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Mostrando entradas de abril, 2015

Preparándonos para la batalla

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Los primeros seis capítulos de Josué describen la obra gloriosa que hizo Dios entre Su pueblo cuando éste entró por primera vez a la Tierra Prometida. Israel había sido libertada después de cuatrocientos años de esclavitud y luego había vagado por el desierto por otros cuarenta años. Pero ahora, ellos se encontraban en la frontera de Canaán, la tierra que fluye leche y miel, que Él les había prometido años antes. Así que cruzaron, y ¿qué sucedió? Inmediatamente Josué se dirigió a la generación más joven de hombres y los apartó para Dios. Las Escrituras usan la palabra “circuncidó” para describir su preparación, pero el significado más profundo es: “Fueron alistados” (ver Josué 5:2-7).

¿Por qué hizo esto Josué? Ahora que ya habían cruzado el rio Jordán, se enfrentaron a los gruesos e impenetrables muros de Jericó. En lo natural, vencer a este enemigo habría sido imposible para los mediocres israelitas, pero Dios les había dicho: “Yo los he bendecido con Mis increíbles riquezas estos a…

Disfrutando la paz y el gozo en el Señor

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“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17:5-8).

Jeremías presenta dos leyes inmutables de la vida espiritual: Una conduce a la vida y a la esperanza; la otra, a la muerte y a la desesperación. Estas son las claves para entender porqué algunos cristianos disfrutan de una constante paz y gozo en el Señor, mientras que otros andan a tientas en la desesperación y la falta de esperanza.

Un nuevo futuro

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La primera vez que hice mi compromiso con Dios, no tenía nada que darle excepto mi corazón. Yo era un pandillero arrogante y socialmente inexperto, un chico de la calle.

Fui a un instituto bíblico en California para enderezar mi vida, para alejarme de Nueva York y la vida de las pandillas. Aunque estaba en el instituto bíblico, no me interesaba convertirme en un predicador o evangelista. Con mi acento latino, no me podía imaginar que Dios me llamara a hacer tal cosa. De hecho, no me podía imaginar que hubiera algo para lo que me pudiera usar. ¿Qué de bueno tenia yo? ¿Qué cosa buena podría hacer para Dios? Yo estaba confundido y perdido.

Una noche estaba en mi habitación sintiéndome más perdido y solo que nunca. Tendido en el suelo, de espaldas y mirando fijamente al techo, comencé a orar: “Dios, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué quieres que haga? ¡Te amo, Dios, pero no sé lo que quieres de mí! Por favor, dame un sentido de dirección y paz. ¡Por favor, muéstrame lo que quieres!”

No temas, solo cree

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Un hombre apesadumbrado llamado Jairo vino a Jesús para pedirle que sane a su hija moribunda: “Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban” (Marcos 5:22-24).

Este hombre Jairo, representa a la mayoría en el cristianismo. Sabemos que Cristo es nuestra única esperanza y en nuestra crisis, corremos a Él, caemos a sus pies y Le pedimos Su misericordia y ayuda. Jairo tenía una buena medida de fe. Él le pidió a Jesús: “Ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá” (versículo 23). Esta era una afirmación de una fe verdadera: “Señor, todo lo que ella necesita es a Ti. ¡Tú tienes todo el poder y puedes evitar que ella muera!”

Dios tiene el control

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“Ninguna arma forjada contra ti prosperará…Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17). Todo lo que Satanás trata de hacer para derribarte, ¡simplemente no funcionará! Aquellas grandes armas dirigidas hacia ti, se derretirán en la presencia del Señor.

En el idioma hebreo original, este versículo se traduciría así: “Ningún plan, ni instrumento de destrucción, ni artillería satánica que puedan empujarte o atropellarte, ya que serán eliminados”. Dios ha prometido destruir el ataque de Satanás sobre ti. La recompensa de aquellos que Le buscan diligentemente es el privilegio de convertirse en más que vencedores. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

La grandeza presente de Cristo

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“No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Efesios 1:16-20).

La oración de Pablo por la Iglesia era simplemente esta: “Que Dios les revele no sólo la grandeza pasada sino la grandeza presente de Cristo”.

Poder de resurrección actual y presente

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El que vence la muerte tiene todo el poder y no hubo una evidencia más grande del poder de Cristo sobre la Tierra que aquéllos que fueron resucitados de entre los muertos. “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21). Claramente, Jesús declaró tener poder sobre la muerte. Inclusive, Él dijo de sí mismo: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25), ¡y Él lo demostró!

