08 abril 2015

Espejito, espejito

… el […] hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. —Santiago 1:25

Leer: Santiago 1:19-27

¿Cuántas veces te miras al espejo? Un estudio señala que la persona promedio se mira entre 8 y 10 veces por día. Otras encuestas indican que el número podría llegar hasta 60 o 70 veces, si se incluye mirar nuestro reflejo en la vidriera de las tiendas y en las pantallas de los teléfonos móviles.

¿Por qué nos miramos tanto? La mayoría de los expertos coincide en que es para verificar nuestro aspecto; en especial, antes de reuniones o actividades sociales. Si algo está mal, queremos arreglarlo. ¿Qué sentido tiene mirarse si no planeamos cambiar lo que está mal?



El apóstol Santiago afirmó que leer u oír la Palabra de Dios sin ponerla en práctica es como mirarse en un espejo y olvidarse de lo que uno vio (1:22-24). No obstante, la mejor alternativa es mirar detenidamente y actuar según lo que vemos. Santiago declaró: «Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace» (v. 25).

Si oímos la Palabra de Dios y no hacemos nada, nos engañamos a nosotros mismos (v. 22). Pero, cuando nos examinamos a la luz de las Escrituras y obedecemos sus instrucciones, el Señor nos libera de todo lo que nos impide parecernos cada día más a Él.

Señor, gracias por la Biblia, tu Palabra a nosotros. Danos sabiduría y guía al leer sus páginas. Haznos sensibles a tu voz y danos deseos de obedecer.

La Biblia es un espejo que nos permite vernos como Dios nos ve.
NPD