Cuando la Palabra excluye a los que no creen

Romanos 8:28 Nueva Traducción Viviente (NTV) Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.

Me maravilla pensar como las personas creen en Dios solo cuando les conviene, es decir, cuando las buenas cualidades de Dios salen a relucir, y sin darse cuenta, se marean y se engañan con citas bíblicas que parecieran que pueden tomar “prestadas” para beneficiarse de ellas cuando así les place.

Curiosamente la palabra de Dios es excluyente lejos de ser incluyente, pues aunque el beneficio es para todo aquel que la conoce y la ama, el requisito para su aplicación en nuestra vida es su conocimiento y su ejercicio, por ejemplo, nadie que no haya nacido de nuevo, es decir, reconocido su vida de pecado y la necesidad de un salvador y Señor (entendiendo por salvador alguien que nos rescate de nuestra manera de vivir y Señor alguien que nos gobierne y nos rija), podrá tener acceso a los beneficios de la palabra, pues antes de eso, somos solo criaturas de Dios, pues Él nos creó, pero cuando nacemos de nuevo y le hacemos nuestro salvador y Señor, nos hacemos hijos y es entonces cuando su palabra empieza a cobrar sentido en nosotros, adicionado que cuando nacemos de nuevo recibimos ese espíritu que nos permite escuchar a Dios y nos permite recibir la revelación que el Espíritu de Dios tiene para nosotros.

Las personas piensan que porque Dios es bueno y tiene buenas intenciones para nosotros, interviene a favor de sus vidas como un bienhechor incógnito y que todo el tiempo “por algo” hace cosas en las vidas de quienes no viven en la consciencia de la presencia de Dios y quienes nunca lo involucran en sus asuntos, pero sabe, esto no es así.

Entiendo que esa famosa frase de “Dios por algo hace las cosas” se deriva de la cita de hoy, y esta cita nos enseña que Dios hace que todo tanto lo bueno como lo incómodo que pasa en nuestras vidas tiene una razón de ser y un propósito en nosotros, y sabe, es cierto, pero si termina de leer la cita, esta cita lejos de incluirnos a todos, tiene una condición, la cual la mayoría de las personas ignora, pues dice que esto de que las cosas buenas y malas nos ayuden tiene 2 condiciones, primeramente que solo aplica para quienes aman a Dios, y eso de amar a Dios es mucho más de apretar los ojos y alguna otra parte de su cuerpo con la intención de “sentir algo” por Él, sino que tiene que ver con conocerle y obedecerle (Juan 14:15)  y segundo dice a aquellos que son llamados según el propósito que Dios tiene para ellos y es ahí donde la mayoría titubea y se detiene.

Qué ó cuál es ese famoso propósito que Dios tiene para nosotros?, cómo se le hace para encontrarlo y entenderlo?, y qué pasa si no estoy de acuerdo con ese propósito que Dios tiene, ó simplemente no me gusta?, estoy seguro que muchos de estos pensamientos ya pasaron por su mente y probablemente por su corazón y entre más lo piensa, más imposible ó más turbio lo ve, pero no se preocupe, este escrito no es para hacerle la vida más difícil, sino todo lo contrario.

El plan de Dios para nosotros es sencillo y fácil de entender, primeramente quiere que pasemos a ser de casa, para ello debemos de nacer de nuevo y dejar de comportarnos como ajenos y empezar a comportarnos como hijos, segundo, quiere quitar nuestra mente de pecar, pero no para que seamos buenos, sino para que empecemos a actuar a favor del Reino que heredaremos, tercero, nuestro papel es el alcanzar a otros y compartirles de la vida gloriosa que Dios nos da para que puedan ellos vivirla también, esto es hablarles del evangelio ó bien de la vida de Yeshúa (Jesús).

Dentro de eso, todo se torna más sencillo e interesante, hay 5 ministerios, 9 dones y una docena de frutos que habremos de desarrollar(no por medio de nuestro esfuerzo, sino por medio del Espíritu de Dios), y por mientras nos enfoquemos en que nuestra voluntad y nuestros deseos sean la añadidura y no el tema central de nuestra oración, sucederá que todo lo que nos acontezca, tanto agradable, como difícil de comprender, ayudará a lo que Dios había planeado para nosotros y a completar la obra que le estamos permitiendo hacer en nosotros, así nuestra vida pasará de ser una de altibajos a una vida con propósito, con rumbo y con una dinámica constante e increíble, ó bien puede seguir haciéndole como hasta hoy y batallar cada vez que su fe decaiga y entrar y salir constantemente de la presencia y de la voluntad de Dios.

Rene Giesemann

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