Las siete etapas del noviazgo

El noviazgo se desarrolla a través de siete etapas. Cada una tiene su función y propósito al establecer la base para la relación. Si se abrevia o elimina cualquier etapa, se produce un vacío de desarrollo en la relación y ello acarreará problemas.

Etapa 1: Amistad 
Durante la amistad cada uno trata de conocer al otro mientras participa de actividades no románticas, sociales, recreativas,espirituales e intelectuales. La mayoría de dichas actividades son de orientación de grupo, opuestas a las orientadas hacia la pareja. Esta etapa es más informal y menos emotiva que las etapas finales del noviazgo, pues no existen matices románticos o sexuales. La amistad es menos tensa que el noviazgo, porque la amistad no es noviazgo y no hay necesidad de representar papeles.



Con frecuencia los amigos son más honestos entre sí que los novios y esto es posible porque los amigos llegan a ser emotivamente más profundos que los novios. Llegar a ser amigos antes de involucrarse románticamente tiene mucho sentido. Si tú te enamoras demasiado rápido y la relación no funciona, muy difícilmente volverás a ser amigo otra vez. Si tú te tomas el tiempo para conocer a alguien a nivel de amistad primero y dejas que el amor crezca lenta y gradualmente, estarás más próximo a tener un amigo o amiga para toda la vida sea que te cases o no con esa persona.

Más aún, los idilios que brillan instantáneamente, habitualmente se consumen así de rápido. Y es muy posible que seas juzgado o juzgada por cualidades superficiales como tu apariencia o tu estructura física antes que por tu carácter. Es más difícil mantener una buena amistad que ser novios. Lo más fácil de hacer cuando encuentras a alguien que te resulta atractivo o atractiva es subir a altas revoluciones dándole todo lo que tiene para disparar.

Es infinitamente más difícil sacar el pie del acelerador y moverse lentamente cuando no hay curvas, desvíos o rutas cerradas a la vista. Pero eligiendo ir rápido la ruta fácil,  raramente desarrolla una relación duradera debido a que cuando surgen los conflictos la tendencia es tomar la salida más fácil, que es salirse de la ruta.

Etapa 2: Citas casuales
Dos amigos se separan del grupo para compartir actividades que ya saben que disfrutan juntos. Como el grado de integración emocional entre ellos es bajo, ambos tienen libertad de salir con otros. No se consideran a sí mismos enamorados. Los momentos placenteros son compartidos junto con una amistad que puede prometer algo para el futuro. Una pareja debería mantenerse en la amistad y la cita incidental por seis o doce meses. Este es el tiempo que se toman para conocer sus gustos, lo que no les agrada, el origen de los hábitos y conductas. Si lo que ellos aprendieron en este ritmo sin apuro se corresponde con lo que están buscando podrán entrar lentamente dentro de la tercera etapa. Es posible mantener la amistad por meses y hasta años sin estar románticamente involucrados.

Etapa 3: Relación especial
Esta es una etapa intermedia. Hay un creciente afecto entre los componentes de la pareja, pero todavía no han alcanzado el grado de dedicación que requiere una relación más firme. Están dedicando más tiempo juntos pero no están participando aún de una relación más afianzada.

Etapa 4: Relación firme
En esta etapa hay un entendimiento entre ambos por el que no saldrán con otros. Cada uno ve al otro más a menudo que en la relación incidental o casual. Por primera vez tienen lugar las palabras dedicación  y exclusivo.

La relación más sostenida provee una oportunidad de observarse el uno al otro con más cuidado aunque sin compromiso de matrimonio. Esta etapa prueba también la relación con mucho más cuidado. Revela si las dos personas involucradas son capaces de mantenerse dedicadas a la misma relación, un hecho vital que debe conocerse antes de considerar el matrimonio.

En esta etapa los componentes de una pareja pueden pensar que están enamorados cuando todavía pueden no tener esa certeza. Pero existe la oportunidad para ellos de desarrollar confianza y seguridad en una persona del sexo opuesto sobre un período extenso de tiempo.

