de pie ante el Señor en ese día? Cada pensamiento, palabra y acción en su vida serán traídos a la luz, expuestos por su maldad.

UN NUEVO NOMBRE

Para el justo habrá sólo un libro, el libro de la vida, y cuando sea abierto, no oiremos una palabra, o un registro de algún pecado o falla de ninguno del pueblo de Dios. ¿Porqué? Porque todos nuestros pecados están cubiertos bajo la sangre de Jesús. La única cosa que aparecerá en ese libro serán nuestros nombres. De hecho, tendrá nuestros nuevos nombres celestiales, que Dios mismo nos revelará.

¿Cómo se graban nuestros nombres en el libro de la vida? En el momento en que creemos con todo nuestro ser que Jesucristo derramó su sangre por nosotros, nuestros nombres son grabados. Sucede cuando clamamos la victoria de su cruz, y determinamos buscarle con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas.

David Wilkerson
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