«Soy muy joven para pensar en [la muerte]»

«Soy una adolescente y tengo un problema grave.... Tengo miedo a la muerte. Hace muchos años que he estado así, y en vez de mejorar, empeoro. Días atrás recordé mi temor [y] llegué a tal punto que empecé a temblar: todo esto debido a que tengo la sensación de que moriré pronto.

»Yo sé que soy muy joven para pensar en esto, pero no encuentro manera alguna de superar mi temor. Les pido que me aconsejen, porque estoy desesperada. No he podido dormir, y no ha pasado un solo día sin que piense en esto.»



Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Lamentamos que te sientas tan afligida. Tienes razón: No es común que a una persona de tu edad la preocupe tanto la muerte. Lo común es que los adolescentes piensen que van a vivir para siempre.

»Algo que ha pasado en tu vida, tal vez hace algunos años, quedó atascado en tu cerebro y ya no quiere salir. Quizás alguien de tu familia haya muerto joven. Cuanto más tratas de pasar por alto ese pensamiento, más intenso se vuelve. El presentimiento que tienes de tu propia muerte prematura no es más que el resultado de ese pensamiento persistente.

»La muerte representa lo desconocido, y para casi todos es algo desagradable. Las películas populares y los programas de televisión representan las opiniones de sus guionistas en cuanto a lo que pudiera suceder después de la muerte, pero se trata de fantasía inventada con el propósito de entretenernos....

»La Biblia [también] habla mucho acerca de la muerte y de lo que sigue, y en lo personal he decidido creer que todo lo que dice es verdad. No me da todas las respuestas que quisiera tener, pero me dice lo suficiente como para quitarme el temor y darme paz. Jesucristo, el Hijo de Dios mismo, dijo: “Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté.”1

»Cristo dijo claramente que está preparándonos un lugar adonde iremos para estar con Él. Y luego dijo que para estar con Él, tenemos que reconocer que Él es el camino que nos lleva al cielo. Él promete que, cuando le pidamos que perdone nuestros pecados y que sea nuestro Salvador y Señor, nos llevará a ese lugar mejor cuando muramos.

»Debido a que le he pedido a Cristo que perdone todos mis pecados, así como por haberle dado autoridad sobre mi vida, yo sé que voy a ir al cielo cuando muera. Esa confianza quita el temor de lo desconocido.

»Tal vez no creas en la Biblia ni en Cristo. De ser así, te recomiendo que consultes de inmediato con un médico y que le cuentes acerca de tus temores. Es posible que necesites algún medicamento para impedir que tus pensamientos acerca de la muerte y de lo desconocido se apoderen de tu mente.

»Te deseo esa paz que yo he encontrado.»

Con eso termina lo que recomienda mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 205.

Carlos Rey