Hay cosas que no son negociables

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 
—Génesis 1:3

Es interesante pensar en el uso que les damos a las cosas según las necesitamos, o cómo cambiamos el uso de muchas cosas porque ya no las necesitamos, al pensar en esto vienen a mi mente los miles de aparatos de hacer ejercicio que terminan siendo usados como percheros, cuando en alguna ocasión fueron nuestra mayor motivación para bajar de peso, lo ha pensado?

De la misma manera ha sucedido con el lenguaje, que en alguna ocasión sirvió para comunicar y con el tiempo le hemos dado todo tipo de usos, el divertirnos, el ofendernos, el consolarnos y que sé yo que tantas cosas hacemos con él, pero no estoy seguro si en realidad lo sigamos usando para comunicarnos, que parece cada vez mas difícil.

Estos son solo un par de ejemplos que pudieran parecer un poco radicales pero que dejan muy claro que a veces nos olvidamos del propósito de algo, para luego darle el uso que las circunstancias parecieran indicar.

La noche de anoche platicaba con alguien acerca de cómo se crían a los hijos el día de hoy y obvio, no siendo yo Padre de ningún hijo no tengo mucha autoridad en el tema, pero comentábamos acerca de que a veces pareciera que los Padres les piden permiso a los hijos, o que los hijos pueden pasar horas haciendo rabietas porque no obtienen lo que quieren de los padres y salió de mi una frase que me hizo detenerme, y se la quiero compartir:

Criar hijos es como leer la palabra de Dios, en el momento que los hijos se dan cuenta que lo que sus Padres les dicen no son negociables, tendrán tiempo libre para ser felices, al dejar de tratar de negociar con Dios, nos sucede igual.

Cuando lo dije, me di cuenta que esto es una gran verdad y no pude evitar en pensar cuanto tiempo he perdido en ser infeliz por tratar de negociar con Dios aquello que ya esta dicho y ya está escrito y he dedicado mi tiempo libre en esto en vez de dedicarlo a ser feliz.

Y entonces recordé el uso original de la palabra de Dios, la palabra se hizo para obedecerla, no para juzgarla, no para opinar sobre ella, ni para tratar segundos motivos o motivos ocultos de porqué Dios dijo tal o cual cosa.

Uffff! en segundos quedé perplejo, porque normalmente estamos cambiando el uso de la palabra de Dios (lo poco que solemos conocer de ella) en vez de vernos beneficiados por ella, piense en esto, la palabra de Dios no fue hecha para convencer a nadie de nada, la palabra de Dios fue hecha para crear, cada vez que Dios abre la boca a lo largo de la Biblia algo sucede, tal como en el ejemplo de la cita de hoy, así empieza y así termina la Biblia, de hecho, Dios a lo único que le es fiel a lo largo y ancho de la Biblia, es a su palabra y se deleita en cumplirla, ya que esta no se contradice en ningún momento.

Justo anoche también platicaba con otro amigo acerca de esto, de como Dios es un Dios de pactos y como nosotros debemos de pactar las cosas, para que por medio de ello sean establecidos los planes que tenemos y podamos desatar la bendición que muchos tanto corretean, un pacto es un decreto entre 2 personas que hablaron y se pusieron de acuerdo.

La palabra de Dios es un asunto absoluto, no la podemos evitar, aplica para quienes la conocen y para quienes lo hacen también, es eficaz para quienes la aman y la aborrecen y sirve solo para crear y para ser obedecida, todo lo demás que querramos hacer con ella, es una literal pérdida de tiempo.

Es por eso que insisto tanto a las personas en familiarizarse con la palabra de Dios porque el primer resultado de esto es el conocer nuestro potencial y nuestro alcance, y solo entendiendo esto es que podremos alcanzar aquello que soñamos y que hemos decidido hacer, cuando normalmente hacemos al revés, primero soñamos y primero deseamos cosas y luego queremos que la palabra de Dios se amolde a nuestra circunstancia, siendo que la palabra es como el que la habló absoluta, inflexible y con garantía de éxito total.

Ahora bien hay un grupo de personas que ha decidido juntarse a darle un uso especial a la palabra de Dios, que es el de que sea ignorada, mas luego se preocupan porque no reciben respuestas de Dios, piense en esto y cómo dije hace un rato, si usted camina por la vida entendiendo que con Dios las cosas no son negociables y vive en consecuencia, le quedará mucho tiempo libre para ser feliz, no importa en el ramo que se desenvuelva o la circunstancia que viva.

Familiarícese con la palabra y deje que esta se dedique a crear, deje a un lado la necedad de pensar que la tiene que entender, sólo obedézcala y se dará cuenta que cada vez que obedece, Dios hará algo poderoso en su vida.
Rene Giesemann