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13 septiembre 2017

Permaneciendo firmes

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. [Pero] el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas...Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos” (2 Timoteo 4:16-18, énfasis añadido).

Cuando Pablo usa la palabra “pero” en este pasaje, Él simplemente quiere decir: “a pesar de”. Él nos está diciendo: “El Señor estuvo junto a mí y me fortaleció a pesar de todos los tiempos difíciles que enfrenté”. Pablo sabía que si él se acercaba al Señor, Cristo lo honraría poniéndose junto a él.
De hecho, el apóstol estaba declarando: “En todo lugar donde volteaba, había problemas y angustia. Sin embargo, cuando otros me decepcionaban, cuando estaba solo y todo lo que podía ver era tiempos difíciles, el Señor venía a mí y derramaba su fortaleza en mí. Él me libraba de mis temores. Él me daba la seguridad de que él me guardaría de toda obra mala y que él continuaría guardándome hasta llegar al cielo”.

Pablo fue impactado al ver que sus hijos espirituales captaron esta idea de “pero” en sus vidas. Año tras año, él veía al Señor fortaleciéndolos y permitiéndoles permanecer firmes, inclusive en medio de los tiempos más difíciles.

Amado, no puedes obtener este tipo de seguridad y fortaleza en ningún otro lugar fuera de la presencia del Señor mismo. Sabemos que Pablo estaba en constante comunión con Cristo por medio de la oración, y por eso ni las noticias malvadas ni las pruebas podían sacudirlo. Cada vez que Pablo se enfrentaba a otra terrible prueba, él se escapaba a la oración, corriendo a Jesús para dejar las cargas de su corazón.

David Wilkerson