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Mostrando entradas de agosto, 2013

¿Estás en Cristo?

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Mientras hacía mi devocional el Miércoles, la referencia Bíblica era Juan 15: 1-16. El miércoles por la noche Bob y yo nos sentamos, miramos televisión y pusimos los Clásicos del Púlpito. Escuchamos el sermón de “Cómo ser usado por Dios” de Juan 15:1-16. Cuando escuché la escritura, me levanté, cogí mi Biblia y mi cuaderno. Sabía que el Señor me estaba hablando.

¿El Señor alguna vez te ha guiado a una escritura específica y luego la has escuchado otra vez en la televisión o en la radio? Esa escritura puede que sea la posibilidad que has estado buscando por semanas o meses. Mantente alerta a lo que el Espíritu Santo está hablando a tu corazón. ¿Estás escuchando? Pregúntale al Espíritu Santo “¿cuál es tu mensaje divino para mí?” ¡Imagina al Señor amándote tanto que Él orquesta todas esta “Diosidencias” para hablarte algo especial solo…

La alianza impía

El rey Josafat era un hombre justo, que gobernó sobre Judá cuando el reino de Israel se dividió. El corazón de este hombre estaba totalmente puesto en Dios y él fue bendecido y honrado por encima de todos los otros miembros de su generación: “Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre…” (2 Crónicas 17:3).

Sin embargo, la Escritura dice que Josafat hizo una alianza con el malvado rey Acab, quien gobernaba el reino del norte de Israel: “Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab” (18:1). La Biblia dice de Acab: “...haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel” (1 Reyes 16:33).

Quizás te preguntes cómo un rey justo como Josafat terminó unido en alianza con un hombre tan impío. Creo que hay una sola razón: ¡Era parte de un complot satánico para destruir al justo Josafat!

Vemos que Josafat había limpiado la tierra, expulsando a …

Enoc: el hombre que caminó con Dios

"Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios" Génesis 5:24

Solamente dos hombres no murieron nunca: Elías y Enoc.

Ambos eran profetas de Dios; ambos advirtieron a los malvados del juicio que llegaría; ambos se fueron al cielo sin experimentar la muerte física.

Elías sobrevivió hasta que Dios envió un carro de fuego para transportarle a su hogar eterno.

Enoc sin ver muerte fue arrebatado repentinamente al cielo. Enoc nos muestra un ejemplo de una fe firme y una obediencia libre de compromisos.

En nuestros días sabemos lo difícil que puede ser luchar contra la tentación durante 60 u 80 años. Pero quienes querían tener una vida piadosa en la era prediluviana tenían que luchar contra el pecado y soportar su impacto durante cientos de años. Enoc caminó con Dios durante tres siglos. Enoc lidió con las mismas tentaciones, temores y debilidades que han plagado a todos los hombres y mujeres desde la Caída. Enoc era un pecador que fue salvo por gracia y capacita…

Niño blanco con el corazón de negro

John Nathan Ford, niño negro del barrio de Harlem, Nueva York, salió a jugar al balcón. Con sólo cuatro años de edad, este niño que tenía el mismo apellido de una de las familias más ricas de los Estados Unidos y de un ex presidente, no se daba cuenta de las diferencias de color, de la ínfima escala social de su familia ni de su tremenda pobreza. Quizá por un mareo o debilidad o descuido, John Nathan se cayó del balcón, desde un sexto piso.

La madre, Dorothy Ford, hizo donación del pequeño corazón de su hijo para que fuera implantado en el pecho de James Preston Lovette, niño blanco y rico, también de cuatro años de edad.

El niño negro, muerto en medio de la miseria, seguiría viviendo, aunque no fuera más que su solo corazón, dentro de un niño blanco, rico y afortunado.

¡Cuántas reflexiones podemos sacar de esta patética noticia! La primera es que no importa de qué color es la piel del individuo —ya sea negra, blanca, amarilla, cobriza o aceitunada—, los corazones siempre son rojos.

