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Mostrando entradas de septiembre, 2015

«Miedo de decirle a la mamá de ella»

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«Soy un joven de veintiún años.... Dejé embarazada a una mujer de veintidós años. La madre de la chica no lo sabe.... Quizás al saberlo nos boten de su casa. Me siento muy angustiado sin saber qué hacer. Pido mucho a Dios que me ayude, pero siento que no escucha mi oración. Tengo mucho miedo de decirle a la mamá de ella lo que está ocurriendo, ya que su familia todo lo [resuelve a golpes]. ¿Qué puedo hacer?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:
»... Usted dice que siente que Dios no escucha sus oraciones pidiéndole ayuda. ¿Qué ayuda en particular es la que está pidiendo? ¿Quiere que Dios haga que la criatura muera para que usted pueda escapar de las consecuencias de lo que hizo? ¿Quiere que Dios le envíe una gran suma de dinero para comprar una casa en la que vivan su novia y su hijo sin que usted tenga que trabajar? ¿O quiere acaso que Dios se lo diga sobrenaturalmente a la madre de su novia para que ustedes dos no tengan que enfrentarse a ella?

«Me piden otro hijo»

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«Estoy en un dilema y no sé qué hacer. Soy una mujer próxima a cumplir treinta y seis años, casada y con un hijo de siete años. Mi esposo e hijo me piden otro hijo, pero realmente no sé qué hacer. Por un lado está mi deseo de poder viajar... y desempeñarme profesionalmente en mi carrera.... Siento que si tengo otro hijo, me voy a detener en esas dos áreas y se me complicará más la vida. Pero por otro lado está mi sentimiento de ser madre y darle a mi hijo la oportunidad de tener un hermanito o una hermanita, y por supuesto, a mi esposo de tener un segundo hijo.

»[Sin embargo,] sé que mi esposo no me es fiel.... Por eso siempre pienso en que es mejor no tener más hijos...»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

Cuando el submarino se hunde

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Llevaba allí cuarenta y nueve años, casi medio siglo, descansando sobre blandas arenas, recostado sobre un flanco en medio del silencio y de la oscuridad. Dentro de él estaban los cuerpos de cincuenta marinos alemanes: la tripulación completa.

¿Qué era? Un submarino alemán de 80 metros de eslora, identificado como U-1226. Fue hundido en acción de guerra frente a las costas del Canadá, y fue descubierto casi medio siglo después. Lo halló el buceador Edward Michaud el 5 de junio de 1993.

El submarino debió de haber sufrido uno de los tantos dramas del mar que en su caso se tradujo en tragedia. Navegando frente a la costa atlántica del Canadá, fue cañoneado en octubre de 1944. Se hundió lenta e irremisiblemente, transformándose en la sepultura de sus cincuenta tripulantes. Pronto lo rodearon el silencio, la oscuridad y la eterna calma del fondo de los mares.

«Como si parte de mi hubiera muerto»

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«Necesito ayuda moral. Me siento triste. Soy una persona que cree en el matrimonio y en el Señor Jesucristo. Soy soltero, pero una noche después de consumir bebidas alcohólicas con un amigo, tuve relaciones sexuales con una [prostituta]. Me siento muy mal. Yo era virgen, y pensaba continuar así hasta casarme. Quisiera volver el tiempo atrás. Siento que he deshonrado a Dios y a mi familia. Siento como si parte de mí hubiera muerto.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:
»¡Qué maravilloso sería si pudiéramos retroceder en el tiempo! Casi todos hemos hecho algo que quisiéramos no haber hecho. Quisiéramos volver al punto de partida y tomar una decisión diferente de la que tomamos....

Cuando se ha esfumado toda esperanza

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Los síntomas eran los clásicos: sudores nocturnos, escalofríos, decaimiento, tos seca, y filamentos de sangre en la saliva. Orlando Vásquez, joven de treinta y dos años de edad, de Córdoba, Argentina, no sabía qué enfermedad tenía.

Lo cierto es que Orlando sufría la enfermedad que había sido mortal en las primeras décadas del siglo veinte y que se creía que ya había sido erradicada. Su médico, el doctor Ramírez, tuvo que declararle a Orlando la triste verdad: «Usted, señor, tiene tuberculosis.» Pero en el caso de Orlando el diagnóstico era fatal, porque la enfermedad había reaparecido acompañada de una terrible hermana: el SIDA.

«Un romance entre su pareja y su hija»

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«Tengo una amiga que me pidió les expusiera su caso a ustedes para que la puedan ayudar. Es una mujer que tiene cuatro hijos. El primero de ellos es una niña de trece años que no es hija de su pareja actual... (ellos no están casados).

