27 marzo 2017

Administradores de los misterios de Dios

Por tanto, que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel. (1 Corintios 4:1-2)


Un ministro de Cristo ha de ser un administrador confiado con lo que Pablo llama “los misterios que Dios ha revelado”, esa sabiduría secreta y escondida de Dios, estas valiosas verdades que sólo se encuentran en la revelación de la Palabra de Dios y en ningún otro sitio. Ellos son responsables de dispensarlas continuamente a la congregación, para que vidas sean cambiadas y vividas en la base a estas notables verdades. Estas son verdades sobre la vida, sobre nuestras familias, sobre Dios y sobre nosotros. Estas verdades están más allá de la investigación secular y las encuestas de opinión; no se pueden descubrir por razón natural u observación. Estos misterios, cuando son entendidos, son la base en la cual todos los propósitos de Dios en nuestras vidas son llevados a cabo.

Pablo dice que los administradores deben ser hallados fieles. ¿Fieles en qué? Fieles al dispensar los misterios para que la gente los pueda entender. Puede que falles en muchas cosas como un maestro, como un predicador, un líder de una clase. Quizás no tengas éxito en muchas áreas, pero no falles en esta. Asegúrate de que estás exponiendo los misterios de Dios. Es sobre eso que serás juzgado.

¿Qué son estos misterios? Aquí hay algunos de ellos: Está el “misterio del reino de Dios” (Marcos 4:11). ¿Qué es lo que significa? Significa un entendimiento de Dios obrando en la historia, cómo está obrando por medio de los acontecimientos de nuestro día y de los días del pasado, y cómo utiliza esos acontecimientos para llenar las páginas de nuestros periódicos para llevar a cabo Sus propósitos. Hay el “misterio de iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7), de rebeldía. Esta es la explicación que desesperadamente necesitamos que se nos recuerde continuamente, de por qué nunca somos capaces de hacer progreso cuando se trata de resolver dilemas humanos, por qué cada generación sin excepción repite la lucha, los problemas y las dificultades de la generación previa. Entonces está la oposición a eso: el “misterio de la piedad” (1 Timoteo 3:16). Este es el notable secreto que Dios ha proveído, mediante el cual el cristiano es habilitado para vivir justo en medio de las presiones del mundo con toda su ilusión y todo su peligro, no para escaparnos de ellas, pero para negarnos a conformarnos a ellas y hacerlo en una forma amorosa, cortés. ¿Cuál es el secreto? Es el secreto de una vida impartida: “Cristo en vosotros, esperanza de gloria” (Colosenses 1:27b). Cristo en ti, disponible para ti ―Su vida, Su sabiduría, Su fuerza, Su poder para actuar, disponible para ti― para habilitarte a hacer lo que no piensas que puedes hacer en el momento, pero, cuando eliges hacerlo, encuentras que tienes las fuerzas para desempeñarlo. Ese es el misterio de la piedad, la doctrina más transformadora que jamás haya sido presentada al hombre, radical en su efecto. Entonces hay el “misterio de la iglesia” (Efesios 3:1-6), esa nueva extraña sociedad que Dios está construyendo, que ha de ser una demostración de un estilo de vida totalmente distinto frente a un mundo que nos está observando, y el cual ha de repeler el impacto del mundo sobre ella y, en cambio, ser un impacto sobre el mundo a su alrededor para cambiarlo. Aquellos que son llamados a enseñar esto en la congregación de la iglesia son administradores de ese misterio, confiados con él para mostrarlo y para ayudar a la gente a enfrentarse con los hechos de la vida sin temor y con favor, para que todos puedan experimentar tanto el éxtasis como la agonía de la experiencia cristiana.

Gracias, Señor, por estas profundas palabras que me ayudan a entender cómo la iglesia funciona. Ayúdame a apoyar a aquellos que enseñan y predican, y a soportarles por medio de la oración frente a Ti.




Aplicación a la vida

Sea que enseñemos o que estemos siendo enseñados, necesitamos saber los cuatro misterios revelados en, y sólo en las Escrituras. ¿Podemos identificarlos? ¿Estamos dando prioridad a aprender y compartir esta verdad transcendente?

Ray Stedman