17 abril 2015

El pacto viviente

“Hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.” (Juan 5:45). ¿Qué quiso decir Jesús cuando habló esto? Moisés representa la ley del Antiguo Pacto recibida de parte de Dios en el monte Sinaí. Si ponemos nuestra esperanza en cumplir la ley de Dios, es la voz de Moisés la que nos acusa cuando fallamos. Puedes pensar: “¿Por qué alguien querría poner su esperanza en el Antiguo Pacto?” Bueno, los cristianos lo hacen todo el tiempo. Sucede cuando decimos: “Dios me ha dado una orden y puedo cumplirla. Yo puedo mantener Su estándar de santidad”.

Así es como “ponemos nuestra esperanza en Moisés”. Ese es también el momento en que nuestros corazones comienzan a enfermarse: “La esperanza que se demora es tormento del corazón” (Proverbios 13:12). No tenemos ninguna esperanza real cuando fijamos nuestra vista en el cumplimiento de la ley de Moisés, porque no poseemos la capacidad para hacerlo.



Bajo estos términos, podemos tratar de adorar a Jesús, pero algo en nuestros corazones no se siente bien, se siente atado a lo terrenal. Tenemos la sensación de que falta algo, y es esto: la gracia de Dios que viene a nosotros en Cristo, el pacto viviente. Cuando la voz de Moisés nos acusa: “Tú no eres santo”, seguimos intentando pero el resultado continúa siendo el mismo, y terminamos en desesperación.

Dios no nos acusa y es absolutamente esencial para nosotros tener esto como nuestra base firme, una fundación basada no en la ley o en acusaciones o en la desesperación, sino en la acción gloriosa y llena de gracia de Dios mismo. Cuando Él escucha las acusaciones en contra de nosotros, le dice a Jesús: “aplástala”. En ese momento, escuchamos la voz del Espíritu Santo diciendo: “No hagas caso a esa mentira, ha sido destruida en la cruz”. Tampoco Dios nos acusa. Su Hijo nos ha hecho libres.

Se nos ha dado a Jesús, y en nuestros momentos de desánimo vamos a escuchar Su voz por encima de todas los demás: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11). ¡Que Dios te suministre Su gracia para que puedas construir sobre ese fundamento y regocijarte!
David Wilkerson