La fidelidad de Dios

Hay momentos que parecen como que Dios no se mostrara, momentos en que su pueblo ha quedado avergonzado y desesperado, pero la historia aún no había terminado. (La cruz fue uno de esos momentos). De lo que no nos damos cuenta cuando estamos en medio de la crisis es que el propio honor de Dios está en juego.

A través de toda la Biblia vemos que él tuvo gente cuya fe, firme como una roca, probó su fidelidad aún en las circunstancias más difíciles. Esos siervos sin ninguna vergüenza comprometieron al Señor a actuar, poniendo Su honor en juego mientras confiaban en que él los libraría.

¡SIGUE HACIA ADELANTE!
Considera el ejemplo de Moisés en el Mar Rojo, una situación humanamente imposible. Israel estaba escapando del ejército egipcio, encerrados de un lado por el mar y del otro por las montañas. Moisés ya había profetizado que Dios guiaría a Israel a la Tierra Prometida y ahora, la reputación del Señor estaba en juego ante todos.

¿Cuál fue la reacción de Moisés ante esta crisis? Con el vasto mar frente a él, exclamó: “¡Hacia adelante!” Moisés, tenía tanta fe en el cuidado de Dios, y tanta confianza en su palabra de guiar a Israel a su promesa, que declaró: “Yo sé que el Señor es fiel y voy a actuar de acuerdo a su palabra”.

DISPUESTO A HACER EL LOCO
Piensa en las consecuencias de tal fe. Si el Mar rojo no se hubiera abierto milagrosamente, Moisés hubiese sido tomado como un loco. Los Israelitas habrían vuelto a la esclavitud, y Dios nunca más habría sido digno de confiar. Sin embargo todos sabemos lo que ocurrió: Cuando Moisés extendió su mano, las aguas se dividieron, y el pueblo cruzó sobre tierra seca. Yo te aseguro que ninguno que confía plenamente en Dios será avergonzado. Dios traerá liberación en sus promesas por amor de su nombre.

“Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea” (Salmo 89:8).

David Wilkerson