28 abril 2015

Un nuevo futuro

La primera vez que hice mi compromiso con Dios, no tenía nada que darle excepto mi corazón. Yo era un pandillero arrogante y socialmente inexperto, un chico de la calle.

Fui a un instituto bíblico en California para enderezar mi vida, para alejarme de Nueva York y la vida de las pandillas. Aunque estaba en el instituto bíblico, no me interesaba convertirme en un predicador o evangelista. Con mi acento latino, no me podía imaginar que Dios me llamara a hacer tal cosa. De hecho, no me podía imaginar que hubiera algo para lo que me pudiera usar. ¿Qué de bueno tenia yo? ¿Qué cosa buena podría hacer para Dios? Yo estaba confundido y perdido.

Una noche estaba en mi habitación sintiéndome más perdido y solo que nunca. Tendido en el suelo, de espaldas y mirando fijamente al techo, comencé a orar: “Dios, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué quieres que haga? ¡Te amo, Dios, pero no sé lo que quieres de mí! Por favor, dame un sentido de dirección y paz. ¡Por favor, muéstrame lo que quieres!”



Durante horas estuve tendido en el suelo suplicándole a Dios que rompa Su silencio. De repente sentí una calma increíble en mi espíritu. Se apoderó de mí como una ola. Cerré los ojos y respiré hondo. Podía sentir la presencia de Dios y lo sentir hablando a mi corazón. "Nicky", le dijo a mi espíritu, "mi hijo, no te preocupes. No te he olvidado. Te he traído a este lugar con un propósito. Te he separado de tus amigos y de tu pasado, y ahora te estoy dando un nuevo futuro. Tengo planes para ti, Nicky. Necesito que confíes en Mí. Te voy a levantar como un evangelista. Voy a usarte para tocar las vidas de los jóvenes. Pero es necesario que tengas fe. Nunca te dejaré. Siempre estaré aquí a tu lado”.

Le dije a Dios lo mucho que lo amaba y lo mucho que quería a servirle. Pero cuanto más hablaba, más me daba cuenta que Él me decía: "Tan sólo confía en Mí, Nicky. Mantente fiel y te voy a mostrar lo que quiero que hagas. Tienes que escuchar y seguir cuando Yo dirija".
Nicky Cruz

Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.