Menús de cabecera

13 febrero 2018

Quien diga que las cosas de Dios son difíciles es un tonto

1 Juan 2:27 Traducción al Lenguaje Actual (TLA) Pero ustedes tienen al Espíritu Santo, que Cristo puso en ustedes. Por eso no necesitan que nadie les enseñe, pues el Espíritu de Dios les enseña todo; y lo que él enseña no es mentira, sino la verdad. Por eso, sigan las enseñanzas del Espíritu Santo, y manténganse siempre unidos a Cristo.

En ocasiones me causa un poco de gracia el escuchar de las personas lo que creen acerca de Dios y por favor no crea que lo digo en tono de burla, sino más bien me doy cuenta que solemos ser de cierta manera “selectivos” para darle atributos a Dios acerca de lo que puede hacer.

¿Lo ha pensado?, para muchos, Dios puede sanar a las personas y puede sacarlas de dudas, pero no es capaz de cambiar el carácter de las personas o cambiar el tiempo para acercarnos a Él, pues en realidad lo primero tiene que ver con nuestra necesidad y lo segundo con nuestra comodidad y ahí si ¡“no se vale” que se meta con nuestra comodidad!

En otras palabras, atribuimos a Dios las cosas que nos convienen y que nos hacen falta, para eso si creemos que tiene poder, las cosas que tienen que ver con la responsabildiad del Reino y con la intimidad con Dios... esas son otra historia y para esas solemos decir que nos falta mucho, que son para unos pocos escogidos ó bien que no es el tiempo y que ya más adelante (con la esperanza de que ese más adelante nunca llegue) Dios nos tendrá que convencer (si no es que rogar) de que cambiemos más de parecer y seamos un poco más religiosos.

En realidad todo esto tiene más que ver con el hecho de que tenemos miedo, con el hecho de que parece difícil todo ese asunto de Dios y de que no creemos saber lo suficiente acerca de Dios como para servirle, internamente tenemos miedo a fracasar y a ser exhibidos, pues pensamos que en el momento que nos pongamos a servir a Dios, lo primero que pase es que los demás puedan ver a través de nosotros y nos señalen por nuestras fallas y nuestros pecados que nos acusan constantemente en nuestra consciencia, ¿lo ha pensado?

Pero en realidad, no es más que desconocimiento de lo que Dios sabe acerca de nosotros, y lo que Él sabe es que no estamos listos, ni preparados y que difícilmente lo estaremos, ya que nuestros méritos propios no son suficientes y nuestra identidad humana nos deja muy pero muy lejos de lo que Dios siquiera pudiera esperar que logremos, es por eso que envió primeramente a Yeshúa (Jesús) a que nos pusiera en una condición de limpieza por medio de su sangre y segundo, nos dejó a su Espíritu Santo por medio del cual nos dará poder, conocimiento y facultades sobrenaturales, para que le representemos en la tierra.

Dios lo tiene todo tan armado, planeado y listo que ni siquiera necesitamos querer, ya que la Biblia nos asegura que Él pone en nosotros el querer como el hacer, de hecho, por eso me emociona la cita de hoy, pues nos dice que no es que tengamos que saber y ser unos eruditos en la palabra de Dios, para que nos use, sino que confiemos en el y que será Él quien ponga en nosotros el conocimiento de lo sobrenatural de manera sobrenatural y nos dará la autoridad necesaria para que nada ni nadie cuestione nuestra integridad, pasado ó condición, sino que se queden con el efecto de su actuar por medio de nosotros.

Entre más la pienso, más me doy cuenta que estamos perdiendo nuestro tiempo en pensar que tenemos fe, pues en realidad pocos se atreven a verdaderamente creer, pues la Biblia en vez de ponérnosla díficil, nos facilita las cosas de tal manera que lo único que necesitamos es literalmente “dejarnos” y empezar a leer nuestras Biblias.

Esos mitos de las cosas difíciles relacionadas con Dios y la vida religiosa, la inventaron quienes tienen miedo de que se les vea a ellos en su carne, pero seguramente nunca leyeron citas como la de hoy en la que nos enseña la emocionante verdad de Dios, ¿no lo cree?

Rene Giesemann