10 abril 2013

Recomendaciones para una oración efectiva

«Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.» Mateo 6:6 (Nueva Versión Internacional)

¿A quien no le gustaría tener una comunicación más efectiva con su Padre Celestial, con Jesús y hasta consigo mismo? Pues esta fue la pregunta que me surgió después de escribirle a querida amiga que actualmente tiene su padre enfermo y ni se sana, ni mejora y esto se ha convertido en una carga para ella y su madre que esta todo el tiempo con él y aparte problemas financieros que se han ido solucionando y consiente de que lo único que podría ayudarla, más que palabras de consuelo, era la oración; orar por ella y los suyos y recomendarle que tuviera fe.

La respuesta no podía ser otra que necesitamos orar, orar y seguir orando, pues lo que es imposible para el hombre es posible para Dios y Dios es una persona real, no un concepto, es nuestro Padre Celestial y el, como cualquier padre, quiere escuchar a sus hijos, atenderlos, saber de ellos y la única manera es a través de ese puente espiritual que es la oración.

La oración es la forma más adecuada para comunicarnos con Dios, con nuestro creador, con nuestro Padre y es por eso que procurando lograr una oración más efectiva, se inspiró este devocional. Las claves y el contenido se encuentran en la oración perfecta que nos enseñó Jesucristo en Matero 6: 5-14, sin embargo, no está demás compartir algunas recomendaciones que nos ayudaran en este propósito:


  1. Cuando ores, háblale a Dios como si le hablaras a un amigo, no con palabras rebuscadas, sino sencillas, salidas de tu corazón; se sincero con él y contigo mismo, siéntete confidente, confortable, cómodo, pero a la vez respetuoso, sin olvidar quien es quien. El Señor conoce de antemano nuestras necesidades, pero desea que nosotros reconozcamos nuestras limitaciones y que nos humillemos delante de él, reconociendo su poder, majestad, su santidad y aceptando la necesidad que tenemos de su intervención.
  2. No tengas temor, no te avergüences, si quieres llorar, llora, si quieres reírte, ríe, Dios también tiene mucho sentido del humor. Varias historias de la Biblia nos hablan de grandes milagros que han ocurrido después de que, especialmente mujeres, han derramado su corazón delante del trono de Dios.
  3. Aprende a pedir por las necesidades de los demás primero y luego por las tuyas. Esto te ayudara a descubrir el verdadero amor al prójimo y la unidad que tenemos en el Espíritu.
  4. Pide perdón, si crees que has hecho algo malo, o si has pedido algo que crees que no deberías haber pedido. Esto, si es sincero, te librara del sentimiento de culpa y te dará paz, pues Dios es fiel y justo y conoce las intenciones de nuestro corazón.
  5. Haz de la oración un hábito, una rutina, una necesidad. Acostúmbrate a orar siempre, esto honra la presencia de Dios en nuestra vida. Te gustaría vivir en casa de alguien que no te saluda, no te dirige la palabra, te ignora, se va y no se despide, se sienta contigo a la mesa y no dice nada?
  6. Encomienda al Señor todos tus caminos. Esto te vuelve dependiente de Dios, sujeto, obediente, sumiso y humilde. Trata de consultar todas tus decisiones con Dios y siempre busca su consejo, su ayuda, su sabiduría.
  7. Por último, para terminar toda oración, dale gracias a Dios por el tiempo que pasan juntos, por escucharte, por ayudarte, por todo lo que eres y lo que tienes y no olvides de hacerlo en el nombre precioso de Jesús. Esto te hará un buen discípulo. Recuerda cuando Jesús sano a los leprosos, solo uno, se devolvió para darle las gracias. No seamos desagradecidos.

El Señor está cerca de los quebrantados de corazón,
y salva a los de espíritu abatido.
Salmo 34:18
Hefzi-ba Palomino