L…

Mejores amigos

¿A quiénes consideras tus mejores amigos? Lo creas o no, este asunto es de gran interés del Señor porque tus amistades hablan en alta voz, tanto a Dios como al mundo, sobre la condición de tu corazón.

“Señor, ¿qué piensas de mis amistades? ¿Te agradan?” ¿Alguna vez has pensado en hacerle a Dios estas preguntas? El hecho es que un amigo justo puede proporcionar un vínculo a la bendición y el favor de Dios, porque te alienta a llevar un estilo de vida piadoso. Por otro lado, un amigo injusto puede encadenarte a toda clase de mal, conduciéndote a terribles ataduras.

Al usar la palabra “amigo” a lo largo de este mensaje, no me refiero a los miembros de tu familia inmediata. Mi definición de un amigo es alguien con quien estés estrechamente relacionado, en el que tú confías, naturalmente. En resumen, un amigo es alguien con quien uno camina y habla y a quien uno le abre su alma.

Probablemente tengas varios círculos de amigos: un círculo de "negocios", que incluye a tus compañeros…

Elija lo mejor

Lo "mejor" de Dios no es como lo mejor de cualquier otro ser. En realidad, Dios se posiciona en la parte más alta de la lista.

He estado por todo el mundo, y he tenido la oportunidad de probar mucho de lo "mejor" que este mundo ofrece. He ingerido comida grandiosa. Visto paisajes grandiosos .He escuchado oradores grandiosos. Me he quedado en lugares grandiosos. He disfrutado eventos grandiosos.

Pero no importa cuán "grandiosos" fueron esos eventos, siempre dejaron un poco que desear. Alguna cosita no parecía del todo bien, y a pesar de lo mucho que disfruté el evento principal, este defecto evitó que la experiencia fuera todo lo que pudiera haber sido. En otras palabras, lo "mejor" de este mundo depende de las circunstancias.

No obstante, ¿sabe algo? Lo mejor de Dios no.

Cuando Dios nos promete lo mejor, no siempre quiere decir que hará que todas nuestras circunstancias resulten exactamente de la forma en que pensamos que nos gustaría. En vez …

Fraternidad humana

A todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. —Juan 1:12

Las estrofas del «Oda a la alegría» del poeta alemán Schiller celebran la fraternidad de todos los hombres en la alegría universal.

No se pueden negar las notas de nobleza de esos llamados a remediar los males de este mundo. No hay un sueño más hermoso que conseguir un día, gracias a las buenas voluntades, una sociedad en donde todos se llamarían hermanos y se tratarían como hermanos.

Pero la realidad viene a despertarnos brutalmente. El mundo donde vivimos se debate en la confusión de la lucha incesante entre los hombres. La fraternidad humana parece una vana palabra, y se confirma el viejo adagio latino: «El hombre es un lobo para el hombre».

En medio de este caos moral, sólo la Biblia puede servirnos de guía. Dios se hizo hombre en la persona de Jesús, semejante a nosotros en todas las cosas, a excepción del terrible peso del pecado (Hebreos 4:15). Vino a …

«Alguien tiene que tapar los hoyos»

Como lo haría cualquier obrero digno de su salario, tomó sus instrumentos de trabajo, una paleta o cuchara de albañil, picos y palas, y se entregó a la tarea de tapar todos los baches y hoyos que había en las calles de su ciudad de Canelones, Uruguay.

Apenas había comenzado, se vio acosado por un ejército de reporteros decididos a difundir la noticia por todo el país. Cada reportero, a su vez, iba acompañado de un fotógrafo resuelto a documentar el trabajo de aquel hombre.

Todo esto se debía a que no se trataba de un obrero común y corriente, sino de Salvador López, concejal de la ciudad. Cansado de reclamar ante el gobierno la reparación de las calles, se puso él mismo a hacer el trabajo. «Alguien tiene que tapar los hoyos», fue la explicación que les dio a los periodistas.

