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13 noviembre 2017

«El jefe adorado de toda su familia»

«Don Juan Rafael Mora nació el año de 1814. Fueron sus padres don Camilo Mora y doña Ana Benita Porras, ciudadanos acomodados; pero este último honrado patricio, debido a su absoluta buena fe en el comercio, murió casi insolvente, dejando sin recursos a una numerosa familia, compuesta, además del hijo mayor, que lo era don Juan Rafael; de don José Joaquín, que después fue general en jefe de los ejércitos centroamericanos en Rivas; de don Miguel, y de siete mujeres, todas acostumbradas a una vida holgada y confortable. Veintiún años tenía don Juan Rafael Mora cuando perdió a su padre, y aquí comienza a exhibir el futuro presidente una de tantas virtudes que lo hicieron tan querido y popular. El joven comerciante había logrado acumular... una mediana fortuna. Así es que la sorpresa de los acreedores del difunto don Camilo fue grande cuando se presentó el ado­lescente don Juanito (que así se lo comenzaba a llamar) en la reunión que para dividirse los bienes de su deudor celebraban, y les manifestó que él venía a pagar todas las deudas del difunto.... En efecto, satisfizo al contado lo que pudo, y lo que no, lo arregló a plazos, constituyéndose único deudor y dando brillantes garantías.

»Desde ese momento el joven Mora fue el jefe adorado de toda su familia. A fuerza de trabajo ímprobo, y favorecido por la fortuna, pronto llegó a ser uno de los hombres más ricos del país....

»[Ya que] había jurado hacer las veces de padre, no sólo de sus nueve hermanos, sino aun de los hijos de esos hermanos, ... el generoso joven, que no se cansaba de hacer sacrificios por los suyos, [recogió, alimentó y educó al] que estas líneas escribe, que era hijo de doña Mercedes Mora, la mayor de las hermanas, que murió a la edad temprana de diecinueve años... dejando tres hijos pobres y desvalidos, pues ya eran huérfanos de padre.... Cumpliendo el juramento que había hecho de no casarse, para no dar una madrastra a sus protegidos, y que sólo formaría una nueva familia cuando hubiera establecido a todas sus hermanas, [don Juan Rafael] permaneció soltero [hasta] 1847 [cuando ya] todos sus hijos e hijas adoptivos (con excepción de una, que era paralítica) se habían casado bien. Por tal razón, satisfizo ese año los impulsos de su corazón, enlazándose con la buena, instruida y entonces bella joven doña Inés Aguilar y Coeto, hija del ex-Presidente de Costa Rica don Manuel Aguilar.»1

Así le rinde un afectuoso homenaje familiar don Manuel Argüello Mora, escritor, educador y magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, a su tío don Juan Rafael Mora Porras, que llegó a ser Presidente de la República. Quiera Dios que influya en nosotros tal como, al parecer, influyó en aquel primer mandatario el siguiente consejo del apóstol Pablo a Timoteo, su hijo espiritual: «Reconoce debidamente a las viudas que de veras están desamparadas. Pero si una viuda tiene hijos o nietos, que éstos aprendan primero a cumplir sus obligaciones con su propia familia y correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios.»2

Carlos Rey
www.conciencia.net

1 Manuel Argüello Mora, Obras literarias e históricas, 1a . ed. (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1963), pp. 21-23.
2 1Ti 5:3-4