01 junio 2015

Tentaciones

Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. —1 Pedro 5:8

El enemigo no busca únicamente enseñorearse de síntomas; él va en pos de lo que produce dichos síntomas.

He aprendido, Señor, que el objetivo de Satanás al tentarme es apropiarse de mi voluntad. Eso se ve claramente cuando tentó a Jesús, quien es mi modelo. Apenas Jesús había aceptado la voluntad del Padre en su bautismo, esa voluntad fue inmediatamente puesta a prueba en el desierto (Mt 4.1-11). Cada una de las tres tentaciones fue cuidadosamente diseñada con el fin de debilitar la unión de Cristo con la voluntad de su Padre Celestial. Una vez que esa unión se logra debilitar, es sólo cuestión de tiempo antes de que toda la defensa se desmorone en pecado.



Jesús estaba hambriento y cansado cuando Satanás lo buscó en el desierto. Las necesidades del cuerpo a menudo son utilizadas como apertura para un ataque a la voluntad, ya sea necesidad, alimento, descanso, recreo, u otro.

Así es como debo frenar a Satanás, de frente y no por las ramas.
Sin embargo, cometo un error si pienso que Satanás quedará conforme con el simple hecho de hacerme caer por medio de una necesidad física. Él está detrás de mi voluntad para convertirla en suya. La manera como trato mi cuerpo es sólo el síntoma del compromiso fundamental de mi voluntad. Satanás no busca únicamente enseñorearse de síntomas; él va en pos de lo que produce dichos síntomas.

La respuesta al ataque de Satanás apelando a la debilidad del cuerpo es una reafirmación de mi voluntad. «Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás.» (Mt 4.10) ¡Hay decisión, firmeza y resolución en ello! Sólo puedo ser victorioso sobre Satanás y su seducción si clavo la estaca de mi compromiso cada vez más profundo en mi corazón.

Me fortalece la respuesta de Nehemías, cuando se le instó a dialogar y transigir con el enemigo: «Estoy realizando una gran obra. No puedo ir.» (Neh 6.3). Cuatro veces vino la tentación, y cuatro veces Nehemías reafirmó su compromiso con la voluntad de Dios en cuanto a él. Así es como debo frenar a Satanás, de frente y no por las ramas. Debo correrlo tomando nuevamente la determinación de hacer la voluntad de Dios y permanecer firme en él a pesar de todo. ¡Esa clase de decisión significó la victoria para Jesús, para Nehemías, para otras innumerables personas, y para mí!

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