He aquí un ejemplo digno de imitar en toda nuestra Iberoamérica. Salvador López, miembro del Concejo Municipal de Canelones, al ver que no lograba nada por las vías burocráticas, decidió remangarse la camisa y hac…

La violenta muerte de Coazinho

Una multitud encolerizada, con furia compuesta de frustración, abandono, pobreza y ansias de desquite, perseguía a Coazinho. Coazinho, muchacho de diecisiete años, de los arrabales de Río de Janeiro, a su vez corría procurando salvar su vida. Pero lo alcanzaron.

La turba furiosa lo ató a un árbol, le clavó dos hierros en el vientre, puso un cartucho de dinamita entre los hierros y prendió fuego a la mecha. Así fue como Coazinho, apenas un muchachón con historia de robos, asaltos, muertes y violaciones, murió de un modo violento. Esa es una de las muertes más violentas que le puede ocurrir a un hombre: morir dinamitado.

He aquí una historia triste, producida por una sociedad triste, en medio de una época y mundo que poco sabe de alegrías. Coazinho, cuyo verdadero nombre se desconoce, nació y fue criado en medio de la misma violencia que lo mató.

Hijo de una mujer de mala vida que lo dio a luz en un prostíbulo, Coazinho no conoció padre, ni madre, ni hogar, ni escuela ni iglesia. Se cri…

Unidos al fin

Las puertas de la sala de emergencia se abrieron de par en par. Una camilla conducida por enfermeros pasó rápidamente. Traían a un hombre de sesenta y cinco años de edad, víctima de un ataque cardíaco. Los médicos hicieron todo lo posible por salvarlo, pero el hombre murió.

Treinta minutos más tarde otro hombre, de sesenta y tres años de edad, entró al hospital, víctima también de un ataque cardíaco. Y este también murió. Los llevaron, entonces, a la morgue, y los pusieron uno junto al otro.

¿Quiénes eran estos hombres? Eran Ron y Peter Surveille, hermanos que vivían en la misma ciudad, París, hermanos que habían estado enemistados durante cuarenta años. Y ahora, a la fuerza, estaban juntos, pero muertos los dos.

Este es un caso patético. Estos hermanos se enemistaron por motivos personales. No se habían hablado por cuarenta años, aunque vivían en la misma ciudad. Ahora estaban juntos en la morgue, hombro a hombro, pero ya muy tarde para cualquier reconciliación. Cuando tuvieron tiemp…

Oración y obediencia

A veces vamos a Dios en oración como si fuera un pariente rico que nos financiara y nos diera todo lo que suplicamos, mientras nosotros no levantamos ni siquiera una mano para ayudar. Levantamos nuestras manos a Dios en oración, y luego las ponemos en el bolsillo.

Esperamos que nuestras oraciones pongan a Dios a trabajar para nosotros mientras nos sentamos sin hacer nada, pensando para nosotros mismos: “Él tiene todo el poder, yo no lo tengo, así que simplemente voy a estar quieto y dejar que Él haga el trabajo.”

Suena como una buena teología, pero no lo es. Dios no tendrá mendigos ociosos en su puerta. Ni siquiera nos permitirá ser caritativos con los que se niegan a trabajar.

“Os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.” (2 Tesalonicenses 3:10).

No está fuera de los principios bíblicos añadir sudor a nuestras lágrimas. Tomemos, por ejemplo, el asunto de la oración por victoria sobre un deseo secreto que permanece en el corazón. ¿Simplemente le pides a Dios q…

Elías

El odio de Elías por los pecados de Israel brotaba de su fuerte amor por el pueblo de Dios. Él no aborrecía a la gente, sólo al pecado. Él no era un hombre vengativo, sino un hombre cuyo corazón anhelaba que Israel retorne al Señor. Para entender el espíritu y el poder que estaba sobre Elías, debes escuchar su clamor desconsolado en el Monte Carmelo: “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová… Viéndolo todo el pueblo, se postraron…” (1 Reyes 18:37-39).

