Perder para ganar

Hablar o simplemente imaginar la perdida de algo que nos gusta mucho, o nos hace sentir en una gran comodidad es algo difícil de pensar, tratamos de evitar perder lo que sabemos que en su ausencia nos traerá situaciones difíciles, pero a veces, por más que intentamos evitarlo, nos es imposible. Dentro de nuestra necesidad provocada por eso que perdimos nos sentimos lastimados y en ocasiones olvidados por Dios, creemos que por a algún motivo su mano o su cobertura se ha apartado de nosotros, y es que a veces confundimos la seguridad que Dios nos da con querer ser intocables.

La historia de Job es un gran ejemplo de como a pesar de ser un hombre que temía a Dios y estaba apartado del mal, le fue quitado todo para probar su fidelidad, el vivía cómodamente, tenia propiedades, ganado, criados, posesiones, familia, etc. era un hombre realmente bendecido, hasta que llegó el día de la prueba, cuando poco a poco se le fue quitando lo que tenía, incluida su salud, A pesar de todo esto, Job no pecó ni le echó la culpa a Dios. Job 1:22 (Nueva Versión Internacional)
Muchos de nosotros, en medio de una perdida material o personal lo primero que hacemos es preguntarnos cosas como ¨¿por que a mi?, ¿que hice mal?, ¿por que Dios permite esto?, es que en medio de nuestra angustia o dolor no podemos ver que mas que un “porque” existe un “para que”, la Biblia dice: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” Romanos 8:28 (Nueva Versión Internacional) Dios tiene grandes planes y propósitos para tu vida, el momento o situación que puedas estar pasando no cambia en nada sus planes.

Puede ser que un resultado desfavorable, un asalto, una estafa, un daño material, o económica afecte hoy tu vida, pero hoy es día que olvides esa pregunta de “por que” para que confíes y puedas recibir el “para que” de Dios, las pruebas se nos presentan de muchas maneras, sentimentales, laborales, económicas, pero todas vienen con un propósito a nuestra vida, tal vez hoy puedes verte como un día se vio Job, ¿pero recuerdas su resultado final? a el como premio de su fidelidad le fue devuelto todo al doble.

Sabemos que Dios esta con nosotros y podemos estar seguros que nos ira bien, pero también es cierto que hay cosas que todos viviremos en algún momento independientemente de cuanto bien hemos hecho, a veces habrá momentos en los que te preguntes que es lo que has hecho mal sin encontrar una respuesta, es que no todo la tiene, hay cosas que no tienen explicación o que simplemente nunca entenderás, pero no con eso quiere decir que Dios se haya apartado o alejado de ti, sino que algo nuevo está tratando en tu vida.

Es difícil recordar las promesas de Dios en tiempos de angustia, y para muchos es imposible creer que a pesar de haber  perdido todo puedan recuperar  hasta el doble de lo que daban por  terminado, pero el Poder de Dios actúa conforme a lo que crees, la vista humana limita las posibilidades, pero los ojos espirituales amplían los horizontes, y te hacen llegar a lo que parece imposible, NO HAY CASO PERDIDO EN MANOS DE DIOS.

Tu aparente estado de perdida es solo el comienzo de una gran ganancia en Cristo, es precisamente en los momentos de pérdida o de dolor, donde tienes oportunidad de experimentar la obra de Dios en ti, de acercarte a Él para tomarte mas fuerte de su mano, y después, cuando todo haya pasado, traerá a ti un nuevo renuevo, un viento fresco, un respiro de descanso, y el momento exacto donde puedas ver que lo que para ti era el fin, y una gran pérdida solo era el comienzo de una enorme victoria en tu vida una gran muestra de amor para ti. Por lo tanto, no te preocupes por lo que hoy ves perdido, cuando confías en Dios hasta los peores días son ganancia para ti.

No te afanes por lo que has perdido, el afán y la preocupación producen tristeza y angustia, y estas a su vez  incredulidad, Pero si tú vuelves la mirada a Dios, si le pides perdón al Todopoderoso, y si eres puro y recto, él saldrá en tu defensa y te devolverá el lugar que te corresponde. Modestas parecerán tus primeras riquezas, comparadas con tu prosperidad futura. Job 8: 5-7 (Nueva Versión Internacional)

Maite Leija
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