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31 enero 2018

La importancia de ponerse de acuerdo

Amos 3:3 Nueva Traducción Viviente (NTV) ¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?

Una de las cosas que pocas veces tomamos en cuenta, es que Dios tiene mucho que decir en su relación para con nosotros, pero creemos que porque no lo vemos, podemos tomarnos la libertad de por así decirlo “manipular” y decidir la manera en la que nos relacionamos con él, pero sabe, en realidad no es así.

Sé que todos nos hemos preguntado en alguna ocasión el porqué no escuchamos a Dios y la mejor respuesta es que no es que no lo escuchemos, en realidad no nos interesa, nos interesan respuestas específicas de Dios, más no nos interesa lo que él tenga que decirle, pues hemos hecho del Dios de los Cielos, un mandadero, un saca-apuros y tantas cosas que no tienen que ver ni con Dios ni con su majestad, ¿lo ha pensando?

En realidad escuchar la voz de Dios no es que sea una de las cosas más sencillas del mundo, pero si es una de las más simples, pues todo lo que requerimos es verdaderamente desear que nos hable, poner mucha atención y estar dispuestos a sufrir el efecto de la transformación que tiene su voz, es decir, cada vez que lo escuchamos, una transformación en nuestro corazón toma lugar y somos llevados de regreso un paso más a su imagen y su semejanza.

En el libro de los Proverbios se menciona en 3 ocasiones que en la multitud de consejos está la victoria, la afirmación de nuestro carácter y la seguridad que necesitamos día a día, esto lo dice, pues ciertamente cuando decidimos salirnos de lo que pensamos y de nuestro estrecho canal de emociones, le damos paso a Dios (no siempre) de que nos hable por medio de otros que nos recuerden qué es lo que el mundo percibe de nosotros, qué es lo que estamos haciendo y a veces no nos damos cuenta y nos recuerdan siempre nuestro objetivo.

De la misma manera nos sucede en la intimidad con Dios, Dios todo lo que pretende es ponerse de acuerdo con nosotros sobre las cosas que habrán de suceder, de las cosas que necesitamos hacer y recordar en nuestro día a día y de las cosas que son importantes, pero si no le dedicamos tiempo a esto, entonces difícil podremos caminar en la misma dirección que Dios, difícilmente recibiremos su favor y pasaremos nuestros días literalmente “correteando” señales y el favor de Dios, pues no tenemos rumbo, pues no tenemos idea de quien es Dios, ¿lo ha pensado?

Así como sucede en el mundo, sucede en lo espiritual, por eso Dios lo dejó más que claro cuando habló por medio del profeta Amos, no se puede que dos personas ó bien que una persona y Dios caminen juntos ó en la misma dirección si no se ponen de acuerdo previamente, sin embargo, la práctica de nuestra vida cotidiana nos ha llevado a esa dinámica en la que pretendemos caminar y sea Dios el que nos corretée y nos bendiga, para que luego le echemos la culpa de todas las cosas que no pasan y lo tachemos de un “Dios por algo hace las cosas”.

Por eso me emociona reconocer que Dios es un Dios de principios, es decir, las cosas importantes las pone siempre por delante y siempre primero de manera que podamos hacer esas cosas que parecen pequeñas pero que son trascendentales como el ponernos de acuerdo con él, como el planear las cosas juntos y el escuchar su voz, para que ahora si, como dice Josué 1:8 y Salmos 1:1-3, todas las cosas que hagamos sean prosperadas.

Rene Giesemann