¿Creemos verdaderamente en las palabras de Jesús? Él dice: “De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Juan 5:25-26).

Cuando todo se derrumbe

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Hoy en día, muchos cristianos corren a las montañas para esconderse de las calamidades crecientes. Los llamados “profetas” están diciendo a la gente que busquen refugios. A los judíos cristianos se les está advirtiendo que regresen a Israel para escapar del colapso financiero que viene a los Estados Unidos.

Yo sé dónde quiero estar cuando todo se derrumbe. Cuando colapse el mercado financiero, yo quiero volver a Wall Street, donde estuve en la última crisis el 19 de octubre 1987. Yo quiero estar ahí, como un moderno Enoc, caminando y hablando con Dios, sin temor. Un testigo pacífico, sin temor, predicando de Jesús a todos aquéllos, cuyo mundo ha colapsado.

Les hacía falta algo de la gracia

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“Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Timoteo 1:3-4).

Pablo estaba instando a Timoteo a permanecer en Éfeso, aunque pareciera que a él le sorprendió esa idea. La razón por la que Timoteo no quería quedarse, quizás era debido a los problemas que la iglesia de Éfeso estaba enfrentando. La gente parecía estar viviendo según su propia justicia, tratando de lucir bien y parecer justos. Cuando alguien tiene justicia propia, sin embargo, a menudo esa persona es engañada y esto la puede llevar a ser codiciosa y ambiciosa.

¡Un gozo grande y exuberante!

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“Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia” (Hechos 2:28).

¿Te has preguntado cómo era Jesús día a día, Su corazón, Su actitud? ¿Se veía destrozado por todas las cargas que llevaba? ¿Lloraba? ¿Había una pesadumbre solemne en su presencia?

Él lloró, y llevó cargas pesadas. En Getsemaní sudó gotas de sangre, y en otras ocasiones gimió y suspiró por la incredulidad, pero la Palabra de Dios deja en claro que Cristo estaba lleno de gozo y alegría.

“Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua” (Hechos 2:25-26). Al hablar de esto a los judíos, Pedro citó una profecía del Salmo 16. Era una visión de Cristo, que tendría un corazón lleno de regocijo, una lengua que hablaría cosas alegres y un semblante lleno de gozo por la presencia de Su Padre.

Caminando con Dios

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“Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:5-6).

El significado original de la palabra "caminar" en hebreo, implica que Enoc subía y bajaba, entraba y salía, de ida y de retorno, conversando continuamente con Dios y creciendo. El padre de Enoc, Jared, vivió 962 años. Su hijo, Matusalén, vivió 969. Pero Enoc vivió 365 años, o sea ¡un "año" de años! Durante 365 días, cada año, durante todos los años de su vida, Enoc caminó mano a mano con el Señor. ¡El Señor era el todo en su vida!

Los caminos de Dios son mas altos

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“Al otro día, de mañana, salió Jonatán al campo, al tiempo señalado con David, y un muchacho pequeño con él. Y dijo al muchacho: Corre y busca las saetas que yo tirare. Y cuando el muchacho iba corriendo, él tiraba la saeta de modo que pasara más allá de él. Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que Jonatán había tirado, Jonatán dio voces tras el muchacho, diciendo: ¿No está la saeta más allá de ti? Y volvió a gritar Jonatán tras el muchacho: Corre, date prisa, no te pares. Y el muchacho de Jonatán recogió las saetas, y vino a su señor.” (1 Samuel 20:35-38).

Considera por un momento la travesía de David que lo lleva hasta este momento difícil en su vida. Debe haber parecido un día normal cuando atendía las ovejas de su padre en el campo. De repente lo llaman para reunirse con el profeta Samuel, quien tomó un frasco de aceite y ungió a David para ser el próximo rey de Israel. Antes de tomar el trono, David comenzó a ganar algunas victorias maravillosas en secreto, seguido por …

Caí a sus pies

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Llegará el día cuando Jesús se revelará plenamente a la humanidad malvada. Cuando eso suceda la gente clamará que las rocas y las montañas caigan sobre ellos y los escondan de Su impresionante presencia. “Se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono” (Apocalipsis 6:15-16).

En la Iglesia Times Square, a menudo predicamos contra el pecado, y muchos pueden decir: “He dejado todo lo que el Espíritu ha expuesto en mí que no está conforme a Jesús.” Sin embargo, me doy cuenta que todavía nos falta; todavía nos quedamos cortos de Su gloria. La sola predicación no traerá el odio por el pecado que tantos necesitan en estos últimos días, se requerirá una profunda y penetrante manifestación de la presencia santa de Dios, porque sólo en Su presencia vamos a aprender a odiar el pecado y caminar en Su temor.