Elías no estaba en absoluto interesado en ser reconocido como profeta. Sólo quería ver la honra de Dios restaurada y al apóstata de corazón “volviendo su corazón”. Los verdaderos profetas, a pesar de que aparenten ser duros contra el pecado, son de corazón misericordioso, bondadoso y paciente. Y cuando ven un verdadero arrepentimiento bíblico, son constructores y restauradores de brechas.

Creo que hoy en día exist…

¿Murió Jesús por ti?

¿Sabías que hay una prueba que puedes dar para ver si Jesús en realidad murió por ti? Es una serie de cinco preguntas fáciles. 

Responder «Verdadero» o «Falso» a estas preguntas, y luego mira la clave de respuestas a continuación.
? V ? F — 1. Nunca he dicho nada que no fuera completa y totalmente cierto. Nunca he dicho una mentira.

? V ? F — 2. Nunca he mirado las posesiones de otra persona deseando poseerlas. Nunca he codiciado.

? V ? F — 3. Nunca he tomado algo que no me perteneciera —ni siquiera un lápiz— de nadie, o alguna compañía u organización. Nunca he robado.

? V ? F — 4. He honrado a mi padre y a mi madre en toda forma a cada hora de cada día de mi vida.

? V ? F — 5. Nunca he demostrado orgullo, dicho algún chisme, o tenido algún pensamiento malo en mi vida.

Clave de respuestas: Si respondiste Verdadero a cada una de estas preguntas, entonces, amigo mío, tú podrías ser el ser humano más increíble sobre la tierra. Podrías ser la única persona por quien Jesús no murió. Mientr…

La confrontación

… mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. —1 Juan 4:4

Después de que una librería local reacomodó sus estantes, observé que los títulos sobre brujería y hechicería habían aumentado. Es más, la sección sobre religión se había convertido en una virtual «confrontación» entre la luz y la oscuridad. Los títulos cristianos se encontraban de un lado del pasillo, mientras que casi la misma cantidad de libros de ocultismo estaban del otro.

A veces, podemos pensar sobre Dios y Satanás del mismo modo que reflexioné sobre aquellos libros. Los vemos como fuerzas antagónicas, pero los equiparamos y consideramos que tienen el mismo poder ilimitado. Sin embargo, Dios es Dios y Satanás no. Nuestro Señor es más poderoso que cualquier fuerza de las tinieblas. Hace lo que le place (Salmo 135:6), mientras que el poder del diablo está limitado a lo que Dios permita. Cuando Satanás supuso que la desgracia haría que Job maldijera a Dios, el Señor le respondió: «He aquí, todo lo que [Jo…

No es ropa exterior

La ropa interior no es ropa exterior — al menos no en mi opinión. Pero existe muy poca distinción entre ambas al mirar la cultura de la moda de hoy. Y desafortunadamente, cuando se trata de moda y pudor (o la falta de él), existe muy poca distinción entre el mundo y la iglesia.

Ombligos que se muestran, pantalones de mezclilla apretados como una piel, escotes que se hunden, y faldas que están a la altura de los muslos — ¿acaso incluso ya no sabemos lo que quiere decir el pudor? Tal vez el problema comienza con la palabra pudor. Ésta trae a la mente imágenes de faldas que van hasta el suelo, cuellos de tortuga, y vestidos que parecen costales. Pero, ¿qué significa en realidad el pudor?

El pudor es «vivir sabiendo que fuimos hechos a la imagen de Dios.»

