04 noviembre 2011

¿Eres salvo?

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

Amigo mío, he aquí la pregunta más importante de tu vida. El gozo o la tristeza que experimentes en la eternidad dependen de ella. La pregunta es: ¿Eres salvo? NO, si eres miembro de una iglesia, ni cuán bueno eres, sino si eres salvo. Sólo Dios salva, y él describe en su Palabra el único plan de salvación. El plan es sencillo, y puedes ser salvo hoy mismo.

Primero, debes reconocer que eres pecador. "No hay justo, ni aun uno" (Rom. 3:10). "Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" (Rom. 3:22-23). Por cuanto eres pecador, estás condenado a muerte. "Porque la paga del pecado es muerte"(Rom. 6:23). Esto significa separación de Dios, en el infierno eterno es horrible, pero es la realidad.

Sin embargo, Dios te amó de tal manera que dio a su unigénito como tu sustituto. Jesucristo murió en tu lugar y llevó tu pecado. "Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia..." (1ª Ped. 2:24). Jesús tuvo que morir y derramar su sangre. "Sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Heb. 9:22). Tu pecado fue echado sobre Jesús, quien murió en tu lugar. Esto es verdad. Dios no miente.

El carcelero de Filipos preguntó a Pablo y a Silas: "¿Qué debo hacer para ser salvo?". Ellos respondieron: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo" (Hech. 16:31). Es sencillo: sólo tienes que creer que Él llevó tu pecado, murió en tu lugar, fue sepultado y resucitó para tu justificación.

Tú eres un pecador y seguramente estás arrepentido de serlo. Por lo tanto, no esperes más tiempo. Dios está deseoso de salvarte. Sólo tienes que decir: "Dios mío, soy un pecador. Perdóname, estoy arrepentido, ten misericordia de mí y sálvame por amor de Jesús". Sí, tómale la palabra. "Porque todo aquel (incluido tú) que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Rom. 10:13). Cree y serás salvo. Lo que te salva no es asistir a la iglesia, ni tus buenas obras. Sólo Cristo salva.

Tú dirás: "¿Es eso todo lo que hay que hacer para ser salvo?". Sí, LEAMOS A JUAN:

Jesús, la vid verdadera
15:1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 15:9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 15:10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 15:11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.15:12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 15:17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

Eso es todo. Es lo que está escrito. Es el plan de Dios. Créelo y ponlo en práctica hoy mismo. Ahora es el tiempo. "He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación" (2ª Cor. 6:2).

Si estas palabras no te parecen lo suficientemente claras, léelas varias veces hasta que las hayas comprendido bien. Tu alma vale más que todos los tesoros del mundo. "Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Mar. 8:36).

Asegúrate que estás salvado, pues tú lo necesitas sobre todas las cosas. Si pierdes el alma, lo pierdes todo. Que Dios te ayude a salvarte hoy. No confíes en tus sentimientos, pues ellos cambian. Afírmate en las promesas de Dios, que nunca cambian. "A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 10:32).

Jaime Montenegro Q