El pacto viviente

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“Hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.” (Juan 5:45). ¿Qué quiso decir Jesús cuando habló esto? Moisés representa la ley del Antiguo Pacto recibida de parte de Dios en el monte Sinaí. Si ponemos nuestra esperanza en cumplir la ley de Dios, es la voz de Moisés la que nos acusa cuando fallamos. Puedes pensar: “¿Por qué alguien querría poner su esperanza en el Antiguo Pacto?” Bueno, los cristianos lo hacen todo el tiempo. Sucede cuando decimos: “Dios me ha dado una orden y puedo cumplirla. Yo puedo mantener Su estándar de santidad”.

Así es como “ponemos nuestra esperanza en Moisés”. Ese es también el momento en que nuestros corazones comienzan a enfermarse: “La esperanza que se demora es tormento del corazón” (Proverbios 13:12). No tenemos ninguna esperanza real cuando fijamos nuestra vista en el cumplimiento de la ley de Moisés, porque no poseemos la capacidad para hacerlo.

Una, dos, tres, ¡Basta!

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Fue algo relativamente leve: un pequeño robo de treinta y siete dólares. La policía y el sistema judicial lo calificaron de «robo de segundo grado». No hubo amenazas, ni hubo violencia ni sangre: sólo el arrebato de una billetera de un desprevenido transeúnte.

Sin embargo, era la tercera vez que el hombre había sido convicto de robo. Y según la ley de su país, al que comete tres veces el mismo delito lo encierran en la cárcel de por vida. Por eso condenaron a cadena perpetua a Paul Rivers, de veintiséis años de edad.

De ser primera vez, Rivers hubiera recibido, a lo sumo, una pena de un año. Tal vez aun podría salir libre bajo palabra. Pero era la tercera vez, y eso agraviaba triplemente el delito.

Esto es santidad

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"Acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo…fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad" (Romanos 1:3-4). La verdadera santidad trae consigo un espíritu que obra. Dondequiera que encuentres la presencia de Jesús obrando en o entre Su pueblo, descubrirás en ellos más que obediencia, más que separación del mundo, más que abstinencia de cosas inmundas. Encontrarás un espíritu de obediencia.

Para estas personas, la obediencia no se trata sólo de hacer lo correcto y evitar lo incorrecto. Sobre el creyente que se deleita tanto en agradar al Señor, reposa un espíritu que automáticamente lo atrae a la luz. "Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios" (Juan 3:20-21).

Cuando de repente se pierde la vista

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A los nueve años de edad tenía vista de lince, gran aptitud para correr, e inteligencia sobresaliente. Pero a los diez, en un juego de cricket, recibió un terrible pelotazo en el ojo derecho, y a las pocas semanas Cyril Charles, un niño de la isla Trinidad, quedó casi totalmente ciego.

¿Qué hace un niño de diez años de edad que de repente pierde la vista? Hace lo que, por lo general, no hacen los adultos. En esto podríamos nosotros los adultos aprender de los niños.

Cyril Charles, sin amilanarse, comenzó de inmediato a aprender el braille y, mientras lo aprendía, continuó cursando sus estudios. Aunque lo muy poco que veía aparecía borroso, continuó también practicando el fútbol y el atletismo. Con el paso del tiempo Cyril no sólo se convirtió en un estudiante singular, sino que sobresalió en el deporte. Y a los veinte años ganó una maratón para minusválidos.

¡No estaba atado a esta tierra!

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Elías y Enoc, los dos únicos profetas que fueron trasladados al cielo, tenían algo en común. Ambos aborrecían el pecado y predicaban en contra de éste. Ambos caminaron tan estrechamente con Dios que no pudieron evitar el compartir Su odio por la impiedad.

El efecto innegable de todos los que caminan con Dios es un odio creciente por el pecado; y no sólo odio, sino una separación de éste. Si tú todavía amas este mundo y te sientes cómodo con lo impío; si eres amigo de los que maldicen contra Dios, entonces tú no estás caminando con Dios. Estás sentado sobre el cerco, avergonzando Su nombre.

¡Una fe que agradaba a Dios!

