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07 diciembre 2017

¿Tenemos lo que se necesita?

Esta confianza tenemos mediante Cristo para con Dios. No que estemos capacitados para hacer algo por nosotros mismos; al contrario, nuestra capacidad proviene de Dios, el cual asimismo nos capacitó para ser ministros de un nuevo pacto. (2 Corintios 3:4-6a)


El nuevo pacto es un tema muy importante. Si yo tuviese que mencionar la verdad más importante en la Palabra de Dios, aparte de la deidad de Cristo, diría que es esta verdad: que Dios nos ha dado el nuevo pacto, la nueva provisión de vida para Su pueblo. Pero lo que yo encuentro que más falta en la iglesia por todo el mundo hoy es el conocimiento y la comprensión de esta manera de vivir.

Pablo está hablando acerca de la confianza, y muchas personas en el mundo están intentando sentir confianza. Cuando ponemos la televisión o escuchamos la radio, estamos siendo constantemente bombardeados por sugerencias acerca de cómo podemos convertirnos en una persona autosuficiente, confiada, capaz y bien adaptada, capaz de enfrentarse con la vida. Hay toda clase de enfoques, y casi todos ellos tienen que ver con la misma base. La confianza, se nos dice, debe proceder de nuestro interior. Usted tiene que arreglárselas para de alguna manera encontrar en usted el poder para destacarse y ser un éxito. Usted puede aumentar su confianza por medio de cursos que puede usted seguir y de habilidades que puede usted desarrollar. Así es como demostrará usted ser un individuo con éxito. El mundo entiende, de manera bastante apropiada, que tiene usted que tener un cierto grado de confianza. Las personas que no tienen confianza se sienten inseguras y van por la vida torpemente, sin causar jamás una buena impresión a nadie, y están siempre fracasando.

Por lo tanto, la gran cosa que debemos de tener como objetivo es lograr tener un gran sentido de confianza.

Este nuevo pacto acerca del cual habla Pablo es totalmente diferente a ninguna otra cosa que sepa el mundo. El mundo diría que Pablo fue un éxito porque estaba haciendo lo mejor que podía para entregarse totalmente a mobilizar todos sus recursos y sus considerables habilidades para servir a Dios con todo su corazón. Pero si usted le preguntase a Pablo, él nunca diría eso, diría que no había nada que saliese de él. Y no es que esté sencillamente siendo modesto; él dijo en serio: “Yo no hago esa clase de contribución, ni mucho menos; todo procede de Dios. La habilidad que es evidente en mi ministerio, los cambios que se producen en las vidas de las personas por lo que yo soy y a donde voy no tienen nada que ver con mis habilidades o capacidades naturales. Todo ello procede de Dios obrando en mí”. El antiguo pacto es Pablo intentando hacer lo mejor a favor de Dios; el nuevo pacto es Dios haciendo lo mejor por medio de Pablo. ¡Qué gran diferencia es esta! Esta es la gran verdad que necesitamos aprender. Esta es la verdad acerca de todos los cristianos, no solo de los apóstoles. Todos somos ministros de Cristo; no existe una clase especial que ha sido dedicada solo a los ministros. También usted ha sido llamado a ser un ministro del nuevo pacto, dependiendo de Dios que obre por medio de usted, no de su habilidad personal para hacer algo por Él.

Señor, concédeme que pueda entender esta verdad y, contando contigo, descubrir Tú habilidad para cambiar, sanar, restaurar y perdonar por medio de mí.

¿Cuál es una de las verdades más importantes en la Palabra de Dios que falta en la iglesia por todo el mundo? ¿Podemos explicar con claridad la vida diferente en el nuevo pacto?

Ray Stedman