¿Qué dicen nuestras ropas acerca de nuestra relación con Jesús y nuestro deseo de vivir como Él vivió? Tenemos que dejar de ver el pudor como una lista de cosas que no se deben hacer y en vez de ello, ver el valor inherente de nuestros c…

Mirar hacia abajo

Digo […] a cada cual […] que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura. —Romanos 12:3

Después de una cirugía menor de ojos, la enfermera me dijo: «No mire hacia abajo durante las próximas dos semanas. No cocine ni limpie». ¡La última parte de las instrucciones era más fácil de cumplir que la primera! Las incisiones necesitaban cerrarse, y ella no quería que les aplicara ninguna presión innecesaria al mirar hacia abajo.

C. S. Lewis escribió sobre otra clase de mirada hacia abajo que puede causarnos problema: «En Dios hallamos a alguien que en todos sentidos es inconmensurablemente superior a nosotros. […]. Mientras seamos orgullosos no podemos conocer a Dios. El orgulloso siempre se cree por encima de los demás; y, claro, mientras estemos mirando hacia abajo no podemos ver lo que hay por encima de nosotros» (Mero cristianismo).

Jesús relató una parábola sobre un fariseo que se sentía superior a los demás. En una oración orgullosa, le dio …

Tesoro en vasos de barro

La vida cristiana no es una vida sin obstáculos. Cada creyente va a tener días malos, sin importar lo consagrado que sea. La mayoría de los cristianos saben que Jesús no es sólo un salvador para "los buenos tiempos solamente". Él está con nosotros, no sólo cuando las cosas van bien, sino también durante nuestros días malos. Cuando los tiempos difíciles nos golpean, Él no desaparece, diciendo: "Volveré cuando esté todo solucionado". No, Él es fiel y nos cuida a través de todas las épocas.

El apóstol Pablo se refiere a esto cuando escribe: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros" (2 Corintios 4:7). El tesoro al que Pablo se refiere es el conocimiento y la presencia de Jesucristo.

La palabra griega que Pablo usa para barro es "barro frágil", que significa “débil, quebradizo, fácilmente tentado”. Él está diciendo:" Sí, tenemos la presencia de Jesús en nosotros, pero nuestros c…

El pródigo y su hermano

Tanto el hijo pródigo, como su hermano eran igualmente pecaminosos. El más joven no había entendido el propósito de la gracia, el cual es crecer hasta la madurez de la santidad. Pero el hijo mayor nunca conoció el corazón de su padre. Siempre trató de ganarse el amor de su padre por su obediencia y sus actos. Él no podía aceptar que su padre siempre lo había amado incondicionalmente, totalmente aparte de sus buenas obras. La verdad es que su padre lo amaba simplemente porque había nacido de él.

“Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo” (Lucas 15:28-30).

El hijo mayor estaba diciéndole a su padre: “Todos estos años, he trabajado tan duramente para agradarte, per…

El poder de la oración

Cuando cuestionamos el poder de la oración, lo perdemos. El diablo está tratando de robarnos la esperanza, haciendo parecer que la oración ya no es eficaz.

Qué astuto es Satanás, porque trata de engañarnos con mentiras y temores innecesarios. Cuando a Jacob le trajeron la falsa noticia de que José había sido muerto, se enfermó de desesperación, incluso a pesar de que era una mentira. José estaba vivo y prosperando, mientras que todo el tiempo su padre estaba afligido en la tristeza, habiendo creído la mentira.

Los temores incrédulos roban al creyente del gozo y la confianza en Dios. Dios no escucha todas las oraciones, Él escucha solo la oración de fe. La oración es la única arma que tenemos contra el enemigo y debe ser utilizada con gran confianza, pues de lo contrario no tenemos ninguna defensa contra las mentiras de Satanás.

Creemos que Dios no nos ha escuchado, porque no vemos ninguna evidencia de respuesta. Pero puedes tener certeza de que cuanto más tiempo una oración es post…

La mafia de las abuelitas

Eran dieciocho mujeres. Mujeres ancianas, de cabello blanco. Mujeres que tenían el porte y el semblante de personas honestas, dignas, aplomadas en lo moral y maduras en lo espiritual. Dieciocho mujeres que iban y venían entre California y otros estados, como quien pasea de lo más desaprensivamente.

