Cuando la adversidad nos golpea (parte 6)

2 Samuel 22:3Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.

Uno de los peores errores que podemos hacer al encontrarnos en medio de la adversidad es el conformarnos con salir del paso, pues aunque eso pudiera generarnos un poco de tranquilidad, en realidad no tiene la identidad de Dios y su sello no va impreso en la respuesta que creemos recibir.

Dios tiene como característica el no ser escaso, por tal sus respuestas tienen la misma característica, pero así como las promesas de la Biblia tienen todas una condición, sus respuestas lo tienen también, es por eso que cuando recibimos una respuesta de Dios, tiene como reflejo la palabra de Dios y en cuanto a cuantitativo y cualitativo es simplemente perfecto, es eterno y no tiene nada relacionado con lo efímero.

Es por eso que cuando nos encontramos en medio de la adversidad, la palabra nos hace que debemos de encontrar un refugio en lo alto!, no en lo terrenal y no en lo común, nuestro refugio que es Él, debe de poner nuestro corazón a salvo de las laceraciones del mundo, debe de protegernos de ser heridos y sabe de eso justamente le quiero hablar un poco.

Los medios, la televisión y el humanismo, nos han enseñado a que somos víctimas, es de lo más sencillo para nosotros hoy en día sentirnos ofendidos por el más mínimo comentario, hoy en día todo mundo pareciera que quisiera encajar en alguna minoría y tener que verse atacado, ofendido ó simplemente menospreciado por alguien más, siendo que en realidad la intención de Dios es que seamos mayoría, pues nuestro papel es gobernar para Él y hacer cómo Él.

Imagínese si Yeshúa (Jesús) hubiera tomado en cuenta cada insulto que recibió desde que llegó a la tierra y empezó a enseñar acerca del Reino de su Padre ó de todo lo que pasó cuando fue apresado y flagelado ó bien si se hubiera puesto a llorar estando en la cruz porque uno de los delincuentes que estaban colgados junto a Él le cuestionara el ser hijo de Dios y retándolo a que se bajara de la cruz!, peor aún si al estar en el huerto de Getsemaní se sintiera ofendido por ver todos los pecados deliberados que habríamos de cometer y todas las acciones en contra del Reino que cometeríamos y de nosotros mismos!

Lejos de eso el corazón de Yeshúa (Jesús) tenía su refugio en lo alto, en la presencia del Padre, en donde las cosas se ven desde otra perspectiva y le voy a explicar cómo es que yo lo entiendo y espero esto lo ayude a ilustrarlo un poco.

Ha leído ó escuchado esa frase de “La Biblia es el único libro donde el Autor está presente todo el tiempo al momento de leerlo”?, yo lo veo de esta manera.

Muchas personas abren su Biblia al azar, con la intención de encontrar una respuesta de Dios ó una palabra que les consuele y se asombran cuando la reciben, pues creen que se trata de ellas y que es para ellas, pero en realidad la Biblia no es para nosotros ni se trata de nosotros, la Biblia la dejó escrita Dios para que le conozcamos, para que aprendamos de Él y sepamos quien es, para que por consecuencia de conocerle, le amemos (nadie ama a quien no conoce), y al amarle, le obedezcamos (nadie obedece a quien no ama, Juan 14:15), por tanto nuestro enfoque al leer la Biblia, debe (en mi personal opinión) ser de esta manera.

Muchas personas suelen identificarse con ciertos personajes de la Biblia, sobre todo aquellos que sufren como Job, pero recuerde esto, Dios nos dijo que nos hizo a imagen y semejanza suya, no a imagen y semejanza de Abraham, ni Noé ó Job, por tanto al leer la Biblia, debemos de leerla como si estuviésemos sentados en el regazo de Dios (esto obvio es una ilustración) y ver las cosas desde la perspectiva de Él, y no desde abajo cómo solemos hacerlo, ya que si lo hacemos de esta manera como le recomiendo, podremos ver sus intenciones (las de Dios), entender sus motivos y lo más importante, ver el propósito de todo lo que hacía con la vida de todos los héroes de la fe que describió en el libro donde nos revela su personalidad y su carácter.

Cuando nos atrevemos a ver las cosas como Dios las ve y dejamos de lado ese famoso “por algo hace Dios las cosas”, y es cuando sabremos a quien acudir en los momentos de angustia, sabremos refugiarnos en sus motivos y su visión que vienen de lo alto de modo que no habrá en nosotros la opción de sufrir ó de quejarnos, sino de saber que en lo alto, hay un motivo, claro, consistente y alineado a la palabra de Dios la cual es íntegra y expresa su voluntad, para que podamos seguir caminando no fuera de nuestro problema ó de nuestro sufrimiento, sino hacia una meta, un propósito y una identidad en aquel que nos amó al grado de dar su vida por nosotros, nota la diferencia.

Un refugio alto, tiene que ver con el hacernos inalcanzables a los embates de nuestro acusador y enemigo el Diablo, pero no como cobardes ó débiles, sino por vencedores que son llenos de una visión que lleva a un propósito y a una meta, suena repetitivo, pero es importante que lo tenga presente, para que no lo olvide y lo más importante, que lo lleve a la práctica.

Rene Giesemann