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17 mayo 2018

¿Hasta cuándo?

Leer: Salmo 13

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? (v. 1).

En el clásico de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, Alicia pregunta: «¿Cuánto es para siempre?», a lo que el Conejo Blanco responde: «A veces, es solo un segundo».

Así fue como me pareció el tiempo cuando murió mi hermano David. Los días previos a su funeral fueron eternos, lo que intensificó la sensación de pérdida y dolor. Cada segundo parecía durar para siempre.

Otro David se hizo eco de este sentimiento, al cantar: «¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?» (Salmo 13:1-2). Cuatro veces, en solo dos versículos, le pregunta a Dios: «¿Hasta cuándo?». A veces, las angustias de la vida parecen no terminar nunca.

Durante tales aflicciones, aparecen la presencia y el cuidado de nuestro Padre celestial. Como David, podemos acudir al Señor con nuestro dolor y pérdida, sabiendo que Él nunca nos abandonará (Hebreos 13:5). El salmista también lo descubrió, y su lamento se volvió una declaración triunfante: «Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación» (Salmo 13:5).

En nuestras luchas aparentemente interminables, su amor inalterable nos sostiene.

Señor, consuélame hoy.
En tiempos de dolor y pérdidas, el Dios eterno es nuestro mayor consuelo.

 Bill Crowder