Cómo resolver los conflictos

«Soy madre de tres hijos.... Yo trabajaba, y hace ocho años dejé de hacerlo en acuerdo mutuo con mi esposo para poder estar más pendiente de nuestros hijos.... He querido aprender algo más —un curso, un arte e incluso ir al gimnasio— sin descuidar a la familia, pero mi esposo siempre pone una barrera, y no me deja hacerlo.... En varias ocasiones trata de bajarme la autoestima con palabras hirientes.... A veces siento que ya no me quiere... como si lo que yo necesito o quiero no importara.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimada amiga:
»En todo matrimonio hay desacuerdos que tienen que resolverse, porque no hay dos personas que siempre estén de acuerdo en todo. La felicidad del matrimonio suyo depende de su habilidad de resolver sus conflictos.

»Los mismos principios que se emplean para resolver los conflictos fuera del matrimonio también le serán útiles dentro de su matrimonio. Hay medidas que debe tomar para resolver los conflictos, y cosas que no debe hacer. Su esposo emplea palabras hirientes a fin de intimidarla y así ganar en la discusión, y esa táctica masculina perjudica su relación conyugal y no resuelve el conflicto. Sin embargo, al parecer usted tiene una tendencia muy femenina de no sentirse amada ni deseada cuando él no está de acuerdo, lo cual provoca distanciamiento y contribuye a empeorar en vez de mejorar el problema. En otras palabras, usted afronta el conflicto como una mujer, y él como un hombre.

»¿Cómo puede, entonces, llegar a un acuerdo con su esposo? ... Es razonable que él piense que usted debe trabajar todo el día al igual que él. Si le sobra tiempo después que termina esos quehaceres, la mejor manera de lograr sus metas es estudiar un curso o aprender un arte mediante la Internet.... Si lo que de veras le interesa es el aspecto social, invite a algunas amigas que vayan a su casa para hacer ejercicios juntas, o busque mujeres que quieran caminar en el vecindario para mantener el estado físico, acompañadas de sus pequeños.... Haga lo que haga, asegúrese de darle prioridad al bienestar de sus hijos.

»El mejor principio para resolver los conflictos es escuchar más y hablar menos, no abriendo la boca sino hasta tener algo positivo y constructivo que decir. El sabio Salomón dijo: “El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias.”1 En vez de insultar y de confrontar emocionalmente, concentre su atención en lograr que los dos obtengan lo que más puedan de lo que quieren. Tal vez cada uno tenga que ceder un poco, pero si mantienen positivo el tono de la conversación, eso puede resultar en soluciones con las que ambos estén de acuerdo.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 353.


  1. Pr 21:23