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09 abril 2018

¿A quien le oras?

Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Mateo 6:6

Si eres cristiano o al menos has ido con cierta regularidad a alguna congregación cristiana habrás escuchado éste pasaje, puesto que al enseñar sobre la oración se puede decir que éste es uno de los pasajes bíblicos fundamentales de la doctrina de Cristo sobre la oración, así que lo que pueda decir al respecto podría resultar hasta redundante, ya que el pasaje se explica por sí solo, pero hay una pregunta que me surge al meditar en él y es nuestra motivación para orar, o a quién va dirigida dicha oración.

Se que me dirás que al mencionar a Jehová Dios, a Cristo o simplemente con decir: "Señor, en el nombre de Jesucristo..." ya estás orando a Dios, pero no necesariamente. A veces oramos en público, elegimos palabras hermosas que realmente buscan impresionar a quienes nos oyen, puesto que enfocamos nuestra atención en las palabras que elegimos y en lo que puedan pensar quienes están a nuestro lado. A veces oramos en secreto pero nuestra atención está enfocada en lo que deseamos recibir y cómo queremos recibirlo dejando de lado a quien debería ser nuestro oyente, hablo de Jehová Dios. El punto al que quiero llegar es que no debemos olvidarnos de lo esencial, es decir, no debemos olvidar tener toda nuestra atención enfocada en nuestro padre celestial y que nuestras palabras no necesitan ser elaboradas sino de corazón.

Padre Jehová, hoy te pido que me enseñes a orar como conviene, ayúdame a sentir cada palabra que dirija hacia ti y a comprender la importancia de ser hallado grato ante tus ojos, te lo pido mediante el nombre de  Cristo Jesús, Amén