Sin embargo, formaban una mafia, «la mafia de las abuelitas», como la llamaron los diarios. Esas ancianas se dedicaban al tráfico de drogas. Y llegaron a acumular una fortuna calculada en veinticinco millones de dólares. Cuando por fin cayeron presas, fue motivo de gran asombro para todos los vecinos y conocidos.

Las blancas cabezas y los serenos semblantes presentaban un agudo contraste con el trabajo que realizaban. «Eran todas mujeres respetables en su comunidad —comentó el jefe de la policía de Los Ángeles—. Pero uno nunca termina de desengañarse de la gente.»

Siempre se ha supuesto que los años, las arrugas y las canas traen consigo la sabiduría. En los años de nuestra juventud se nos …

Oraciones retrasadas y denegadas

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3).

Dios no responderá ninguna oración que aumente nuestra propia honra o que ayude a nuestras tentaciones. En primer lugar, Dios no responde a la oración de una persona que alberga la codicia en su corazón. Todas las respuestas dependen de eliminar de nuestros corazones el mal, la codicia, y los pecados que asedian.

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.” (Salmo 66:18).

La prueba para saber si nuestra solicitud está basada en la codicia es muy simple: cómo manejamos los retrasos y negaciones es la clave. Las oraciones que se fundan en la codicia exigen respuestas apresuradas. Si el corazón codicioso no consigue lo deseado rápidamente, llora y grita, desfallece y desmaya, o estalla en un ataque de murmuración y queja, finalmente, acusando a Dios de sordera.

“¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso…” (Isaías 58:3).

El corazón codicioso no puede ve…

Música espacial

¿O quién puso [la] piedra angular [de la Tierra], cuando alababan todas las estrellas del alba…? —Job 38:6-7

Uno de los observatorios de la NASA descubrió un agujero negro gigante que emite un zumbido. Ubicado en el cúmulo de galaxias de Perseo, a unos 250 millones de años luz de la Tierra, este agujero vibra en la frecuencia de un si bemol; pero el tono es tan grave que el oído humano no puede captarlo. El instrumental científico ha colocado la nota 57 octavas por debajo del do medio en un piano.

La idea de la música y los cuerpos celestes no es nueva. Es más, cuando Dios se le reveló a Job, preguntó: «¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¿[…] cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?» (Job 38:4, 7). Se nos relata que, durante la creación de nuestro maravilloso universo, cánticos de alabanza y exclamaciones de gozo resonaban para glorificar a Dios.

Un precioso himno de San Francisco de Asís capta el asombro y la adoración que se…

¡Es Jesús!

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados… —Isaías 53:5

Michael Brown era un niño judío. Vivía en Nueva York y no le interesaban los asuntos espirituales. Su vida giraba alrededor de ser percusionista de una banda, y cayó en las drogas. Pero después, unos amigos lo invitaron a la iglesia, donde le resultaron irresistibles el amor y las oraciones de la gente. Después de una breve lucha espiritual, aceptó por fe a Jesucristo como su Salvador.

Esto produjo un cambio radical en este joven judío descarriado. Un día, le contó a su padre que había escuchado textos del Antiguo Testamento que describían a Jesús. Sin poder creerlo, el padre le preguntó: «¿Dónde?». Cuando Michael abrió su Biblia, era Isaías 53. Lo leyeron juntos, y el joven exclamó: «¡Es Él! ¡Es Jesús!»

Sin duda, es Jesús. Con la ayuda de los creyentes y la guía del Espíritu Santo, Brown (actualmente erudito bíblico y escritor) reconoció al Mesías de Isaías 53. Experimentó la salvación que transforma…

Poder en los tiempos dificiles

Visité una iglesia en El Salvador, donde el ingreso promedio de los miembros es de cuatro dólares al día. Me quedé asombrado al enterarme de que las personas dan dos de sus dólares ganados a la caridad. Cuando les pregunté por qué dan tanto, todos ellos respondieron: “Porque Jesús nos dijo que diéramos a los pobres.”

