20 julio 2013

Nuestro tesoro

La manera cómo conceptuamos nuestro tesoro, revela quienes somos. La cuestión es: ¿Dónde está nuestro corazón?

No importa cómo adquiramos lo que tenemos, ya sea trabajando, invirtiendo, ahorrando o como regalo, lo importante es que Dios es el dueño de todo; nosotros somos simplemente los administradores. Si albergamos actitudes erróneas como, decir "lo que tengo es mío", es posible que descubramos que, lo que tenemos no produce la satisfacción esperada.

Una buena manera de ver nuestras posesiones y el aumento de nuestras finanzas, es que ellas pueden suplir las necesidades de los demás (Efesios 4:28), y también ser utilizadas para servir al Señor (Malaquías 3:8-11). Cuando damos a los necesitados o a la "obra de Dios", estamos de inmediato transfiriendo tesoros al cielo.

Las bendiciones materiales del Señor también se pueden utilizar para ayudarnos a alcanzar las metas que el Señor nos ha fijado. Por ejemplo, si Dios le ha bendecido económicamente y también le ha mostrado claramente que Él desea utilizar su talento musical para servirle, entonces es bueno que usted compre un instrumento que contribuya al desarrollo de su talento o don. Cuando estamos andando en la voluntad de Dios, aún los anhelos de nuestro corazón se convierten en buenas maneras de invertir nuestro tesoro, porque nuestras preferencias estarán en armonía con el deseo de Dios para nosotros.

Reflexione siempre si tiene valor eterno lo que hace. Lo fundamental es confiar en Dios cada segundo de su tiempo, talentos y tesoro.
Antonio Gudiño