Durante esta etapa pueden observarse muchos rasgos de la personalidad: sentido del humor, capacidad de escuchar, modales, espiritualidad y madurez, manejo de diferentes opiniones y habilidad para comunicarse. La relación estable ofrece un serio período de prueba durante el cual una pareja puede tomar decisiones inteligentes sobre su compatibilidad. Esto también implica un aumento de los sentimientos de amor mientras la pareja dedica más tiempo a estar a solas. Las urgencias sexuales pueden explotar latiendo a un alto nivel continuamente. La sexualidad ahora podrá confundir las emociones y complicar el proceso de separar la infatuación del amor real. Una relación afianzada convoca al renunciamiento, la paciencia y la disciplina, rasgos que toman un largo trecho en la construcción de una relación duradera. Esto forma un puente natural para el compromiso o la instancia previa al mismo.

Etapa 5: Pre – compromiso
El pre-compromiso es la etapa en la cual una pareja comienza a discutir la posibilidad de casarse. Hablan de casarse“algún día”. Algún día: cuando terminemos de estudiar, cuando consiga un mejor puesto, cuando lo podamos pagar, cuando las circunstancias sean favorables o lo permitan. Todas las conversaciones son tentativas, pero la pareja está más segura de que están hechos el uno para el otro. Su comprensión es privada y personal en lugar de ser terminal o dependiente. Durante esta etapa una pareja puede echar una mirada en profundidad a sus estilos de vida o personalidades, para saber si son lo suficientemente compatibles como para casarse. Mucho de lo que se acostumbraba discutir únicamente durante el compromiso formal se abre aquí para ser escudriñado. Esa manera de encarar el asunto torna el compromiso más significativo, así como reduce el número de compromisos quebrantados o rotos.

Etapa 6: Compromiso formal
El compromiso formal sigue al del “algún día” de la etapa previa. Este trae un profundo sentido de dedicación y pertenencia que no había en el pre-compromiso. Hay unas cuantas cosas que separan el compromiso formal del pre-compromiso. Un compromiso formal sirve como anuncio público a la familia y los amigos que una pareja tiene la intención de casarse. Ello ofrece una oportunidad de ajustarse al hecho de que se formará pronto una nueva familia, y un nuevo miembro se unirá a la familia grande. El anuncio público también refuerza la dedicación. Cuanto más gente sabe del compromiso, tanto más seguro es que la pareja siga junta hasta el casamiento, al punto de que un compromiso secreto no es un verdadero compromiso. Segundo, el futuro consorte presenta a su futura esposa un regalo que solemniza la celebración del compromiso. Este regalo es un símbolo del cometido del uno para el otro y afirma la dedicación mutua de la pareja. Tercero, queda establecida una fecha de casamiento y se inician los planes para festejar los esponsales. Este es un compromiso de matrimonio. Por lo tanto, se deben trazar los planes para una boda. Un compromiso sin fecha de casamiento en perspectiva destruye el valor del compromiso. Durante el compromiso, las expresiones de afecto se vuelven más intensas porque están en la transición entre el galanteo y el matrimonio. Debido a la urgencia de dar cumplimiento al deseo natural por una intimidad sin restricciones, los compromisos de una duración limitada de hasta seis o nueve meses resultan ideales. Si una pareja ha dedicado dos años tratando de conocerse mutuamente antes del compromiso, un período breve de compromiso es suficiente. Esta es la última oportunidad de observar al futuro socio antes de amarrarse el uno al otro para toda la vida. Este es el momento de sacar a la luz cualquier diferencia sin resolver o revelar cualquier secreto escondido, revisando y volviendo a revisar cada evaluación. Un compromiso no es un contrato sellado para siempre que fija el destino de una pareja. Es posible que una pareja pueda decidir no casarse después de todo. Este es un fenómeno muy duro y poco comentado. Entre el 40 al 50 por ciento de los compromisos se rompen. A pesar de lo difícil que resulta ser, todavía un compromiso roto es mejor que un matrimonio roto. La tarea más importante que debe ser lograda durante el compromiso no es planear la boda, sino el apoyo y asesoramiento prematrimonial con un pastor cualificado o un profesional especializado. Cada pareja debería tener un mínimo de seis sesiones de ese tipo antes de casarse.

