05 abril 2017

La diferencia entre creer y pensar

Mateo 25:21 Nueva Traducción Viviente (NTV) El amo lo llenó de elogios. “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”.

Espero no meterme en problemas al decir esto, pero me preocupa mucho cuando las personas hablan acerca de lo que les “inculcaron” acerca de Dios y de lo que llaman su “religión” y no porque yo me atreva a decir que estén mal ó que se equivocan, sino por el riesgo que corren de perderse a Dios y lo que Él tiene previamente deparado para quienes deciden hacerse hijos suyos.

Con esto me refiero a que ciertamente muchas personas piensan en Dios, y muchas personas tienen una idea de quien es Él, pero pocas personas le creen y muchas menos entran en comunión con Él y se lo voy a explicar un poco para que entienda la diferencia.

Pensar en Dios es tener una idea, un recuerdo ó un relato acerca de su persona, pero eso no quiere decir que creamos en Él, es así de sencillo como entender que la Biblia nos enseña que Yeshúa (Jesús) nos dijo que todas las cosas (esto incluye hacer milagros, levantar muertos, sanar enfermos, hacer multiplicaciones entre otras muchas cosas) haríamos nosotros y aún mayores si creyéremos en Él ya que Él va al Padre a interceder por nosotros, sin embargo seguimos creyendo y queriendo que esto sea algo para algunos cuantos llamados “especiales” y deciden hacerse lejanos de aquel Dios quien acercó su Reino de tal manera que en realidad es más difícil el evitarlo que el aceptarlo y adoptarlo.

Y ese mismo Dios (el Dios de la Biblia) nos dejó un ejemplo muy pero muy tangible de esto, en la famosa parábola de los talentos, había 3 siervos y Dios les dio dinero de acuerdo a sus capacidades, es decir a su conocimiento del amo y a su fe, y se los dio para que hicieran con dichos talentos lo mismo que Él hubiera hecho con ellos, el multiplicarlos, y justo eso fue lo que hicieron los 2 primeros siervos, pero el tercero hizo algo muy distinto.

Esta historia la puede ver en el libro de Mateo en el capítulo 25, el tercero de los siervos, pensó en lo grande y en lo asombros que era su amo, de hecho lo describe como alguien que recoge donde no esparce y cosecha donde no siembra, es decir tiene dones sobrenaturales y por ello tuvo miedo de fallar, pues se vio a sí mismo como pequeño, como inferior y como diferente de su amo y por ello decidió tomar el dinero que su amo le dejó y lo enterró en la tierra.

Cuando pienso en esto, pienso en las personas que tienen miedo de orar y piden que por favor y bajo ninguna circunstancia las pongan a orar, pues tienen miedo de fallar, de no ser elocuentes y de ser exhibidas, siendo que orar (hablar con Dios) debería de ser lo más natural en nosotros, de modo que no debería de haber impedimento alguno para ello, me encanta pensar en Yeshúa (Jesús) quien oraba al Padre y de decía: “que ellos (se refería a nosotros) sean uno contigo, como tú y yo somos uno”.

De esa misma manera la gente tiene muchos mitos, muchas historias y muchas ideas de quien es Dios y lejos de creer en ellas, solo piensan en ellas, pues no están seguras de estos pensamientos y les da miedo equivocarse y se quedan en el mediocre solo pensar, pues creen que serán juzgados por otros, como probablemente ellas juzgan a otros por lo que creen.

Pero piense esto, el amo de la parábola de los talentos, conocía perfectamente a los siervos, por eso no les dejó a todos la misma cantidad, sino como lo describe el texto, de acuerdo a su capacidad, pero con esto se refería a que veía en ellos la capacidad de hacer lo mismo que Él hacía, de modo que los 3 estaban perfectamente capacitados para multiplicar el talento que se les había puesto en sus manos, solo que uno prefirió pensar que creer y se perdió de la oportunidad de imitar a su amo y hacer como éste había dicho.

Así les pasa a muchas personas hoy en día, muchas personas piensan cosas de Dios, pero realmente no las creen, muchas personas piden cosas que quieren, pero en realidad MUY POCAS se entienden a sí mismas en la presencia de Dios, de modo que se pierden de la oportunidad de ser transformadas de regreso a su imagen y a su semejanza al estar en su presencia, salen de ese lugar imaginario de la misma manera como entraron, pues tuvieron un encuentro también imaginario con quien pensaban que era Dios en vez de entablar una relación y una conversación con el Dios que se autodenomina “el Dios Vivo” y no permiten que éste ponga de su vida en ellas.

La respuesta la fe, es el cumplimiento de la palabra de Dios, es una gran recompensa, es el entrar al constante celebrar de Dios su triunfo sobre la muerte y sobre Satanás quien hace más de 2,000 años dejó de tener autoridad sobre la tierra, pero pensar en Él no es suficiente, pero si no conocemos su palabra, tampoco le conoceremos a Él, lo ha pensado?

Hay detalles que pudieran parecer sencillos, pero no lo son, la Biblia no es un libro difícil de leer, eso es un engaño de nuestro adversario el Diablo, quien pretende mantenernos mareados y distraídos en nuestros pensamientos, generalmente quienes nunca se han atrevido a leerla, son quienes opinan eso, piense que si Dios quisiera hacernos ajenos a su palabra, no nos hubiera dejado un libro, sino una compleja fórmula matemática, sin embargo nos dejó un libro lleno de ejemplos repetitivos acerca de quien es Él y de cómo podemos parecernos a Él, para que podamos ejercer su poder, multiplicar los talentos que nos dejó y hacer su voluntad, no lo cree?

Rene Giesemann