17 abril 2013

Resistencia al pie

La Biblia dice que el gozo del Señor es nuestra fortaleza. Sin el, no tenemos poder para soportar. Amados, debemos estar en guardia, porque la culpa y la condenación por el pecado destruyen absolutamente el gozo del Señor.

Muchos cristianos bajo esa esclavitud ahora mismo. No son capaces de aceptar el perdón completo y gratuito y creen que no tienen derecho a ser feliz. A lo largo de la Escritura, Dios derrama su aceite de alegría en los que han aprendido a odiar el pecado y amar Su justicia. Eso es lo que dice la Palabra acerca de Jesús: "Tú has amado la justicia y aborrecido la maldad, por lo tanto Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros" (Hebreos 1:9)

Personas que han depuesto sus pecados y están caminando con el Señor pueden tener una lucha que está todavía sin resolver. Pero están siendo tan atraídos hacia el Señor y es tal el hambre, que el resultado es inevitable: ¡tendrán gozo!

Supongamos que Jesús aparece en carne y hueso, vestido como un hombre común y se sienta a su lado; un cristiano herido y derrotado, con una expresión de tristeza, culpa, condenación y miedo. Usted no le ha reconocido y Él empieza a hablarle:

--"¿De verdad amas al Señor?" Él le pregunta.
Usted probablemente contestaría: "¡Muchísimo!"
--"Has pecado, ¿verdad?"
"Mmm…sí", Ud. responde.
--"¿Crees que Él perdona a todos los que confiesan y se convirtieren de sus pecados?"
"Sí, pero... Yo lo lamento tanto, señor. Creo que me lastimado a mi Salvador, verdaderamente le he herido".
--"Si has confesado, ¿por qué no has recibido Su perdón?"
"Lo he hecho tantas veces!"
--"¿Crees que Él perdonará 499 veces cada vez que confiesas y te arrepientes?"
"Sí".
--"¿Odias tu pecado? ¿Todavía lo quieres a Él?"
"Oh, sí!"
--"Entonces, ¿por qué dejas que el diablo te robe la victoria de la cruz y el poder de la sangre del Cordero? ¿Por qué no te apropias de Su alegría y miras hacia arriba?"

Amado, no renuncie ni abandone su gozo en el Señor. Usted tiene derecho a alabarle, a cantar, gritar y ser feliz en el Señor, ¡porque tiene un Padre que perdona!
David Wilkerson