07 junio 2015

Un gran desafío

Desafortunadamente, buscar al Señor de todo corazón no nos exime de ataques externos. Después de diez años de paz, el territorio de Asa fue repentinamente invadido por un enorme ejército etíope sin motivo aparente. Asa era bisnieto de Salomón y el hecho de que el siguiera al Señor no le garantizaba un camino sin problemas durante el resto de su vida.

En momentos así, aquellos que buscan a Dios han construido un depósito de fe que está listo para afrontar los nuevos problemas y saben exactamente qué hacer:

"Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre."(2 Crónicas 14:11).



La fe de Asa no era como una especie de mezcla para pastel instantánea que se obtiene de una caja. Él y el pueblo ya habían estado invocando a Dios durante una década. Esa es la razón por la que no hubo pánico. Clamaron pidiendo que el Señor se levantara, y el Señor lo hizo. Los etíopes fueron exterminados, a pesar de que el número de ellos era abrumador, “porque el temor del Señor había caído sobre ellos” (Ver versículo 14).

Este es un ejemplo clásico de uno de los principios del trato de Dios con la humanidad. Hebreos 11:6 lo expresa aún mejor: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Quisiera recalcarlo lo suficientemente bien: Cuando buscamos a Dios, Él nos bendecirá. Pero cuando dejamos de buscarlo. . . cualquier cosa puede pasar, no importa quienes seamos, no importa la cantidad de talento que tengamos, cuántos diplomas cuelguen de nuestras paredes o qué palabra de profecía se haya proclamado sobre nosotros.

Cuando Asa y su ejército volvían de la batalla, un profeta les salió al encuentro en el camino para reforzar lo que acababa de ocurrir: “Oídme…Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; más si le dejareis, él también os dejará.” (2 Crónicas 15:2).

Jim Cymbala