13 junio 2013

El verdadero George

George Washington está viniendo a casa — en cierto modo. Tres nuevos «George» están adornando el hogar de Washington en Mount Vernon, Virginia, desde el año 2006. Los investigadores estaban ocupados creando un trío de réplicas de tamaño natural del primer presidente de los Estados Unidos para un nuevo centro educativo y museo de $85 millones.

El desafío era encontrar imágenes y descripciones que ayudaran a los especialistas a crear cómo se veía el Presidente Washington. Estaban apuntando a tres edades: 19, George como topógrafo y hombre de la frontera joven; 45, como General del Ejército Continental; 57, como el Primer Presidente.

Encontrarás a un George Washington de aspecto sombrío en cada billete de US dólar. Él comenzó a perder los dientes entre los 20 y 30 años de edad, y mantenía su boca cerrada para esconder su poco atractiva dentadura postiza.

Los diseñadores del museo, armados con láseres, computadoras, y otras herramientas modernas, pudieron crear versiones de aspecto auténtico de George — con dientes postizos y todo. Su cabeza fué la tarea más difícil. Inicialmente se le añadió de arcilla, luego se le añadió cera, y la pintura perfeccionó la pieza.

Juntar tres versiones de un antiguo presidente demanda mucho análisis concienzudo y pericia tecnológica. Pero incluso cuando los expertos terminaron, sólo tienen un facsímil de cómo se veía el verdadero Washington.

Dios nos hizo de «barro» (el material de la tierra) con el cuidado que sólo un Padre amoroso podía poseer. El profeta Isaías escribió, «Oh SEÑOR, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros» (64:8).

Ahora bien, puede que algunas veces nos sintamos menos como la obra manual de Dios y más como un trabajo, pero las Escrituras dejan en claro que Dios nos formó cuidadosamente. ¡El Dios formidable (v.3) que gobierna toda la creación nos hizo!

Lo que es más, Él llama a lo Suyo «obra de mis manos,para que yo me glorifique» (60:21). Has sido creada y salvada por un Padre amoroso en el cielo.