»El problema es que ella encontró a su pareja y a su hija de trece años besándose. Por consiguiente, descubrió un romance entre los dos. Este romance incluía tarjetas y cartas de amor de parte de la hija hacia el hombre.

»Él nunca le contó nada a ella sino hasta que los descubrió. Ella tomó la decisión de enviar a su hija donde sus padres, pero su pareja sigue viviendo con ella.... Ella dice que no se puede separar de él por el negocio que ella tiene. No se lo puede confiar a nadie más que a él. (Él le pidió perdón.) Por favor, contésteme este mensaje para imprimírselo y dárselo.»

Nueve años para encontrarse a sí mismo

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Fueron nueve años de su vida, quizá los nueve que pudieran haber sido los más productivos: de los veintisiete a los treinta y seis. Pero fueron nueve años que pasó en prisión. Y no sólo en prisión, sino en el pabellón de los condenados a muerte.

«Tuve que contemplar mi muerte durante nueve años —escribió David Mason— para comenzar a descifrar la vida. Nueve años para comprender el dolor que causé. Nueve años para aceptar responsabilidad por mis crímenes, y nueve años para sentir remordimiento por lo que hice.»

David Mason, quien había estrangulado a cinco personas, pagó su deuda a la sociedad en la cámara de gas un día martes, 24 de agosto. Joven todavía, terminó sus días con fuertes sentimientos encontrados, por un lado lamentando su vida perdida, pero por el otro dando gracias a Dios que había hallado la salvación de su alma. Porque durante esos nueve años encontró a Dios y comprendió la gran realidad ineludible de la justicia humana y la justicia divina.

Cómo resolver los conflictos

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«Soy madre de tres hijos.... Yo trabajaba, y hace ocho años dejé de hacerlo en acuerdo mutuo con mi esposo para poder estar más pendiente de nuestros hijos.... He querido aprender algo más —un curso, un arte e incluso ir al gimnasio— sin descuidar a la familia, pero mi esposo siempre pone una barrera, y no me deja hacerlo.... En varias ocasiones trata de bajarme la autoestima con palabras hirientes.... A veces siento que ya no me quiere... como si lo que yo necesito o quiero no importara.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimada amiga:
»En todo matrimonio hay desacuerdos que tienen que resolverse, porque no hay dos personas que siempre estén de acuerdo en todo. La felicidad del matrimonio suyo depende de su habilidad de resolver sus conflictos.

Por el solo gusto de matar

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El plan era inconcebible, y más aún por ser la idea de tres adolescentes de apenas diecisiete años de edad. Éstos habían estado jugando con ritos satánicos, y tal como dictaba, en parte, la literatura que habían leído, salieron temprano hacia un bosque cerca de su ciudad en busca de algo para sacrificar. Tendría que ser, según indicaba la lectura, un sacrificio de sangre.
Esa misma mañana, tres amiguitos, dos de ocho años y uno de siete, montaron en sus bicicletas y se fueron de paseo al bosque. Era su lugar favorito de juegos. Pero allí estaban los tres adolescentes. Por una de esas cosas inexplicables, inauditas, increíbles, los tres adolescentes, casi al mismo tiempo, tuvieron la misma idea. «Aquí está nuestro sacrificio de sangre.» Y esa mañana, un miércoles 5 de mayo, en las afueras de la ciudad, mataron a puñaladas a los tres niñitos. A los muchachos los arrestaron, pero seis familias quedaron destrozadas. ¿Qué pudo haberse metido en el corazón de esos tres jóvenes para que com…

«Te perdono»

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Ismael Cerna era sobrino del Mariscal Vicente Cerna, quien había sido depuesto como presidente de Guatemala. Ismael empleaba sus dotes de poeta para combatir, mediante la prensa y otras actividades, al entonces presidente, el general Justo Rufino Barrios. Lo cierto es que no comulgaba en absoluto con el régimen de Barrios. Tanto insistió en atacarlo el joven Cerna, que el presidente Barrios resolvió mandarlo a la cárcel por actividades subversivas.

En la cárcel el joven poeta, inspirado por quién sabe qué, le envió un nuevo poema al presidente en el que lo calificaba de tirano. Y como si eso fuera poco, retó a Barrios a que le quitara la vida. El presidente, después de leer el poema detenidamente, mandó llamar al poeta para que se lo leyera en voz alta. Cerna no se acobardó, sino que lo hizo con la voz vibrándole de emoción. Barrios quedó admirado de la actuación del poeta y le dijo: