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Mostrando entradas de febrero, 2016

Gozosamente apartado

Abraham no era cristiano ni judío. Según lo que sabemos, él no tuvo historia alguna con Dios en lo absoluto. Pero un día, Dios le ordenó: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Así que, ¡Abraham empacó y se marchó!

Todos veneramos a Abraham como nuestro Padre en la fe, pero su historia es en realidad un poco extraña. Acá tenemos a un hombre que lo tenía todo: riquezas y herencia, una maravillosa esposa y cantidades de ganado y de tierra. Sin embargo, increíblemente, cuando una voz le dijo: “Levántate y sal de aquí”, él obedeció. Voluntariamente se apartó a sí mismo de todo lo que conocía, aún de las cosas buenas, para seguir a Dios.

El Señor oye tu oración

¿Has conocido alguna vez la depresión? ¿Alguna vez has estado tan preocupado y perplejo que has pasado noches sin dormir? ¿Has tenido tiempos cuando has estado tan derribado y agobiado que nadie te podía consolar? ¿Has estado tan hundido que tuviste deseos de rendirte, sintiendo que tu vida era un fracaso total?

No me estoy refiriendo a una condición física. No me estoy refiriendo a personas que tienen algún desequilibrio químico o una enfermedad mental. Estoy hablando de cristianos que, de vez en cuando, luchan contra una depresión que los golpea de la nada. Su condición a menudo no viene de una sola fuente, sino de muchas. A veces son golpeados de todos los lados, hasta que están tan abrumados que no pueden ver más allá de su desesperación.

Derramado por los demás

Estoy seguro de que es el deseo de todo creyente amar como Cristo ama -vivir lo que dice la Escritura, recorrer el camino que Jesús estaba dispuesto a recorrer por la humanidad perdida. Y de esta manera nos disponemos a obedecer Su mandamiento de amar a los demás como Él nos ama. . . hasta que, al igual que Pedro, nos damos cuenta de las limitaciones de nuestra propia capacidad para realmente poder hacerlo.

Después de todo, abrir el corazón a otras personas siempre implica un riesgo. Muchos han amado profundamente, han dado generosamente, han abierto su corazón, y finalmente han sido apuñalados por la espalda. Sí, a veces estas cosas pasan. Las personas pueden huir y negar que alguna vez nos conocieran; otros que una vez eran muy cercanos y decían amarnos terminaron huyendo en nuestro momento de necesidad. ¿Pero vamos a dejar que eso nos impida darnos a ellos?

El hace su morada en nosotros

Cuando la gloria de Dios se manifiesta, revela Su distinción a nosotros: Su pureza, santidad y omnipotencia. Incluso los seres celestiales en Su presencia le contemplan como alguien distinto y lleno de majestad. En este instante, multitudes de ángeles están en la presencia de Dios y ellos nunca dejan de alabarle día y noche. Su interminable canción es: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:12). Ese es el efecto de la naturaleza santa de Dios: Él invoca nuestra alabanza en todo tiempo en todas las cosas.

Asombrosamente, este Dios Santo nos dice: “El mundo no Me verá, pero ustedes sí”.

Dios es nuestro padre amoroso

También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.

Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

El tiburón se acercaba

«Creció muy cerca del mar, en Chiquimulilla, en la costa sur [de Guatemala], pero no fue hasta que cumplió dieciocho años de edad que se atrevió a desafiarlo. Jorge Marroquín se fue con sus amigos, Ernesto Ramos y Macario Salguero, en una tiburonera de veinticinco pies que lucía más imponente en tierra que rodeada [por el] mar. Salieron por dos días y dos noches a navegar por las aguas donde... a veces las mantarrayas, que parecían pesar una tonelada, se acercaban perezosamente a la pequeña embarcación; donde súbitamente comenzaban a soplar vientos que en tierra jamás se habían sentido.

»Los tres muchachos no llevaban más que un viejo pedazo de plástico para resguardarse de los chubascos y lluvias que aparecían de la nada. No lo usaban para protegerse del sol porque su oscura piel, aunque aún joven, ya estaba curtida por el sol.

Para crear buenas amistades

En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia... El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano. Proverbios 17.17; 18.24

Génesis 2.18 contiene algunas de las primeras palabras de Dios en cuanto a su creación del ser humano: “No es bueno que el hombre esté solo”. Esta verdad sigue vigente. A lo largo de la historia, la gente ha buscado compañía, aunque a veces la atención se ha centrado en la cantidad antes que en la calidad de los amigos. Incluso, aunque tengamos cientos de ellos, podemos sentirnos solos. Las buenas amistades se crean poco a poco y con gran esfuerzo; lo cual nos da tiempo para cultivar solo un pequeño número de amigos leales. Pero son estos amigos verdaderos, no simples conocidos, quienes nos deleitarán y motivarán a lo largo de la vida.

El plan de Dios

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55:9 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

Un error común dentro del pueblo de DIOS es querer amoldar los propios planes a los del Altísimo. Intentar hacer que Él bendiga nuestros anhelos y sueños, involucrarlo en lo nuestro y así dejar a un lado su plan maestro. Haciendo lo anterior el creyente estará descontento y en ocasiones perderá su fe, pues está viviendo en contra de la voluntad de DIOS.

No obstante cuando el creyente se entrega de lleno a la voluntad buena y perfecta de DIOS, aquél en

Sin remordimientos

Jesús expuso una de los métodos para hacer al pueblo de Dios caer, más grandes del enemigo, cuando Él envió este mensaje a Juan: “Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí”. La palabra “tropiezo” en griego significa “atrapar, tropezar, trampa”. Yo creo que Jesús está advirtiendo tiernamente a Juan: “Tú me preguntas si soy quien digo ser. Juan, ¿no te das cuenta de lo que está sucediendo aquí? Satanás, no está tratando de atraparme a Mí, sino que ha tendido una trampa para ti, a través de esa pregunta”.

Cristo había pasado esa misma prueba, durante Sus cuarenta días en el desierto. Y ahora Él le estaba diciendo a Juan: “El diablo te está tendiendo una trampa, tratando de atraparte. Pero tú no puedes entretener sus mentiras. Él dice que Yo no soy quien digo ser, pero tú no debes caer en esta trampa satánica”.