¿Quién está por Jehová?

Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. —Éxodo 32:26

¿Cómo iba Dios a reprimir la corrupción en Israel? ¿A quién escogería para ser Sus instrumentos en una época de maldad? ¿Haría bajar ángeles para ejecutar justo juicio? Aarón y sus hijos ya se habían corrompido, entonces, ¿A quién levantaría Dios para brillar como Sus soldados de santidad?

De todas las personas, Él escogió a los hijos de Levi: los hijos de un asesino que, junto con su hermano Simeón, habían causado que la familia de Jacob fuese avergonzada delante de los paganos. Simeón y Leví tomaron sus espadas y asesinaron a los de Siquem por violar a su hermana Dina. También mataron a Hamor su padre y luego tomaron sus ovejas, vacas y asnos, sus riquezas, sus mujeres y niños.

Oh, la gracia incomparable de Dios, para elegir el más indigno, el más débil de todos ellos para ser sus instrumentos. “Y se juntaron con él todos los hijos de Leví…y los hijos de Leví…hicieron conforme al dicho de Moisés” (Éxodo 32: 26, 28).

Tal vez había algo profundo dentro de ellos que decía: “¡No vamos a fallarle a Dios como nuestro padre lo hizo! ¡No vamos a traer reproche al nombre de nuestro Dios, vamos dar el paso y a tomar nuestra posición con el Señor!”

Moisés les había prometido: “Dios te recompensará si te consagras y tomas una posición entre tu familia, amigos y hermanos” (véase Éxodo 32:29). Y Dios los premió con una orden sacerdotal llamada Los Levitas, a quienes se les dio el servicio de la casa de Dios.

Estar del lado del Señor es tomar Su espada y usarla para combatir las fuerzas de la incredulidad, dejando de lado todas las dudas y temores. Significa ser fiel a Dios y Su Palabra, no importa lo que haga la gente, no importa cuán incrédulos lleguen a ser nuestros amigos, no importa cuán mundanos nuestros seres queridos sean. Tenemos que dar un paso y declarar: “¡Yo estoy del lado del Señor! Me declaro en contra de todos los ataques a la majestad y la fidelidad de nuestro Dios!”
David Wilkerson