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11 enero 2018

Bien vestidos y no a medias (parte 7)

“Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios.” Efesios 6:17 Nueva Traducción Viviente (NTV)

El caminar por fe se torna un asunto difícil en el momento que pretendemos que Dios nos ayude y nos atienda solamente pensando en el aquí y en el ahora, lamentablemente, muchas personas pretenden tener una relación solamente con un Dios circunstancial que atiende eventos y asuntos en lo particular, pero al que no permiten que se haga parte de su vida o de su eternidad.

Es interesante pensar que la mayoría de las personas no vivimos con la vista puesta en la eternidad, es decir no entendemos que nuestro propósito va más allá de solo tener un trabajo, mantener una familia y no sufrir mucho, es por eso que el alabar y el honrar a Dios nos es tan difícil, pues no vemos el sentido de un Dios tan grande en circunstancias tan pequeñas, pero es por eso mismo que nos perdemos de todas las promesas emocionantes de la biblia y los beneficios que Dios tiene para nosotros.

De hecho, el vivir y el ver las cosas de manera tan circunstancial nos hace pasar por alto el asombroso regalo de la salvación, nos hace ignorar por completo y de manera prácticamente arbitraria la salvación que Jesús nos vino a entregar por medio de su muerte y resurrección y es por eso que vivimos de esa manera tan desentendida de los asuntos de Dios, pues no entendemos y parece que no nos interesa para que nos serviría un pase VIP a esa eternidad que no terminamos de entender, ¿lo había pensado?

Pero por favor haga un alto junto conmigo, esto no se lo digo con la intención de hacerle sentir mal y no se lo digo con la intención de condenarle, si lo nota, estoy incluido en esta reflexión, todo el tiempo, todos los días estoy en el mismo ejercicio que usted debería de estar, en ese reflexionar para qué estoy aquí y qué sentido tiene el que siga tratando de esforzarme por vivir cada día mejor y cada día más de la mano de Dios, pues si lo hago solo por un beneficio temporal y efímero, le aseguro que claudicaría como muchos lo hacen.

Es por eso que me emociona que Dios haya contemplado la salvación como casco, que va sobre la cabeza, pero no solamente para que pensemos en el todo el tiempo, sino para que proteja nuestra mente de todos los pensamientos externos que nos abordan día a día, minuto a minuto y la manera de empezar a hacer uso de ese casco, no es otro más que pidiendo a Dios revelación acerca del mismo, es decir, pasar tiempo meditando y orando acerca de el, pues así nomás porque sí, no llegaremos a tener entendimiento racional de el.

Si lo quisiera representar gráficamente o poner un ejemplo acerca de esto, es como cuando nuestra mamá nos manda a la calle abrigados cuando aparentemente no hace frío, pero agradecemos rato después por no estar sufriendo, de esa misma manera ha puesto Dios a la salvación como casco, la mayoría de las personas viven agobiadas por problemas menores y por circunstancias ridículas, siendo que debería preocuparles en realidad donde pasarán el resto de la eternidad y la gran amenaza qué hay en el infierno, que aunque la intención de Dios es que nadie se pierda, no deja de ser un riesgo latente.

La salvación debería de ser nuestro primer pensamiento del día, con eso, solo con eso seríamos capaces de vivir una vida agradecida, el problema es que ni aún reconociendo nuestro pecado nos entendemos perdidos, a muy pocos les queda claro lo que la biblia confiesa acerca de que la paga del pecado es la muerte y muy pocos se entienden merecedores de la muerte eterna, pero ¿no cree usted que esto sería digno de orarse?, es decir, en vez de pasar nuestro tiempo pidiendo tonterías, ¿no sería de mucha mayor utilidad el pasar tiempo preguntando a Dios acerca de estos temas, de manera que pudiéramos verdaderamente usar un casco que sin el entendimiento o revelación adecuados solo nos estorbaría e incomodaría?

Yo mismo me he puesto a meditar profundamente en esto, cargo en ocasiones con mi casco y no lo uso, luego me doy cuenta que mi cabeza, mi mente y mi corazón están llenos de heridas a causa de no usarlo y de todos los beneficios que me he perdido, teniendo mi casco en la mano, ¿usted piensa cometer el mismo error?

Rene Giesemann