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14 enero 2018

¿Para qué vivir?

El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2 Corintios 5:14-15)


Aquí tenemos de nuevo el gran motivo en la vida del apóstol: “El amor de Cristo nos constriñe”. De hecho, constreñir es una palabra que significa que nos obliga; hace que vayamos adelante, que nos motiva y luego nos guía una vez que lleguemos allí, poniendo los límites a lo que debiéramos y lo que no debiéramos hacer. Ese motivo, dice, viene del sentimiento de que Cristo nos ama.

Yo no sé de nada más importante y poderoso como el factor motivador que este. A veces me siento aterrorizado por lo que Dios pueda hacerme si no me comporto. Eso a veces me motiva. Es una motivación poco importante, pero está ahí. Pero lo que realmente me impresiona, cuando ninguna otra cosa puede conseguirlo, es la experiencia continua del amor de Cristo por mí, el que mi espíritu sea renovado, cosa que sucede al ser consciente de que Él me ama, que está a mi lado, que se deleita en mí. El saber esto me conmueve como ninguna otra cosa. Esto es lo que está experimentando Pablo aquí, el ser consciente de que Dios le ama. No hay nada como eso, el sentimiento del propio valor y una buena imagen de nosotros mismos. Si usted padece por causa de una mala imagen de sí mismo, empiece a pensar acerca de lo que Dios dice sobre usted, en cómo le ama y cómo le ama Cristo y se ha dado a sí mismo a usted, y eso lo cambiará todo.

Él también dice que ha aprendido que la muerte de Cristo le ha librado de la necesidad de vivir para sí mismo. Yo no sé de nada más a propósito para los tiempos actuales que esta afirmación. A todas partes donde me vuelvo oigo a personas hablar sobre lo que tienen que hacer para “suplir sus necesidades”. Lo que hacen y a donde van se determina por lo bien que quedan suplidas sus necesidades. Usted necesita entender esta importante verdad: Jesucristo murió para hacer que usted fuese libre de este síndrome. Usted no necesita que sus necesidades queden suplidas. Necesita aprender que han quedado suplidas, porque nunca serán suplidas por ningún otro medio; ninguna otra persona puede suplirlas. Si es eso lo que usted espera de otras personas, se encontrará usted con el rechazo de otras personas que saben que ellas no pueden suplir sus necesidades.

“Uno murió por todos”, y eso quiere decir: “todos han muerto”, a fin de que puedan entender que ya no viven para sí mismos. Una vez que Cristo ha suplido sus necesidades, descubre usted que el secreto de la vida tal y como deberíamos de vivirla es que entonces se vuelva usted e intente suplir las necesidades de otras personas. Eso es lo que está diciendo Pablo aquí: “Él murió por todos, para que los que vivan ya no vivan para sí”, no teniendo ya sus necesidades como el centro de su vida, intentando que todo lo que edifiquen sea alrededor de ellos mismos, “sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

Señor, revélame más y más de Tu gran amor por mí. Permite que Tu amor supla todas mis necesidades y hazme libre para vivir no para mí mismo, sino para Ti.

¿Es el amor de Cristo la motivación controladora en nuestras vidas? ¿Estamos nosotros experimentando el control de Su amor que nos libera?

Ray Stedman