02 julio 2013

Para hablar con el respaldo de Dios

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano. —Deuteronomio 5:11

Cuando yo estaba pequeño, me enseñaron que no debía de “jurar” en el nombre de Dios, pues era pecado, y crecí con ese pensamiento durante años, la verdad, nunca entendí bien eso de “jurar”, pero por si acaso, mejor no lo usaba.

Empecé a notar que muchas personas usaban el nombre de Dios para obtener credibilidad, aun cuando sus caras denotaban otra cosa, avalaban sus palabras con un “te juro por Dios” y con ello parecía que sellaran el que lo que decían era verdad, era un tiempo en el que muchas cosas parecían confusas para mi.
Conforme fui creciendo, cada vez fue menos necesario avalar las cosas que decíamos, no se si tenía que ver con el hecho de que la gente estaba más acostumbrada a decir la verdad o si simplemente con el crecer las personas cambian su modo de hablar, pero el hecho es que aquella advertencia de no “jurar” por el nombre de Dios en vano, seguía ahí.

Con el paso del tiempo empecé a leer la Biblia y me di cuenta de que la frase que tanto me decían de niño no aparecía tal cual como me la habían dicho, pero había otras versiones y que ahora las personas empezaban a llenar su lenguaje con frases como “Dios me dijo”.

Es interesante pensar que normalmente solemos tener una relación con Dios como la tenemos con nuestros Padres, por tanto cuando hablamos de Dios, en muchas ocasiones, si no es que en la mayoría, reflejamos la relación y la intimidad que tenemos en casa, es decir, hacemos de Dios un Padre como lo conocemos, no como Dios espera que lo hagamos.

Y todo esto se lo digo, pues de niños, había cosas que no estábamos seguros y hablábamos de ellas porque las habíamos escuchado y como no teníamos manera de comprobarlo, le poníamos un estándar alto y no comprobable para que nadie nos desmintiera, para todos Dios era algo grande e incuestionable, tal como nuestros Padres.

Hoy en día es distinto, a nadie nos gusta que cuestionen su relación con Dios, por tanto, las personas hablan de Él como si fuera alguien cercano y que les habla todo el tiempo, y no se dan cuenta que no solo se nota que no es así, sino que incluso transparentan la falta de intimidad en casa o con aquel Padre que es un anciano, o ya no está.

Obviamente no puedo generalizar, pero le puedo decir sin miedo a equivocarme que en una gran mayoría de los casos es así y las personas viven y crecen sin la afirmación de un Padre íntimo, firme, tierno y sabio que las lleve por la vida y que haga valer su propia palabra y no tener que usar a alguien más para que la avale.

Que interesante, justo de eso trata el mandamiento, justo de eso quería y sigue queriendo Dios que nos demos cuenta, que si nos acercamos a Él y de que si vivimos una vida verdaderamente de acuerdo a lo que nos enseña, sus beneficios serán más que evidentes, por tanto, no habrá necesidad de usar el nombre de nadie para avalar lo que decimos, simplemente lo diremos y lo que hay en nosotros nos respaldará y punto.

Dios anhela que seamos verdaderos representantes del Reino de los Cielos en la tierra, que verdaderamente expresemos el poder que ha puesto en nosotros y que seamos capaces de hacer discípulos que nos sigan y que quieran tener una relación íntima con Él por el puro hecho de ver lo que hace en nosotros y por medio de nosotros, pero para ello tenemos que aprender a ser como Jesús, a quien precisamente envió para ponernos ejemplo de lo que habríamos de hacer y de como nos habríamos de conducir, para que luego viviéramos una vida tan gloriosa e incluso mayor que la suya.

Hoy en día escucho poco el famoso “te juro por Dios”, pero todo el tiempo escucho el “Dios me dijo” y como le decía previamente, no es que cuestione yo el que lo haya hecho o no, sino la entonación y la intención con que muchos usan la frase, para avalar algo que es propio y darle una dimensión superior.

Dios nos dijo que hablaríamos en su nombre, lo dijo a lo largo y ancho de la Biblia, pero también dijo que lo haríamos con autoridad y que Él nos avalará de manera que nadie lo dude, por tanto es preferible pasar un poco mas de tiempo en la intimidad de manera que podamos usar menos palabras que tengan mas poder y su efecto sea mayor, ¿no lo cree?
Rene Giesemann