Cuando les indiqué que ellos estaban pasando por necesidad, ellos respondieron: “¡Oh, no! Hemos sido bendecidos y en agradecimiento, queremos bendecir”.

Estos corazones no son impíos ni inflados de orgullo. ¿Podemos decir lo mismo de nosotros mismos? Como cristianos, ¿estaremos dispuestos a bendecir a otros cuando tenemos poco en nuestras propias cuentas? ¿O vamos a retroceder en lo que respecta a bendecir a otros como nosotros hemos sido bendecidos?

Los tiempos difíciles que vienen, revelarán la condición de nuestros corazones. Por primera vez en la historia, menos del 50% de los estadounidenses se identifican a sí mismos como creyentes de alguna clase. Esa cifra es aún …

Estaréis tranquilos

¿Te despiertas todos los días en angustia por una lujuria o hábito que te asedia? ¿Vives en tormento, pensando: “Esta cosa horrible todavía está viva en mí?”

Dios sabe todo sobre el pecado que permanece en tu corazón. Y Él sabe cómo lo odias y cómo has llorado acerca de eso. Ahora Él quiere que oigas esta palabra: “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado” (Salmo 28:7).

David sabía esto, por eso podía decir, “No temeré mal alguno” (Salmo 23:4). Satanás obtendría la victoria si tan sólo hubiese podido convencer a David para que tuviera miedo y ésa es la forma en que trabaja el enemigo contra ti. Él quiere que tengas miedo de que nunca serás libertado.

Pero Dios dice a todos los santos afligidos y heridos: “¡No temas! Veo y conozco todos tus sufrimientos. ¡Y no permitiré que Satanás te destruya!” Puedes preguntar, “Pero ¿qué voy a hacer? ¿Cómo puedo tener la paz y el descanso del Señor en todo esto?”

La respuesta se encuentra en la palabra de Dios a…

Venid a mi

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28). Jesús no está solamente haciendo una invitación, nos está mandando a venir a Él, porque solo Él proporciona el descanso que nuestra alma necesita.

Sin embargo, ¿Será que es posible para nosotros, por nuestra propia cuenta, ‘venir a él’? Según Jesús, es imposible: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44). ¿Por qué Cristo nos mandaría a hacer algo que no podemos hacer?

Aquí se nos está dando una lección importante y una que es fundamental para la vida cristiana. Es decir, cuando se nos da una orden, no es suficiente con que nos entusiasmemos y digamos: “¡Yo soy tu hombre, Señor!” Si hacemos esto, estamos en problemas incluso antes de empezar. El hecho es que, cuando se nos da una orden en los evangelios, ésta expone nuestra propia incapacidad. Dios hace esto a propósito. Incluso cuando Él nos revela su voluntad y sus mandatos, Él nos muestra nuestra inc…

Echar raices

Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. —Mateo 13:5

Una parte pequeña de mi jardín parecía no poder cobrar vida. La hierba siempre era escasa en ese lugar, al margen de cuánto la regara.

Así que, un día, hundí una pala en este terreno problemático y descubrí el problema: justo debajo de la superficie había una capa de piedras de unos ocho centímetros. Entonces, reemplacé las piedras con tierra fértil de la mejor clase, donde las semillas nuevas pudieran arraigarse.

Jesús habló de las semillas y de los terrenos. En una parábola de Mateo 13 sobre lo que sucede cuando la semilla del evangelio se planta en diversos tipos de tierra, dijo que aquellas que caen sobre las piedras, «donde no [hay] mucha tierra», crecen rápidamente, pero después mueren al sol (vv. 5-6). Hablaba de los que han escuchado y recibido el evangelio, pero el mensaje no ha echado raíces en sus vidas. Cuando surgen problemas, estas personas (que no so…

¿Qué es el amor?

