04 junio 2015

Obedecer a Dios acarrea bendición

Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová.” Salmos 128:1-4 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

Una de las más grandes revelaciones en las Escrituras es aquella en la que nuestro Señor Jesucristo se refiere a DIOS como Abba (Marcos 14:36). El Todopoderoso es su Papito, al igual que de todo aquel que sea salvo por medio de Jesucristo. Una vez que el creyente es incorporado a la familia celestial su espíritu es vivificado y reconoce a DIOS como Abba Padre (Romanos 8:15). Le insta a obedecer al Padre a pesar de las circunstancias que le rodeen. ¿Y cómo no obedecer al Padre más amoroso que existe?

La obediencia a DIOS acarrea bendición, siendo que Él solamente quiere lo que es mejor para sus hijos. Muy a menudo los creyentes se aferran a no dejar pecados o hábitos los cuales están en contra de la voluntad de DIOS. No obstante aquello a lo que se aferran está ocupando la nueva bendición que tiene Él para sus vidas. El SEÑOR necesita recipientes nuevos para derramar su bendición, no puede verter vino nuevo en odres viejos o dañados pues se perdería su bendición.

Todo aquel que obedece al SEÑOR será bendito, el temor de DIOS es un tesoro que trae bendición. Tener a DIOS en el primer lugar de nuestras vidas trae alegría al alma, y uno puede encontrar contentamiento en obedecer sus mandatos:

“Felices son los íntegros,  los que siguen las enseñanzas del Señor. Felices son los que obedecen sus leyes y lo buscan con todo el corazón.” Salmos 119:1-2 Nueva Traducción Viviente (NTV).

Obedece al SEÑOR y encuentra solo en Él tu felicidad.

Richy Esparza