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28 diciembre 2017

Escribir cartas

Leer: 2 Corintios 3:1-6

Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres (v. 2).

Mi madre y su hermana practican un arte en proceso de extinción: escribir cartas. ¡Se escriben con tanta regularidad que uno de los carteros se preocupa cuando no tiene nada que entregar! Sus cartas están inundadas de temas de la vida, alegrías y tristezas, y cuestiones cotidianas de amigos y parientes.
Me encanta pensar en este ejercicio semanal de estas mujeres de mi familia, ya que me ayuda a apreciar aun más las palabras de Pablo respecto a que los seguidores de Jesús son «carta de Cristo […], escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo» (2 Corintios 3:3). En respuesta a los falsos maestros que trataban de desacreditar su mensaje, instó a los creyentes a continuar siguiendo al Dios vivo y verdadero, ya que sus vidas transformadas serían un testimonio más poderoso de la obra del Espíritu a través de su ministerio que cualquier carta escrita.

¡Qué maravilla que el Espíritu de Dios en nosotros escriba una historia de gracia y redención! Por más significativas que puedan ser las palabras escritas, nuestras vidas son el mejor testimonio de la verdad del evangelio; una compilación de compasión, servicio, gratitud y gozo. A través de nuestras palabras y acciones, el Señor difunde su amor vivificante. ¿Qué mensaje podrías enviar hoy?


Señor, habla a través de mi vida hoy.
Somos cartas de Cristo.

 Amy Boucher Pye