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28 noviembre 2017

Bien vestidos y no a medias

Efesios 6:13a Nueva Traducción Viviente (NTV) Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura...

No me puede dejar de sorprender por un lado como nuestros pensamientos alejados de la palabra de Dios, nos pueden poner en un plano completamente opuesto a la voluntad y a la opinión de Dios., ¿lo había pensado?

La biblia nos enseña que el diablo a quien denomina como nuestro “adversario” no tiene otra intención que robar, matar y destruir y con esto se refiere a nuestra fe y le quiero poner un ejemplo pequeño y sencillo, pero de gran trascendencia, ponga mucha atención.

Cuando Adán y Eva deciden comer del fruto prohibido, mueren espiritualmente de manera inmediata y esto significa lo siguiente, al morir espiritualmente, pierden la capacidad de escuchar a Dios, de modo que de pronto escuchan a Dios “a lo lejos”, es decir ya no perciben su presencia pues perdieron el espíritu que les conectaba con Dios y que les permitía escucharle.

Aunado a esto, empezaron a ver cosas que antes no percibían pues carecían de importancia a causa de la abundancia de Dios, de modo que se vieron desnudos, es decir vieron el poco valor que había en ellos a causa de su humanidad y falta de espiritualidad, piense esto, no había nadie más que ellos dos en todo el edén y sin embargo sintieron vergüenza y buscaron con qué taparse, si lo vemos con los ojos de la lógica espiritual esto es completamente absurdo, tanto que Dios tuvo que preguntarles “y ¿quién te dijo que estás desnudo?” Génesis 3:11.

Así nos sucede con muchas otras cosas, sufrimos de la carencia de cosas que no necesitamos, pero que el mundo (el diablo en su dominio) nos hace creer que necesitamos y sufrimos al no verlo posible de manera natural, sentimos un vacío, una angustia y nos quebrantamos en nuestra fe y le damos gusto a nuestro adversario por haber caído en su juego de nuevo.

Para esta desnudez Dios nos dejó una solución, una armadura que más que cubrirnos, nos protege de todo ataque del diablo, de manera que nuestra identidad como hijos de Dios no se vea afectada, pero sobre todo que nuestro papel en este mundo y en este tiempo no se deje de cumplir, pues eso es primordial en nuestra fe, ¿lo ha pensado?, de qué nos serviría seguir en esta vida sin perseguir un propósito específico, ¿no lo cree?

Lo importante de esta armadura, es que no podemos usarla solo en partes, es parte de un “kit” completo, que si no lo llevamos completo, corremos el riesgo de ser lastimados en nuestra fe y claudicar, eso le ha pasado a muchos, que lejos de haber vivido la promesa, se han dejado, robar, matar y destruir y dado un paso atrás en su fe, para vivir llenos de culpa y condenación.

Me emociona el hecho de pensar que Dios es un Dios que lo demanda todo y no se conforma con nada a medias, empezando por nuestro corazón, pero no nos demanda ni exige sacrificios, sino nos pide la oportunidad de enamorarnos y conquistarnos hasta que le demos la oportunidad de ser suyos y llevarnos a esa plenitud que no solo es constante sino creciente.

Piense que Dios pretende llevarnos a ser perfectos (Filipenses 1:6), pero necesita protegernos en ese proceso de perfeccionamiento, y por tanto necesita que usemos la armadura completa, aún cuando al principio parezca quedarnos grande, pero que usaremos con gran orgullo cuando nos hayamos dejado llevar por Dios al lugar que lo planeó desde el principio de los tiempos.

Rene Giesemann