20 mayo 2013

Regresando a nuestra identidad y propósito originales

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. —Génesis 1:28

Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen y semejanza, eso quiere decir que el hombre sabía quien era Dios y sabía para que había sido creado, el hombre hablaba con Dios y sobre todo, el hombre tenía una identidad por medio del Dios que lo había creado y se sabía semejante a Él.

Si lo pensamos detenidamente, el hombre era todo aquello que muchas personas oran en conjunto, es decir, sus oraciones eran escuchadas y respondidas de inmediato, aunque no tenía mucho que pedir, ya que cosas mejores a sus peticiones estaban incluidas en su propósito, el hombre conocía los tiempos de Dios y sabía como acelerarlos o detenerlos, ya que su semejanza a Dios le hacía conocer su corazón, y su comunicación era constante y todo gracias al principal elemento que los hacía semejantes, si espíritu...

Cuando el hombre peca, muere en espíritu, es decir, pierde la manera de comunicarse con Dios directamente, pero eso no quiere decir que Dios se haya enojado con el hombre, ni que el hombre haya perdido de vista aquello para lo que fue creado, por el contrario, aunque me imagino que el hombre no sabía como era que iba a salir del huerto, todo el tiempo supo que lo haría, por tanto le era natural el recibir una instrucción tan directa y tan clara.

El hombre tenía la misión más emocionante del universo, el recuperar el dominio de la tierra para Dios y sabe, curiosamente sigue siendo éste nuestro propósito, no ha cambiado y entre mas leemos acerca de Dios en la Biblia, nos debe de quedar mas claro.

El hombre no perdió el conocimiento de quien es Dios, ni de como activar su favor, en ningún lado de la Biblia dice que el hombre haya sufrido, al contrario, todos los hombres de la casa de Dios fueron abundantes en todo, ya que el favor de Dios seguía sobre ellos, ya que Dios siempre se aseguró de que estuvieran bien, para que no se desenfocaran, era un pacto de amor y lo sigue siendo, ningún representante de Dios tiene porqué dar otra imagen que no sea la de Dios.

Con el tiempo y con la falta del espíritu en el hombre, el hombre se acostumbró a escuchar mas a sus pensamientos y sentimientos y se desvió del propósito, algo que nos sigue sucediendo hoy, los hombres empezaron a hacerse ajenos a Dios a causa de sus propios pensamientos y por dejar de lado el conocimiento de quien es Dios y de cual es el propósito del hombre.

Por tanto, Dios decidió hacer varias cosas, primeramente ante la necesidad del hombre de caminar rectamente, le dio Dios una ley, para que por medio de vivir sujeto a esa ley, el hombre pudiera dejar en manos de Dios decidir lo que es bueno y lo que es malo y realinearse con el propósito que no había cambiado, de modo que el hombre tuvo que vivir sujeto a esa ley, a la cual aprendió a amar, por medio de la cual recuperó el conocimiento de quien es Dios, pero no dejó de depender de sus sentimientos y sus pensamientos.

De modo que Dios decidió hacer algo mas y regresarle al hombre su espíritu para que pudiera volver a escuchar la voz de Dios y por medio de eso realinearse con su propósito, el cumplir con el mandato original descrito en la cita de hoy.

Que emocionante es pensar que no necesitamos una ley para caminar adecuadamente hacia nuestro propósito, pero debemos de tener nuestro propósito bien claro y nuestros oídos espirituales bien atentos para no desviarnos, eso nos ayudará a recuperar nuestra condición original y vivir ahora sí como el dicho dice "como Dios manda", no lo cree?

Me encanta que no tenemos que pasar de la primer página de la Biblia (obvio depende del formato de su Biblia), para descubrir que todo esta ahí a nuestra disposición y que no tenemos que ir más lejos para entenderlo todo, no lo cree?

Hay tantas personas que viven frustradas a causa de una ley que no conocen, muchas de ellas, no son capaces de memorizarse los 10 mandamientos que nos enseñan en la escuela dominical o el catecismo, pero si quieren ir al original, hay sólo 5 mandamientos bajo los que nos pudiéramos regir y vivir de la manera ideal, obvio y a estas alturas por medio de Jesús.

Jesús vino a la tierra y nos dio todo lo necesario para regresar a nuestro estado original y nos evitó el pasar por la ley, pero una vez que lo hizo, es nuestra responsabilidad el aferrarnos a Jesús y a nuestra identidad a imagen y semejanza de Dios para poder de esa manera acercarnos al propósito y vivir mejor que nunca, está fácil, no lo cree?
Rene Giesemann