Resistencia al pie

La Biblia dice que el gozo del Señor es nuestra fortaleza. Sin el, no tenemos poder para soportar. Amados, debemos estar en guardia, porque la culpa y la condenación por el pecado destruyen absolutamente el gozo del Señor.

Muchos cristianos bajo esa esclavitud ahora mismo. No son capaces de aceptar el perdón completo y gratuito y creen que no tienen derecho a ser feliz. A lo largo de la Escritura, Dios derrama su aceite de alegría en los que han aprendido a odiar el pecado y amar Su justicia. Eso es lo que dice la Palabra acerca de Jesús: "Tú has amado la justicia y aborrecido la maldad, por lo tanto Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros" (Hebreos 1:9)

Personas que han depuesto sus pecados y están caminando con el Señor pueden tener una lucha que está todavía sin resolver. Pero están siendo tan atraídos hacia el Señor y es tal el hambre, que el resultado es inevitable: ¡tendrán gozo!

Supongamos que Jesús aparece en carne y hueso, vestido como un hombre común y se sienta a su lado; un cristiano herido y derrotado, con una expresión de tristeza, culpa, condenación y miedo. Usted no le ha reconocido y Él empieza a hablarle:

--"¿De verdad amas al Señor?" Él le pregunta.
Usted probablemente contestaría: "¡Muchísimo!"
--"Has pecado, ¿verdad?"
"Mmm…sí", Ud. responde.
--"¿Crees que Él perdona a todos los que confiesan y se convirtieren de sus pecados?"
"Sí, pero... Yo lo lamento tanto, señor. Creo que me lastimado a mi Salvador, verdaderamente le he herido".
--"Si has confesado, ¿por qué no has recibido Su perdón?"
"Lo he hecho tantas veces!"
--"¿Crees que Él perdonará 499 veces cada vez que confiesas y te arrepientes?"
"Sí".
--"¿Odias tu pecado? ¿Todavía lo quieres a Él?"
"Oh, sí!"
--"Entonces, ¿por qué dejas que el diablo te robe la victoria de la cruz y el poder de la sangre del Cordero? ¿Por qué no te apropias de Su alegría y miras hacia arriba?"

Amado, no renuncie ni abandone su gozo en el Señor. Usted tiene derecho a alabarle, a cantar, gritar y ser feliz en el Señor, ¡porque tiene un Padre que perdona!
David Wilkerson