31 marzo 2017

Autosuficiencia

Ya estáis saciados, ya sois ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinarais, para que nosotros reináramos también juntamente con vosotros! (1 Corintios 4:8)


La raíz del problema en Corinto era su amor de la sabiduría humana, su hambre por la aprobación del mundo y el orgullo que sentían de sus propios logros, por los cuales ellos sentían que se merecían esa aprobación. Hubo varias cosas que Pablo vio en Corinto que le dejó clara la situación. Había visto divisiones entre ellos. Aquí había una congregación dividida en pequeñas hermandades que se habían juntado alrededor de ciertos maestros. Entonces les estaban diciendo a todo el mundo qué iglesia tan estupenda eran, qué tremendas eran sus reuniones, y tomando crédito por ello ellos mismos, como si fuera algo que ellos hubieran pensado y planeado y obrado. Había conflictos celosos y disputas internas en la congregación y en el liderazgo y, finalmente, había un espíritu de satisfacción con ellos mismos. Estaban ocurriendo muchas cosas emocionantes, pero había una autosuficiencia y una satisfacción engreída por ser como eran.

¿Qué aspecto tienen los cristianos autosuficientes? Pablo indica que es un sentido de haber llegado. Te encuentras con gente así hoy en día. Hay algunos que parecen sentir que ya han llegado; han aprendido la completa verdad; no hay nada que les puedas decir que ellos ya no hayan aprendido; piensan de sí mismos como ricos.

Hay muchas cosas que le pueden dar a un cristiano un sentido de ser rico y hacerle autosuficiente. En Laodicea era a causa de las posesiones materiales. “Hemos sido incrementados con bienes”, dijeron, “y no tenemos necesidad de nada. Tenemos un presupuesto tremendo; tenemos abundancia de dinero; podemos hacer lo que queremos; ni siquiera necesitamos ya a Dios” (Apocalipsis 3:17a). Sentían orgullo por su prosperidad, y eso les dio un sentido de autosuficiencia, así que el Señor les tuvo que decir: “No tenéis ni idea de cómo sois en la realidad: sois pobres y ciegos, deplorables y desnudos, y espiritualmente indigentes”. La prosperidad puede causar eso en una iglesia.

A veces es la prominencia lo que da un sentido de autosuficiencia. Quizás asistes a una iglesia muy grande que es conocida en todo el mundo y que tiene una reputación como una iglesia misionera, una iglesia donde se enseña la Biblia, y la gente de la congregación pronto comienza a pensar: “Hemos llegado; ya no tenemos que hacer más esfuerzo”, y el orgullo de la autosuficiencia comienza a aparecer. En Corinto, sin embargo, estos no eran los problemas: el problema aquí era que eran autosuficientes en cuanto a poseer todos los dones del Espíritu; los tenían todos. Seguramente hay como 21 o más dones del Espíritu que pueden ser detectados en las Escrituras, y todos ellos estaban presentes en Corinto. Ahora eso es bastante asombroso, porque hoy en día se nos está diciendo que el problema con la iglesia es que no tiene suficiente sabiduría y práctica y experiencia con los dones del Espíritu. Pero aquí estaba una iglesia que los tenía todos. Tenían lenguas, y con ellas tenían milagros y sanaciones y profecías, además de mucho de lo que se consideraban dones menores: los dones de ayuda y administraciones, sabiduría y conocimiento, enseñanza, servicio y caridad. Todos los dones estaban presentes. Eso les estaba haciendo sentirse autosuficientes; se sentían ricos porque tenían todos los dones del Espíritu, así que estaban satisfechos con ellos mismos.

Estoy seguro que sus reuniones eran interesantes. Nadie quería quedarse en casa, porque les estaban ocurriendo muchas cosas, pero la iglesia estaba en peligro, y Pablo lo vio y les escribió para dejarles saber esto. Esa es la marca de un cristiano autosuficiente: el sentido de que hemos llegado.

Padre, gracias por el amor de un padre que reprende y disciplina. Has dicho: “Aquellos a los que amo reprendo y disciplino”. Ayúdame a purificar mi vida de lo que sea que introduzca un sentido de autosuficiencia y orgullo.

Aplicación a la vida

¿Ha resultado la autosuficiencia o la satisfacción propia de la abundancia en cualquier área de nuestras vidas? ¿Estamos al tanto de la seria erosión en nuestra alabanza y servicio? ¿Estamos listos para ser encaminados a un discipulado auténtico y efectivo?

Ray Stedman