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01 abril 2018

Dios obrando

Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Filipenses 2:12b-13)


“Ocupaos en vuestra salvación” no significa por tu propio esfuerzo, como algunos lo han interpretado. El apóstol está diciendo: “Ahora que estoy ausente, no necesitáis depender de mis conocimientos y consejo. Comenzad a caminar sin mi asistencia, ya que tenéis a Dios en vosotros, y eso es todo lo que necesitáis”. En otras palabras: “Dejad de apoyaros en mí. Comenzad a aplicar estas cosas vosotros mismos”. Esta es una etapa necesaria en el crecimiento de cualquier cristiano.

Me acuerdo de haber enseñado a mi hija más mayor cómo conducir. Tenía un permiso de aprendizaje que requería que yo estuviera con ella en el asiento delantero del coche. Según iba conduciendo a veces me miraría de forma curiosa cuando un conductor salía a la carretera o algo se desarrollaba enfrente de nosotros. Entonces yo le diría: “Haz esto o lo otro”. Ella estaba dependiendo de mí, pero vendría el tiempo en el que yo ya no estaría en el asiento delantero y en fe la entregaría a lo que ella había aprendido. ¡Desde entonces ella tendría que ocuparse en su propia salvación con temor y temblor, aun conmigo ahí mismo con ella en el asiento trasero!

Ahora la salvación no significa que hayamos resuelto nuestro destino eterno, como frecuentemente se usa en las Escrituras. Una mejor traducción sería la palabra “solución”. Ocúpate en tu propia solución, porque de lo que Pablo está pensando aquí es el trabajar a través de los problemas, pruebas y dificultades presentadas en la vida ordinaria. Él está diciendo: ”Utiliza tu sentido y tu voluntad para solucionar tus problemas, en la expectación confidente que al hacer esto Dios también está obrando en ti para conformarlo todo tanto a Su voluntad como a Su buen placer”. Esta es una maravillosa declaración de la experiencia cristiana de ser guiado por Dios.

No somos autómatas, robots simplemente respondiendo a los empujes de los botones del Espíritu en nosotros. Es cierto que tenemos otra vida en nosotros: la vida de Dios, Cristo morando en nosotros. Pero nuestras vidas, corazones y voluntades están involucrados en esto así mismo. Es cierto que nunca seremos salvos aparte de Él. Pero también es verdad que Él nunca nos salvará aparte de nosotros mismos. Nosotros somos los que vivimos, tomamos decisiones y actuamos, pero sabemos un secreto: que todo el tiempo es Él el que vive, actúa y toma decisiones por medio de nosotros.

Eso es lo que vemos tan bellamente delineado aquí en la carta de Pablo a los filipenses. Pablo dice ahora: “Tú eres el que ha de tomar sus propias decisiones y eres tú el que tienes que vivir, y, según lo hagas, Dios está obrando en ti produciendo tanto el querer como el hacer, por Su buena voluntad”. Creo que este es el versículo más descreído en la Biblia. Lo que realmente decimos es algo como: “Señor, sé que quieres obrar en mí, pero mi propia terca voluntad está tan acostumbrada a hacer las cosas a su propia manera que no puedes obrar. Deseo que te expreses por medio de mí, pero mi voluntad lo previene y no puedes obrar”. Ahora eso es incredulidad. Dios ESTÁ obrando en voluntad y en hecho. Él sabe cómo hacerlo. ¡Ahora créetelo! La misma expresión de tu voluntad va a ser apropiadamente dirigida por la de Él para que lo que sea tu voluntad sea la de Él, a menos que sepas que está mal, lo cual también es la obra del Espíritu Santo en ti.

Padre, gracias por este vistazo del glorioso secreto de la vida cristiana. Me doy cuenta que soy un obrero junto contigo, y al ser cambiado y comenzar a manifestar Tu obra en mí, el mundo verá como mi vida que estaba torcida ha sido hecha derecha.

Aplicación a la vida

“Cristo en ti” es un misterio que Dios revela a Sus hijos. Vivo en nosotros, Él armoniza nuestras decisiones tanto con Su voluntad como con Sus acciones, para Su buen placer. ¿Estamos buscando ser enseñados por Su Espíritu para que tomemos decisiones conforme al buen placer de Dios?

Por: Ray Stedman