06 julio 2017

¿En qué momento lo dejó de hacer?

Apocalipsis 2:4 Nueva Traducción Viviente (NTV) Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!

Para muchos la palabra religiosidad tiene una relación con las personas que se pasan el tiempo metidas en una iglesia ó en una comunidad, como si Dios fuera alguien maligno ó alguien que quiere cuartar ó menguar nuestras posibilidades de ser felices, sin embargo esas mismas personas que opinan que pasar “demasiado” tiempo con Dios y que tachan a otros de ser religiosos, son aquellas que inventan mitos y cosas que no son acerca de Dios al grado que se convierten en víctimas de sus propios pensamientos y su propia teoría de quien es Dios para luego vivir frustradas porque no consiguen que su propio dios que han creado les de todo aquello que quieren ó esperan.

La verdad es que Dios espera mucho de nosotros, pero poco de lo que pensamos, las personas suelen tener la falsa idea de que Dios les va a demandar de sacrificios, de dejar las cosas que les gustan ó va a venir a pedirles que vivan una vida de extremo recato y pasos amargos, pero eso no es lo que dice la Biblia y eso no es lo que Dios nos ha demostrado que quiere.

Dios espera de nosotros que le creamos, que aprendamos de Él y que lejos de vivir en el aburrido y frustrante no hacer, pasemos tiempo en la dimensión de lo imposible, del todo se puede y de lo extraordinario, es eso de lo que la Biblia nos habla y es por eso que Dios justo en el libro de Apocalipsis nos dice que tiene en contra nuestra que hemos dejado nuestro primer amor, es decir el tiempo en el que amábamos a Dios por quien Él es y no por lo que nos da y ese amor lo entendíamos tan vasto que no teníamos reparo en compartirlo, pues entendíamos que era más importante la fuente que la bendición misma.

Sin embargo, nos hemos hecho víctimas y esclavos de nuestras propias teorías y pensamientos, estamos llenos de requisitos que en realidad no conocemos ni tampoco pensamos cumplir, sin embargo nos aferramos a la idea de que ese es Dios y nos convertimos en religiosos de nuestra propia forma de pensar al grado que nos esclaviza y hace menguar nuestra fe.

Dios nos dice que su yugo es fácil es decir que no hay carga en Él, todo lo que tenemos que hacer es conocerle, amarle porque le conocemos y vivir convencidos de lo que creemos, solo eso, nada de dejar de hacer cosas, nada de sacrificarnos y andar haciendo mandas ridículas, nada de andar castrando a otros ó dejarnos castrar por otros en nuestras formas de vivir, Dios es tan poderoso que puede poner en nosotros el querer como el hacer (Filipenses 2:13), si estamos dispuestos a dejarnos conquistar por Él, y dejar de lado nuestra religiosidad.

La Biblia no es un libro de restricciones ni prohibiciones, la Biblia es un libro de recetas asombrosas que nos llevan a darle gloria a Él y por consecuencia éxito en todo lo que emprendamos, es un libro que nos enseña que no hay una gloria siquiera semejante a la otra de modo que nunca nos aburriremos porque en Dios las cosas son nuevas y exitantes todos los días, pero por alguna vez recurrimos a lo repetitivo y a lo conocido, aunque sepamos en nuestro corazón que eso no regresará.

No me asombra que Dios nos haya llamado hombres de “dura cerviz” ó “cabezones” como lo diríamos en este tiempo, porque ofreciéndonos lo insólito preferimos lo convencional y lo simple, y tristemente eso es lo que ocupa nuestra oración, el salir del paso, el no tener problemas y el tener la mayor cantidad de tranquilidad posible, aunque nada de lo que hiciéremos trascienda ó tenga un propósito mayor que el no tener de qué preocuparnos ó el no tener que esforzarnos.

Me emociona la cita de hoy, pues justo antes de describir lo que viene, Dios nos recuerda que no se trata de nosotros, sino que se trata de Él, y de cómo Él pretende glorificarse a sí mismo por medio de manifestarse a través nuestro, cuando?, justo a partir de este momento, pues sin el conocimiento de Dios, nos será imposible amarlo y sin amar a Dios difícilmente conoceremos a nuestros prójimos, pues conoceremos solo sus palabras y sus hechos, pero necesitamos del Espíritu de Dios para conocer sus corazones y poder empezar a amarlos, y para ello solo tenemos que hacer como dice Salmos 46:10, estar quietos y observar que Él es Dios, pues nuestras fuerzas propias de poco nos sirven en un universo infinito.

Hoy lunes le quiero invitar a que se tome el tiempo de meditar en ello, pues llegará el día, donde esté usted parado frente a Dios y llegará el día en el que Él le haga este cuestionamiento y sería terrible no tener nada que responderle, pues solo tendría que asentir, pero sabe, lejos de sentirse mal, Dios le dará la oportunidad de cuestionarle esto no porque sea un reclamo, sino para mostrarle que aún tiene oportunidad y que aún es tiempo para que haga las cosas al modo de Él y deje de hacerlas al modo suyo, para que empiece a vivir a tener los resultados que Él le promete y no los que usted ha sembrado y tenga que cosechar de manera triste y escasa.

Como le decía, Dios no va a venir reclamarle, va a venir a exhortarle a que se ponga las pilas y le conozca le ame y haga como Él ha planeado para usted y para mi.

Rene Giesemann