Menús de cabecera

31 agosto 2017

¡Traigan de vuelta al rey!

“Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón. Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey? Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?” (2 Samuel 19:9-11).

El rey David, como un tipo de Cristo, estaba enviando un mensaje a aquellos con influencia espiritual y autoridad: “¿Por qué son ustedes los últimos en traer de vuelta al rey?”

Ese debe ser el clamor de todos nuestros corazones hoy también: “¡Traigan de vuelta al rey!” El llanto dura una noche, pero tú y yo tenemos la esperanza de que, como fue el caso con David, nuestra nación reconocerá lo que ha sido perdido ¡y volverá a traer de nuevo al rey! ¡Traigan de vuelta al rey que sana, que libera, que da la vista! ¡Traigan de vuelta al rey que abre las puertas de la prisión y pone un cántico nuevo en cada corazón! ¡Traigan de vuelta al rey a nuestras calles, a nuestras escuelas y a nuestras universidades!

Por supuesto, esto comienza contigo y conmigo, en nuestras vidas personales. Debemos bajar de nuestros tejados y quitar los ojos de las cosas en las que no deberían estar puestos. Donde hemos fracasado, donde nos hemos desviado o hemos perdido el celo por el reino de Dios, ¡traigamos de vuelta al rey! Donde nuestro corazón por los perdidos y los pobres se ha enfriado ¡traigamos de vuelta al rey! ¡Y les aseguro que cuando el rey llegue a casa, habrá gozo, danza y gritos de victoria como nunca los hemos conocido! ¡Aleluya!

Carter Conlon