Etapa 7: Matrimonio
El matrimonio se diferencia de las etapas anteriores en que es la última y se vincula con los procedimientos legales y  necesarios. Tiene que ser la continuación de la fase romántica de cortejo, caracterizada por afectividad, respeto, cortesía y diversión. Todo junto.

Desafortunadamente, las parejas frecuentemente atraviesan estas etapas fuera de secuencia. Tan ansiosas están por encontrar el amor, que saltan los preliminares y se zambullen en el romance. Pero todo el componente romántico no produce necesariamente amor duradero si no se ha establecido primero una amistad duradera.

La mayoría de las parejas tiene la tendencia a actuar con prisa y casarse demasiado rápidamente. Toda pareja debe salir junta durante al menos dos años antes del compromiso. Idealmente, deberá dedicarse un año para la primera, segunda y tercera etapas, a fin de que lenta y cuidadosamente se nutra primero la amistad. Para ganar el amor y el respeto de su compañero o compañera, muchos muestran sólo su lado mejor y tratan de ocultar sus faltas y errores. Creen que si la otra persona se entera de sus equivocaciones y fallos o idiosincracia serán menos amados. De manera que juegan un papel ya ctúan por un tiempo como si esas faltas no fueran parte de sí mismos,dejando ver a sus amados sólo lo mejor de sí. Tal comportamiento no es nada más que una máscara.Pero no muchos pueden enmascarar sus tendencias negativas por todo un año con éxito. Sólo muy ocasionalmente tal juego llega más allá. Por lo tanto, cuando una pareja se precipita al casamiento, sus componentes no se permiten tomar el tiempo suficiente para que esa máscara se caiga. Están casándose con alguien que es virtualmente un extranjero, alguien que podrá volverse muy extraño, mucho más de lo que alguna vez hubieran deseado saber. La rápida aceleración de las relaciones es tan excitante que los sentimientos románticos se mantienen vivos aún cuando se están marchitando.

Mientras la euforia se intensifica, la emoción de ser una pareja y hacer cosas agradables juntos no les permite ver la realidad. Casándose apresuradamente sin tomar suficiente tiempo de conocer a la otra persona, es saltar dentro de una relación basada en suposiciones; suposiciones que pueden asombrar a los componentes del matrimonio.

Ciertos investigadores de la Universidad del Estado de Kansas encontraron“una fuerte correlación…entre extensión de tiempo dedicado a salir por parte de los esposos actuales y su actual satisfacción matrimonial”. Los investigadores notaron que “los matrimonios que se habían estado citando por más de dos años antes del casamiento alcanzaron un nivel consistentemente alto en la satisfacción matrimonial, mientras que las parejas que se habían estado citando por períodos más breves, alcanzaron un nivel en un amplio espectro de muy alto a muy bajo”. Guillermo y Nina podrían haber salvado su matrimonio si su noviazgo hubiera incluido este esquema de los dos años. Nada llama más rápido mi atención que escuchar a una pareja hablar del matrimonio, pero que no ha salido por suficiente tiempo antes del casamiento. Están por prometerse“hasta que la muerte nos separe” y desestiman seriamente la necesidad de una fuerte relación y capacidad de comunicación necesarias para afrontar las crisis financieras, tiempos de enfermedad, y malos entendidos. La regla de los dos años se aplica también a los que ya han estado casados previamente. Los que se vuelven a casar pueden sufrir algunos de los más grandes fiascos, pues por considerarse “experimentados” creen que pueden ahorrarse todas “esas cosas de chicos”. “Después de todo”, declaran,“nosotros no somos adolescentes”.Cada pareja, sin importar su edad, circunstancias o experiencia, debe tomar dos años completos para evaluar su preparación para el matrimonio. Cuando lo hacen tienen una significativa posibilidad de hacer una buena elección. El consejo más importante que doy a las parejas puede resumirse en dos palabras:“¡Tómense tiempo!”

Nancy Van Pelt