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06 octubre 2017

El elevado precio del compromiso

Las dos hijas de Lot concibieron de su padre. (Génesis 19:36)

Antes de este incidente, estas dos muchachas eran físicamente vírgenes, pero estaban ya pervertidas en sus mentes. Hacía ya mucho que se habían acostumbrado a la obscenidad y habían sido inevitablemente seducidas, de modo que en la cueva, en lo alto de las montañas, se aferraron a las más leves excusas, y la historia termina con una orgía repugnante de borracheras e incesto. Lot no tuvo otra cosa que no fuese un profundo dolor como resultado de sus años en Sodoma. El Señor dijo: “porque todo aquel que quiera salvar su vida, la perderá” (Mateo 16:25a). De manera que Lot, deseando sacarle el mejor partido a ambos mundos, lo perdió todo convirtiéndose durante un tiempo en la imagen del cristiano que “será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3:16b). No tiene otra cosa que no sean años perdidos en los que pensar y toda una eternidad por delante. Cuando intenta usted obtener lo mejor de los dos mundos, destruye usted a otras personas además de a sí mismo. ¿Cuál fue el más agudo dolor que sintió Lot en su corazón al despertarse allí en la cueva en las montañas y enterarse de lo que había sucedido? ¿Cree usted que fue sufrimiento por la riqueza perdida, por su honor perdido, por su mente turbada? ¿No cree usted que la más grande y más profunda herida de todas en el corazón de este hombre fue el reconocer lo que había hecho a sus seres amados en Sodoma, a sus hijas y a su mujer?

Vuestros hijos os están observando a vosotros padres y son testigos de vuestra respectabilidad exterior, vuestro deseo de tener la razón y de hacer el bien. Pero en el caso de algunos de vosotros, también ven que la cosa de más valor en vuestra vida es obtener ganancias o disfrutar los placeres. Se dan cuenta de que sacrificaréis rápidamente el ir a una reunión de oración por una noche de diversión, que estáis siempre dispuestos a conseguir un sueldo superior, sean las que fueren las consecuencias para la familia en términos de nuevas condiciones o nuevos círculos de amistades. Ven que aquellas cosas por las que os sacrificasteis y por las que estáis dispuestos a escatimar y ahorrar no son las misiones o la iglesia o la obra de Dios, sino un coche nuevo, una televisión nueva, muebles más atractivos, unas vacaciones más largas o un hogar pretencioso. Ellos están observando y ven todas estas cosas.

Poco a poco los hijos van perdiendo el interés en la Biblia y en la iglesia. Entonces deciden prosperar en el mundo y ganarse el respeto de Sodoma, sin importar las restricciones morales que tienen que tirar por la borda para conseguirlo. Este es el motivo por el que vemos la tragedia en los hogares cristianos en los que los hijos se están apartando de Dios. Y el profundo dolor de sus corazones será que, a pesar de que ellos todavía tienen su propia fe, debido a su compromiso han perdido a sus hijos. Esta trágica historia de Lot está sucediendo aquí y ahora, en las modernas Sodoma y Gomorra en las que vivimos.

Padre, gracias por esta dura, pero amorosa advertencia de la vida de Lot. Ayúdame a saber tomar decisiones que tendrán un resultado en aquellos a los que quiero de que vean y desean todo lo que Tú eres y todo lo que Tú provees para aquellos que te siguen.

Es preciso que recordemos siempre que no vivimos en aislamiento. ¿Meditamos nosotros en nuestras opciones, conscientes de que la dirección que sigamos tiene graves consecuencias que afectan a otras personas?

Ray Stedman
www.raystedman.org