11 agosto 2017

Baja de la montaña

“El pueblo se juntó alrededor del tabernáculo de reunión. Ellos murmuraron en contra de Moisés y Aarón e incluso se culpaban unos a otros diciendo: ‘Es tu culpa’. La plaga había comenzado y multitudes morían. Aarón tomó el incensario desde el altar de Dios y corrió en medio de la congregación. Mientras estaba allí, entre los vivos y los muertos, a favor del pueblo, la mortandad se detuvo” (Ver Números 16:41-48).

Vemos en este pasaje una imagen poderosa e importante de gran parte de la Iglesia moderna de hoy -y de nosotros mismos- buscando perpetuamente permanecer dentro, en el “tabernáculo de reunión”, encerrados en una mentalidad de “nuestras necesidades son tan grandes y la gente de afuera, los paganos, los que 'no son salvos' son tan malvados.”

CRISTIANOS EGOCÉNTRICOS

La congregación egocéntrica se queda dentro, sin tiempo, energía o pasión para llevarla hacia afuera debido a las batallas que se desarrollan dentro de las cuatro paredes de la iglesia. El ritual religioso le ha puesto el pie en el cuello a cualquier iniciativa redentora y la iglesia se está muriendo. Los clichpés han reemplazado a la pasión. El racionalismo ha ahogado a la revelación. Hay una jerarquía religiosa, pero no hay verdaderos héroes.

Los discípulos estaban en el Monte de la Transfiguración de pie en la presencia de Jesús. La gloria de Dios los rodeó en medio de una revelación profética asombrosa. Pedro anunció triunfalmente lo que tristemente se convirtió en el clamor de la congregación, el himno para cientos de miles de creyentes modernos: “Es bueno que nos quedemos aquí. Construyamos tres tabernáculos para morar y permanecer aquí.”

SE UN HÉROE PARA DIOS

El pueblo quería permanecer en “el tabernáculo de reunión” y Pedro quería morar en el Monte de la Transfiguración. Sin embargo, al pie de la montaña, hay un hombre atormentado y cautivo, desesperado y abandonado por todos, que necesita que un héroe descienda de la montaña para traerle liberación.

Carter Conlon

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