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"Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios". ¿Qué era lo que agradaba tanto a Dios de este Enoc? Era que su caminar con Dios producía en él ese tipo de fe que Dios ama. Estos dos versículos no pueden ser separados: "Antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:5-6).
A través de la Biblia y en toda la historia, los que caminaron con Dios se volvieron hombres y mujeres de fe. Si la Iglesia está caminando con Dios diariamente, constantemente en comunión con nuestro Señor, el resultado será un pueblo lleno de fe: Una fe verdadera que agrada a Dios.

En el río de Dios

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“Porque será como el árbol plantado junto a las aguas” (Jeremías 17:8). Aquí encontramos el secreto de cómo vivir en una constante esperanza; el secreto de estar llenos de gozo y de paz en el Espíritu Santo. No se encuentra en tratar de corregirnos ni en hacerle a Dios promesas que no podremos cumplir.

Aquel que experimenta esta promesa, ya no puede ser herido por las personas, porque no tiene sus esperanzas en éstas. Todas sus expectativas están en el Señor. A él no le importa lo que diga o haga la gente; sus ojos están sólo en el Señor. ¡Y el Señor nunca le falla ni lo decepciona!

Sacando agua del pozo del Señor

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Una de las grandes maravillas de Estados Unidos es el increíble acueducto en Nueva York. Hecho de ladrillos, fue todo construido bajo tierra, tiene miles y miles de kilómetros de tuberías que transportan el agua a esta metrópoli. ¿Qué pasaría si ese acueducto fuera eliminado y no hubiera más agua para la ciudad? Nueva York se convertiría en un “desierto…en tierra despoblada y deshabitada” (Jeremías 17:6). Podemos sobrevivir sin combustible, pero no sin agua.

¡Lo mismo sucede en nuestras vidas! Cuando la gente pierde la esperanza, en lugar de correr al Señor, se callan y corren hacia su interior. Se acurrucan en su interior y pierden la esperanza; y sus corazones se convierten en un lugar desierto, una tierra despoblada.

Fe extraordinaria

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¿Sientes que Dios está a punto de desatar algo tremendo en tu vida? Tal vez Él ha hablado a tu corazón: “He preparado algo especial para ti. Pronto entrarás en un caminar conmigo que nunca has conocido antes”. Tal vez tu vida ya ha sido grandemente bendecida por Dios. Ahora el Espíritu Santo está diciendo que Su promesa de tiempos antiguos está a punto de llegar a su pleno cumplimiento y te dejará perplejo.

Si esto describe tu vida en este momento, puedo decirte con la autoridad de la Escritura: Prepárate para examinar tu corazón.

Hablemos de lo que yo llamo experimentar "una fe loca". La fe loca es creer que no importa cuán buenas las cosas sean, lo mejor aún está por venir. Es una fe que dice: “Por mucho que soñemos y hagamos grandes cosas para el reino de Dios, Su visión es siempre más grande”. Lo que el Señor ha hecho en la breve existencia de la iglesia que pastoreo ha superado mis expectativas. No pasa una semana sin que alguien entregue su vida a Jesús. Siempre que d…

Espejito, espejito

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… el […] hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. —Santiago 1:25

Leer: Santiago 1:19-27

¿Cuántas veces te miras al espejo? Un estudio señala que la persona promedio se mira entre 8 y 10 veces por día. Otras encuestas indican que el número podría llegar hasta 60 o 70 veces, si se incluye mirar nuestro reflejo en la vidriera de las tiendas y en las pantallas de los teléfonos móviles.

¿Por qué nos miramos tanto? La mayoría de los expertos coincide en que es para verificar nuestro aspecto; en especial, antes de reuniones o actividades sociales. Si algo está mal, queremos arreglarlo. ¿Qué sentido tiene mirarse si no planeamos cambiar lo que está mal?

Su mano de amor

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Mantener la pureza doctrinal es bueno, pero no lo es todo para la iglesia del Nuevo Testamento. Los apóstoles querían hacer mucho más que simplemente “quedarse al mando del barco”, como dice un viejo himno, sino que pidieron a Dios que les dé poder para salir e impactar a toda una cultura.

En demasiados lugares donde se golpea la Biblia y se discute la doctrina hasta las tres de la mañana, está faltando el Espíritu de esa doctrina. William Law, un escritor de devocionales Inglés del siglo 18, escribió: “Puedes leer el capítulo de la Escritura que quieras, y siempre deleitarte en ello, sin embargo, te dejará tan pobre, vacío e igual a lo que eras, hasta que te hayas vuelto completamente al Espíritu de Dios, para que te traiga a la plena unión y dependencia de Él.”

