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27 abril 2018

La necesidad de restaurar

Si alguien peca y comete fraude contra Jehová, por haber negado a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien por haber robado o despojado a su prójimo… entonces, si ha pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño del despojo... lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte en el día de su expiación. Para la expiación de su culpa llevará a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación, y lo dará al sacerdote para la expiación. (Levítico 6:2-6)

Aquí nos encargaremos de la última de las cinco básicas y fundamentales necesidades humanas representadas por las cinco ofrendas que Dios les enseñó a los israelitas desde el tabernáculo de reunión. La ofrenda de expiación es la última de estas cinco. Esta ofrenda es la final en una serie de cinco porque se encarga de la relación del hombre con el hombre, de cómo mantener una buena relación con nuestro prójimo. Ésta es la ofrenda que nos enseña a restaurar la armonía en las relaciones humanas que han sido rotas.

Uno de los pecados que son cubiertos por la ofrenda de la expiación se encarga de cuando cometemos robo o engaño o defraudamos a nuestro prójimo. Cuando nos enfrentamos a esto, esto debe ser restaurado. La relación se ha roto, y lo que debemos aprender de esta ofrenda es que nunca sanará hasta que la ofensa se haya admitido. El tiempo no curará este tipo de daño. Puedes dañar a alguien de esta forma hoy y pueden pasar cincuenta años antes de que vuelvas a ver a ese individuo de nuevo. Pero cuando le ves, la relación todavía está rota, el daño todavía está ahí, y sentirás la restricción en tu propio espíritu inmediatamente.

Recuerdo que, como un joven cristiano, estaba trabajando para un contratista. Era mi trabajo el escribir los cheques al final de mes, incluso el mío. Un mes necesitaba dinero y le pregunté a mi jefe si me podía avanzar 25 dólares, y estuvo de acuerdo. Yo escribí un cheque que él firmó, y yo lo cobré. Entonces a final de mes cuando estaba haciendo los cheques regulares, de hecho me olvidé de que ya había cobrado esos 25 dólares. Así que me escribí mi propio cheque por la cantidad usual. No fue hasta después de que el jefe lo había firmado y me lo había dado que me acordé. Me di cuenta de que él tampoco se había acordado. Lo racionalicé, diciéndome a mí mismo: “Bueno, en realidad me lo debe de todas formas. He estado trabajando muy duro. Así que no diré nada sobre ello”. Al cabo de poco tiempo mi trabajo terminó y yo volví al colegio, y por un par de años seguí con mi vida y viví con eso, pero nunca lo podía olvidar. Así que un día le escribí una carta y le mande los 25 dólares. Le dije lo que había hecho, le dije que estaba equivocado y le pedí que me perdonara. Al cabo de poco tiempo recibí una carta muy cortés de él invitándome a volver a trabajar con él cuando quisiera. Esto me quitó una gran carga de mi espíritu.

Así que esta ofrenda de expiación es proveída para nosotros, cumplida en Jesucristo, para que podamos sanar todas las relaciones rotas del pasado. Si queréis tener una conciencia tranquila frente a Dios, algunos de vosotros quizás tengáis que volver y sanar algunas relaciones rotas. Pero una vez que lo hagáis, esas relaciones serán sanadas frente a Dios, y serán una gloria y una bendición para vosotros por el resto de vuestras vidas.

Padre, qué completamente entiendes lo que puede acechar en mi vida, escondido, y previniéndome de vivir cómodamente con los demás. Y qué maravillosa y sabiamente has hecho provisión para mí en Tu Palabra para que pueda vivir, amar y disfrutar de la vida con otros sin constante estrés y tensión.

Aplicación a la vida

Las Escrituras igualan el defraudar a nuestro prójimo con la infidelidad hacia nuestro Señor. ¿Estamos yendo con cuidado para proteger la integridad de nuestras relaciones humanas, para el propósito de que Dios sea glorificado?

Ray Stedman