21 junio 2015

Salir y arriesgarnos

Cuando se trata de asuntos espirituales, tú y yo nunca llegaremos a saber cuál es nuestro potencial en Dios hasta que salgamos y nos arriesguemos en el frente de batalla. Nunca llegaremos a ver qué nivel de poder y unción son posibles hasta unirnos a nuestro Rey y salir en su nombre para establecer Su reino. El sentarnos al resguardo de la protección de los debates bíblicos entre nosotros, o quejarnos el uno al otro sobre el horrible estado de la sociedad actual, no ayuda en nada a liberar el poder de Dios. Él sale a nuestro encuentro en el momento de la batalla y nos da energía cuando hay un enemigo a quien hacer retroceder.

En 1 Crónicas 11:12-14 se nos presenta a Eleazar, quien acompañó a David en una gran batalla contra los filisteos. Se nos da una idea de lo formidable que era el enemigo cuando la Biblia dice: “Y había allí una parcela de tierra llena de cebada, y [huyó] el pueblo delante de los filisteos”. No era una escaramuza menor; este era un combate el todo por el todo contra un contrincante superior. Muchos soldados israelitas asustados vieron que se aproximaban las hordas y corrieron para salvar sus vidas.



Pero no así Eleazar. Él y David “se pusieron…en medio de la parcela y la defendieron, y vencieron a los filisteos, porque Jehová los favoreció con una gran victoria” (Versículo 14). Nuevamente vemos la combinación de esfuerzos humanos y divinos. Dios no actuó solo. No hizo caer un rayo del cielo para freír los filisteos. En lugar de eso, estaba buscando en todo el horizonte ese día para ver quién se quedaría en el campo de cebada para recibir Su ayuda sobrenatural. Mientras los demás huían despavoridos, estos dos -David y Eleazar- se mantuvieron firmes.

El relato en 2 Samuel 23:10 añade aún más detalles acerca de Eleazar. Él “se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada”. Blandió su arma con tal determinación, tal adrenalina, que sus músculos se contrajeron y no podía soltarla. ¡Que poderoso guerrero de Dios!

La situación del mundo actual clama por esta clase de fe decidida y desesperada que sujeta con fuerza la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, y no la suelta hasta obtener la victoria.
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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.