Sin mirar atrás

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Hay algo que cambio el día que decidimos entregarle nuestra vida a Cristo, además de que nuestros pecados fueron perdonados también nació en nosotros el deseo de agradarlo en todo. Pero no voy a negar que en ocasiones a pesar que tenemos el deseo de agradar a Dios terminamos haciendo lo contrario.

Y es que debemos entender que mientras nuestro espíritu se renueva en Dios, nuestros deseos carnales siguen siendo los mismos con la diferencia que ahora ya no vivimos para satisfacer los deseos de la carne sino para agradar a Dios en todo lo que podamos.

Los ingredientes que me hacen crecer

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“¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?” (Job 8:11)

Confieso que muchas veces escribo por pura disciplina. Para completar un encargo recibido, una tarea pendiente. En otras ocasiones, la mayoría de ellas en verdad, escribo con mucho placer y pasión, como si cada tecla del ordenador fuera una nota musical, cada palabra un acorde y cada artículo una sinfonía de sustantivos, adjetivos, preposiciones y adverbios. Hay una tercera razón que me obliga a escribir, la necesidad de acallar mi alma suspirante. Mi anhelo por comprender aquello que escapa a mi razón finita y se discierne solo mediante un peregrinaje de fe. Aporreo el teclado con rauda maña intentando que un pensamiento fugaz no escape, que una luz repentina no se apague. Frunzo el seño y reflexiono, y a veces el repiquetear de las teclas es sucedido por un silencio prolongado, por una búsqueda a sabiendas de una respuesta convincente que anule mis frecuentes inquietudes. Termino lo que empecé y me doy cuenta que escr…

El visitante

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Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. —Mateo 25:36

Leer: Mateo 25:31-40 
Mateo 25:31-46

Un amigo mío le preguntó a un hombre recién jubilado qué iba a hacer ahora que ya no trabajaba todo el tiempo. «Me considero un visitante —respondió el hombre—. Voy a ver a integrantes de nuestra iglesia y comunidad que están en el hospital o en centros de cuidados especiales, que viven solos o que, simplemente, necesitan alguien que hable y ore con ellos. ¡Y me encanta hacerlo!». Mi amigo quedó impresionado ante la claridad de propósito de este hombre y su interés en los demás.

Yo he rogado por ti

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El Señor dijo a Pedro: "Yo he rogado por ti, que tu fe no falte" (Lucas 22:32). Miro este maravilloso ejemplo del amor de Cristo y me doy cuenta que no sé casi nada sobre cómo amar a los que caen. Ciertamente Jesús es el "amigoŠmás unido que un hermano" (Proverbios 18:24).

Jesús ve lo bueno y lo malo en Pedro y concluye: "¡Este hombre es digno de ser salvado! Satanás lo desea, pero yo lo deseo aún más". Pedro verdaderamente amaba al Señor y el Señor verdaderamente amaba a Pedro, aunque conocía sus rasgos de personalidad.

Construir un puente

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… en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido... —1 Tesalonicenses 1:8

Leer: 1 Tesalonicenses 1:1-10 
Mateo 28

El libro Centenario, de James Michener, es una ficción sobre la historia y la conquista del oeste norteamericano. A través de los ojos de un comerciante franco-canadiense llamado Pasquinel, el autor entrecruza las historias de los indígenas arapajó de las Grandes Planicies y la comunidad europea de Saint Louis. Mientras este tosco aventurero se mueve entre el creciente desorden de la ciudad y las grandes llanuras, se convierte en un puente entre dos mundos drásticamente diferentes.

Cosas dedicadas a la destrucción

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El Señor advirtió a Israel que no tomaran ningún botín de los enemigos a los que derrotaran. ¿Por qué esta prohibición? Era para que no confiaran en el poder del hombre ni trataran de conquistar a sus enemigos para obtener beneficios materiales. Dios quería que sus ojos estuvieran fijos en las cosas de arriba, no en cosas “dedicadas a la destrucción” (bienes materiales que se desvanecerían como la hierba, véase Josué 6:18).

Pero un hombre, Acán, decidió tomar algunas cosas para sí. “Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé” (Josué 7:21). En realidad, no era mucho, sólo un abrigo bonito y un puñado de plata y oro. Sin embargo, siempre es sólo una pequeña cosa sobre la que Dios pone su dedo. ¿Por qué? Porque Él sabe que esa es la cosa que puede obstaculizar el cumplimiento de todo Su destino para con nosotros.