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo… —1 Juan 4:10

Cuando a los niños se les pregunta «¿qué es el amor?», dan algunas respuestas grandiosas. Noelia, de siete años, dijo: «Amor es cuando le dices a un chico que te gusta su camisa, y después él la usa todos los días». Rebeca, de ocho años, respondió: «Como mi abuela tiene artritis, ya no puede inclinarse para arreglarse las uñas de los pies. Entonces, mi abuelo se las arregla siempre, aun después de que sus manos también se enfermaron de artritis. Eso es amor». Jésica, también de ocho años, concluyó: «Uno no debe decir “te amo”, a menos que sea cierto. Pero si realmente es así, hay que decirlo muchas veces. La gente se olvida».

A veces, nosotros necesitamos que se nos recuerde que Dios nos ama. Nos concentramos en las dificultades de la vida, y nos preguntamos: ¿Dónde está el amor? Pero si hacemos una pausa y consideramos todo lo que el Señor ha hecho por…

Diga el débil: fuerte soy

“pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.”
2 Corintios 12:9 Nueva Versión Internacional (NVI)

Algunas veces la vida es como una montaña rusa; unas veces estamos arriba, otras abajo; en ocasiones nos sentimos felices, fuertes y triunfadores y otras, estamos insatisfechos, tristes y hasta nos sentimos derrotados, fracasados; bien sea porque las cosas no sean lo que quisiéramos que fueran o los planes no salgan como los pensamos, sea que nos sintamos débiles o nos sintamos fuertes, sean cuales sean las circunstancias, siempre habrá algo que no cambia y es Jesús, Cristo.

Dios es el mismo desde la creación del mundo, desde hace dos mil años, el mismo de ayer, de hoy y de mañana; Él es el mismo Dios, fuerte y temible, pero a la vez amoroso y misericordioso y que bendición saber que tenemos a alguien en quien podemos confiar, con …

Verguenza: la mentira del diablo

La voluntad de Dios es que cada uno de nosotros lo busquemos diariamente, que lo hagamos el centro de nuestra vida y que diariamente reconozcamos nuestra necesidad inmediata de Él. Sin embargo a diferencia de Dios el enemigo de nuestras almas quiero totalmente lo contrario, por lo que usará cualquier medio que se le presente para hacer que te alejes de Dios y una de sus formulas favoritas es: La vergüenza.

Cuando me refiero a la vergüenza en especial me quiero referir al sentimiento o reacción que nos provoca el haber fallado a Dios independientemente de la forma que le hayamos hecho. Y es que sentir vergüenza es aquella sensación que nos quiere evitar el acercarnos a Dios o pedirle perdón porque esa misma sensación nos hace sentir, sucios, hipócritas, malos, etc. Por lo cual nos da esa vergüenza de ir “nuevamente” a pedir perdón a Dios quizá por lo mismo que ya en innumerables veces le hemos pedido.

¿Está mal que nos de vergüenza?, definitivamente no está mal, al contrario eso habla …

El último abismo

El poema fue creación de un alma juvenil, confundida y traspasada de problemas. «Tinieblas —dice el primer verso—, vengan y llévenme al último abismo, donde el dolor y el odio, y la ira y la guerra, ya no queman más.»

Y siguiendo ese mismo tono, la poesía, compuesta de versos graves y tristes, termina con: «El amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisión.» Así concluyó Elisabeth Garrison, de dieciséis años de edad, su poema. Su dolor, expresado en verso, explica el crimen que acababa de cometer. Elisabeth Garrison acababa de matar a su madre.

El alma del poeta se conmueve con las emociones más extremas. Ve la vida con ojos penetrantes, y reacciona de modo diferente al común entre los mortales.

Elisabeth no se llevaba bien con su madre. Las dos nunca se habían entendido, y a los dieciséis años de edad, en medio de la desesperación, Elisabeth mató a su madre. Inmediatamente después, todavía en su cuarto, la joven compuso esos versos. En ell…